A qué llamamos lejía y por qué hay distintos compuestos con ese nombre

A raíz de los esfuerzos por desinfectar contra el coronavirus y las polémicas que existen en torno a productos como el MMS (una lejía gourmet que no cura el coronavirus ni nada y que puede ser peligrosa) nos habéis preguntado por este compuesto y su relación con la lejía, además de si existen distintos tipos de lejía. En concreto nos habéis preguntado por dos sustancias: el clorito sódico o de sodio (el compuesto presente en el MMS) y el hipoclorito sódico o de sodio.

Las mentiras embarran el debate público y pueden ser peligrosas para la salud. La información verificada sobre el COVID-19 marca la diferencia. La verificación está bajo ataque. Si nuestro trabajo te es útil y crees que es más necesario que nunca, pincha aquí para hacerte Embajador/a y ayúdanos a luchar contra los bulos de la pandemia.

Se llama lejía a distintos productos oxidantes que tienen base de cloro y se utilizan para desinfectar o blanquear

Ricardo Díaz Martín, decano del Colegio de Químicos y la Asociación de Químicos e Ingenieros Químicos de Madrid, aclara a Maldita Ciencia que la lejía es cualquier disolución alcalina con carácter blanqueante o desinfectante y que, por norma general, se relaciona con productos clorados (con cloro). Se trata de una disolución alcalina muy oxidante.

«Hay distintos tipos de lejía según el componente que lleve esta. Es como si nos referimos a analgésicos, por ejemplo: lo pueden ser la codeína, la aspirina, el paracetamol… y esos tienen diferentes bases químicas. En este caso, en el de la lejía, estos tienen base química muy similar: son diferentes especies de cloro, con diferentes estados de oxidación», explica Díaz.

«Lo que conocemos típicamente como lejía es el resultado de diluir en agua un compuesto químico (entre otros) llamado hipoclorito de sodio (NaCIO). Este compuesto es de color claro entre verde y amarillo con un olor característico. Se utiliza sobre todo como desinfectante y como base para blanqueadores comunes», explica a Maldita Ciencia María Celeiro, química experta en sustancias potencialmente peligrosas en cosméticos y maldita que nos ha prestado sus superpoderes . 

Tanto el clorito sódico como el hipoclorito sódico son iones, sales (la sal se compone de iones). «Cuando esa sal se disuelve en agua tienes en disolución esos iones de clorito sódico o hipoclorito sódico. Ambos reaccionan oxidando muchísimos sustratos, sean o no orgánicos, de una manera más o menos intensa en función de su concentración. Coloquialmente sí que podemos considerar que ambas disoluciones acuosas son lejía«, aclara el decano del Colegio de Químicos de Madrid. La lejía, por lo tanto, y respondiendo a vuestra pregunta, sí puede ser tanto clorito sódico como hipoclorito sódico. Esto último es lo más utilizado.

Relación entre el dióxido de cloro y la lejía

El dióxido de cloro (un derivado del MMS, del que ya os hablamos aquí) es un gas que, si se burbujea en agua, produce una reacción que da como resultado clorito sódico (que como decimos es una de las posibles bases de la lejía) y cloro molecular, que debe generarse con mucha precaución, de forma continua y lenta, para que no genere envenenamiento a las personas.

Por eso las lejías sólo se deben mezclar con agua (fría), según explica Díaz, y nunca con otras sustancias, si no queremos provocar un accidente de graves consecuencias para la salud como ocurrió en el famoso vídeo viral en el que una socorrista confesaba «haberla liado parda». «Ese cloro tiene el mismo estado de oxidación que el clorito, por lo que el efecto es el mismo, solo que lo puedes tener en sustrato sólido o en sustrato gas», añade.

Consumir dióxido de cloro puede producir dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea, intoxicaciones, fallo renal y alteraciones sanguíneas.

Os recordamos que el MMS es un producto tóxico y corrosivo del que hay documentados casos de graves daños renales en caso de sobredosis. Probablemente sea poco dañino en las dosis bajas que mucha gente consume, pero sigue siendo peligroso si se consume de forma habitual y, en cualquier caso, no va a producir ninguna mejora en la salud, por lo que no parece un riesgo que merezca la pena correr.

Por qué la lejía es buena contra el virus fuera del cuerpo pero no debemos ingerirla para matarla dentro de él

Lo que tenemos que diferenciar perfectamente es la condición en las que se encuentra el virus al que queremos neutralizar: cuando está dentro de un organismo o cuando está fuera.

«Fuera de un organismo, el virus es extremadamente débil ante agentes oxidantes y no tiene capacidad para reproducirse», recuerda Díaz. Por eso desinfectar con lejía es una de las formas más eficaces de combatirlo. «Lo que ocurre es que si introducimos compuestos oxidantes dentro de un organismo vivo, estos no van a diferenciar el virus de los tejidos del propio organismo«, añade. Es decir, causará estragos tanto en el virus como en nuestro cuerpo.

Os estamos contando todos los bulos por los que nos estáis preguntando respecto a la COVID-19 en este recopilatorio. Además, tenemos un especial sobre este tema donde también puedes consultar consejos de prevención y preguntas y respuestas sobre el brote del nuevo coronavirus.

Fact-checkers de 30 países nos hemos unido para luchar contra la ola de desinformación que ha traído consigo el nuevo coronavirus iniciado en China, puedes leer más sobre los desmentidos en este artículo y en este otro del IFCN.




Source link

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *