Sánchez busca atraer al PP a los acuerdos de reconstrucción para agradar a Bruselas


El Gobierno lo fía todo a la negociación en Bruselas. El resultado de esas conversaciones deparará en buena parte el futuro económico de España en función del reparto que consensúe la UE para los fondos de reconstrucción. Pedro Sánchez quiere presentarse ante los socios europeos con la mayor fortaleza posible y, a su juicio, lograr atraer al máximo de formaciones posibles -especialmente al PP- a los acuerdos de reconstrucción cuyos trabajos culminan esta semana en la comisión parlamentaria le colocaría en esa situación de ventaja. 

Por eso Sánchez ha emplazado a la dirección del PSOE a emplearse a fondo para lograr sumar al PP a la ecuación. «Nos instó a que tratáramos de alcanzar acuerdos que refuercen nuestra posición -explica un miembro de la Ejecutiva socialista-. Una posición más soportada, multipartidista, a la hora de la verdad cuenta en Bruselas». «Si hay imagen de unidad, ayuda», apostilla otra de las fuentes consultadas. 

En una nota de prensa difundida por Ferraz, el partido de Sánchez enfatiza la necesidad de lograr «grandes acuerdos» a nivel nacional de cara a «las negociaciones complejas en la Unión Europea para acordar con el resto de los países el Fondo de Reconstrucción europeo».

Tras semanas de guerra total con el Gobierno, Casado se ha avenido a negociar los acuerdos de reconstrucción y ha abierto la puerta llegar a pactos concretos. Fuentes socialistas ven factible llegar a entendimientos en las conclusiones de posición ante la UE y sanidad, que son dos de los grupos de trabajo en los que se ha articulado la comisión de reconstrucción. Las áreas económicas y de política social creen que se resistirán. 

De hecho, el calendario de trabajo pactado en el seno de la comisión se estableció de manera que la aprobación de las conclusiones para la reconstrucción tuviera lugar antes de las elecciones gallegas y vascas del 12 de julio. Esa es, a juicio de los socialistas, la única opción de que el PP se desmarque de la posición beligerante que ha tenido hasta ahora. Por eso desde el Gobierno han enfatizado en los últimos días la necesidad de que la nueva posición de Casado sea fruto de la reflexión y no una treta electoral.

Además, los socialistas han rebajado el programa de máximos del acuerdo de coalición en el documento marco de las conclusiones de la reconstrucción para intentar atraer al PP y Ciudadanos especialmente. «No podía ser el acuerdo de investidura porque eso ya sabemos con los apoyos que cuenta», expresa una destacada dirigente socialista.

Así, PSOE y Unidas Podemos alcanzaron un acuerdo de mínimos para el texto que servirá como base para los pactos de reconstrucción. Esta semana se debaten las enmiendas de los grupos parlamentarios a los cuatro documentos -uno por cada grupo de trabajo- y se votan el viernes en la comisión. El dictamen final se someterá el pleno del Congreso más adelante. 

La imagen de una reconstrucción consensuada con la oposición es importante para Sánchez de cara a la negociación que afronta en el seno de la UE en las próximas semanas. También las medidas que en ella plantee. Por eso también los sociales optaron en el documento conjunto por rebajar algunos planteamientos del grupo de Pablo Iglesias ante el temor de que preocuparan a los socios europeos en un momento clave de la negociación de las condiciones del reparto del fondo de reconstrucción. Así, quedó fuera el impuesto a las grandes fortunas que Unidas Podemos había asegurado que plantearía en ese foro, aunque fuentes socialistas aseguran que no se llegó a plasmar en los planteamientos de partida del grupo confederal. 

En la recta final de la desescalada, cuando se acercaba el inicio de las conversaciones en la UE, Sánchez redobló la presión sobre Casado, que había llevado su guerra contra el Gobierno a Bruselas, cuestionando incluso el estado de derecho en España en un informe presentado ante la Comisión Europea. Tanto desde la institucionalidad de las ruedas de prensa posteriores al Consejo de Ministros y de la sesión de control, el Gobierno ha reclamado «patriotismo» al PP y que retirara ese «ignominioso» documento. 

En un acto de campaña en Euskadi este domingo, Sánchez planteó a Casado que «si no quiere apoyar» al Gobierno en la negociación en la Unión Europea, «al menos no estorbe» porque «nos estamos jugando mucho».

Los alcaldes defienden poder gastar el superávit

En la reunión de la Ejecutiva, el presidente de la Federación de Municipios y Provincias (FEMP), Abel Caballero, ha planteado la exigencia de las corporaciones municipales de poder gastar el superávit que acumulan -un total de 20.000 millones-. También se ha pronunciado sobre ese asunto el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, que ha lamentado la «frustración, decepción e impotencia» que le genera la situación. Sánchez le ha interrumpido en su intervención y le ha dicho que la Ejecutiva no es el foro para plantear ese asunto, que ya están abordando sin éxito por ahora los alcaldes con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. 

Tras una reunión con la ministra la semana pasada, Puente confesó sentirse «ninguneado». «Salimos exactamente igual que hemos entrado, incluso peor porque el tiempo sigue pasando y sigue sin haber soluciones», expresó al finalizar: «Me harta sentirme como un niño pequeño tutelado por su papá, un niño que hace sus deberes y saca buenas notas, mientras que el hermano mayor -las autonomías- , suspende constantemente y es profundamente desleal con su padre pero recibe toda la atención y todos los recursos».

En Hacienda aseguran que están hablando con los regidores, entre ellos el presidente de la FEMP, para lograr un acuerdo porque sostienen que «el uso de ese superávit no puede ser ilimitado». «Se va a establecer en qué condiciones se va a poder gastar», explican fuentes del departamento de Montero. 




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