Torra investiga a 50 mossos para complacer a CDR y Tsunami Democràtic


Barcelona, 29 de junio de 2020
(20:28 CET)

Quim Torra no cesó a Miquel Buch, como pedían los Comités de Defensa de la República (CDR) y Tsunami Democràtic durante los disturbios vividos en Cataluña tras la sentencia del procés, en otoño de 2019. Pero el president sí que puso bajo sospecha a decenas de Mossos d’Esquadra y ordenó al consejero de Interior realizar la «mayor auditoría» en la historia de la policía autonómica, que se ha saldado con 50 agentes y 34 intervenciones policiales investigadas, según han informado este lunes el propio Buch y el comisario jefe Eduard Sallent.

La mitad de las 34 investigaciones están judicializadas por denuncias externas, y las otras 17 siguen un proceso interno en los Mossos para depurar responsabilidades si se llega a confirmar que actuaron de mala fe. Buch y Sallent han reconocido que la policía catalana respondió con «aciertos y errores» durante aquellas semanas de octubre pasado en los que hubo cientas de manifestaciones en toda Cataluña en las que se detectaron «brotes violentos» que llegaron a un «punto crítico». Muchos separatistas denunciaron supuesta agresión policial.

Aquellas prostestas (877 entre el 14 y el 27 de octubre, según las cuentas del departamento de Interior) provocaron una tormenta en el Govern, pues ningún dirigente quería censurarlas ya que fueron los mismos líderes independentistas los que hicieron un llamamiento a concentrarse en contra de la sentencia del Tribunal Supremo que envió a la cárcel a nueve de los organizadores del referédum ilegal del 1-O. Algunos de ellos incluso participaron en las manifestaciones, como el propio Torra, que se lanzó contra Buch por la actuación de los Mossos.

Buch estaba entre la espada y la pared. Mientras sus compañeros de Govern buscaban la forma de no censurar los disturbios, desde Madrid el Ministerio del Interior pedía acción más contundente contra el caos que estaban provocando algunos manifestantes, especialmente en el centro de Barcelona, donde las llamas no cesaron durante varias semanas. Incluso se rumoreó con que Torra cesaría a Buch, que es lo que pedían los separatistas radicales, pero el conseller sobrevive en el cargo y tenía previsto presentar esta auditoría en marzo, cuando cayó la pandemia.

Según la auditoría, solo el 20% de las protestas llevadas a cabo en esas dos semanas se saldaron con incidentes violentos. El dispositivo de los Mossos fue «mayoritariamente» de corte «pasivo y defensivo», según Sallent. «Entre el lunes 14 [de octubre] y el viernes, nuestras posiciones siempre fueron estáticas y, con la excepción del jueves, no se produjeron movimientos de efectivos. Defendíamos una posición donde no podíamos permitir que llegaran los manifestantes, y menos cuando sus medios eran de una elevada violencia», ha añadido el jefe de los Mossos.

Críticas de ERC

La presentación de los resultados de la auditoría a los Mossos d’Esquadra no ha estado exenta de tensiones. Por un lado, algunos periodistas han criticado que no todos los medios recibieron la convocatoria y que no a todos se les permitió ingresar al auditorio en el que se celebró la presentación a pesar de que había espacio para todos. Y, por otro lado, Esquerra Republicana —socio de Govern de Junts per Catalunya— denunció que no se ha permitido la asistencia a la rueda de prensa a los grupos parlamentarios que forman parte de la comisión de Interior del Parlament.

La diputada de ERC, Montserrat Fornells, aseguró en un mensaje colgado en Twitter que no se le permitió asistir, «lamentablemente». Su compañero, Ruben Wagensberg, también ha reprochado que «a los diputados que habían pedido asistir tampoco se los ha dejado entrar» ni se ha brindado una forma alternativa para seguirla, como una videoconferencia. El diputado ha calificado el asunto de «especialmente grave en el caso de los diputados que forman parte de la comisión de Interior».

 




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