ERC y Cs presionan a Sánchez para que decida sobre la mesa de diálogo


Barcelona, 29 de junio de 2020
(12:21 CET)

La segunda reunión de la mesa de diálogo —y la primera desde que se impuso el estado de alarma— debería celebrarse en Barcelona este mes julio, según el ultimátum de Esquerra Republicana que Pedro Sánchez dio por bueno. Pero el Gobierno aún no ha concretado fecha para fijar una fecha para el encuentro y a los de Oriol Junqueras han decidido presionar en este sentido, sobre todo a la vista de  que Ciudadanos ha amenazado al Gobierno con romper su idilio.

Ciudadanos —convertido en socio del Ejecutivo desde hace un mes y medio— ha colocado a Sánchez sobre aviso todavía con mayor claridad. «Si el Gobierno reúne la mesa de la vergüenza y del chantaje con los independentistas nos lo va a poner muy difícil», advirtió el portavoz naranja, Edmundo Bal, que ha añadido que «no puede haber cesiones al independentismo».

Bal ha explicado, en una entrevista en El Mundo, que «nosotros repudiamos absolutamente la mesa de la vergüenza y del chantaje, que está dentro de los acuerdos del Gobierno Frankenstein. Es una mesa inconstitucional. (…) La mesa es desigualdad y privilegio identitario». A su parecer, «el destino de 47 millones de españoles» no pueden decidirlo «ni ERC, ni los nacionalistas, ni (Arnaldo) Otegi», y prefiere que tampoco participen en la negociación los Presupuestos.

Pese a que no es la primera vez que Cs enciende la alarma ante el regreso de la mesa de diálogo, Sánchez manifestó este pasado fin de semana su voluntad de retomar las conversaciones este mes de julio, aunque ha advertido «un contexto difícil en Cataluña, puesto que se está generando una situación claramente preelectoral». A poco más de dos semanas de que se agote el ultimátum de ERC, aún no hay fecha.

En ese sentido, las declaraciones de este lunes del ministro de Consumo, Alberto Garzón, revelan que una parte del Gobierno no ve tan claro este marco temporal que quiere imponer ERC. Garzón ha afirmado que preferiría que la mesa separatista se retome después de las próximas elecciones catalanas, que Quim Torra dice que convocará cuando esté «encarrilada» la salida de la crisis del coronavirus.

«La mesa de diálogo tiene que servir para corregir un problema estructural y estaría bien que debatiera soluciones sin estar mirando con el rabillo del ojo las encuestas electorales», ha señalado Garzón, que también ha criticado las declaraciones de Bal. Son, a su parecer, «un ejemplo más de que hay mucha más gente interesada en enquistar» el llamado conflicto catalán.

ERC urge a fijar una fecha

Para ERC, la mesa de diálogo no es solo el hilo que le une a Sánchez, sin el cual desde su punto de vista se acaba la legislatura del Gobierno de coalición cuya investidura facilitó en enero pasado. El espacio de negociación es también una pieza «imprescindible» para encarar «la agenda de la reconstrucción» en Cataluña, según Oriol Junqueras y Pere Aragonès.

El líder y el portavoz de Esquerra, respectivamente, han firmado un artículo este lunes en La Vanguardia en el que vuelven a pedir a Sánchez fijar una fecha para la reunión de la mesa. «Hace falta fijar una fecha con urgencia y especialmente acordar el orden del día. No hay excusa que valga. Sánchez no puede esconderse más y creer que el tiempo -o cualquier otra argucia- resolverá el conflicto», dicen.




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