Las cárceles catalanas proponen la semilibertad para los presos del procés


Las cárceles catalanas han propuesto que los nueve presos del procés sigan cumpliendo condena clasificados en tercer grado penitenciario, el equivalente a la semilibertad. Así lo ha anunciado este jueves el secretario de medidas penales y reinserción de la conselleria de Justicia de la Generalitat, Amand Calderó. La propuesta de tercer grado deberá ratificarla en un máximo de dos meses la conselleria y la última palabra la tendrá el Tribunal Supremo.

A nivel práctico, una vez la Generalitat lo ratifique, el tercer grado para los presos del procés implicará que solo tendrán que ir a dormir a prisión entre semana. Los fines de semana los podrán pasar en casa. De lunes a viernes además podrán pasar la mayor parte del día fuera de prisión, ya sea en el trabajo, realizando labores de voluntariado o cuidando de familiares. Además, con el tercer grado tendrán disponibles 48 días de permiso al año en tercer grado frente a los 36 actuales con el segundo grado.

Los nueve condenados por sedición ya podían salir entre semana de prisión, ya que las cárceles y los jueces avalaron que se les aplicara el artículo 100.2 para flexibilixar su segundo grado penitenciario para trabajar o cuidar de familiares fuera de la cárcel. 

Además de poder dormir en casa los fines de semana, el mayor cambio estará en el tribunal encargado de revisar la concesión del tercer grado. Al tratarse de un asunto de clasificación penitenciaria y no de régimen carcelario –como la aplicación del 100.2–, la última palabra en caso de ser clasificados en tercer grado la tendría el tribunal sentenciador, esto es, el Tribunal Supremo.

Previsiblemente la Fiscalía pedirá al Supremo que revoque el tercer grado de los presos, habida cuenta de la dura oposición que ha mostrado el Ministerio Público a cualquier tipo de flexibilización -incluso permisos de 72 horas- de la vida carcelaria de Oriol Junqueras, Raül Romeva, Jordi Sànchez, Jordi Cuixart, Carme Forcadell, Josep Rull, Jordi Turull, Dolors Bassa y Quim Forn. 

Como marca la ley penitenciaria, a los presos se les debe revisar la clasificación penitenciaria cada seis meses. El pasado mes de enero la Generalitat ratificó la propuesta de las Juntas de Tratamiento de las tres prisiones catalanas donde permanecen los condenados por sedición. Los profesionales de las cárceles acordaron, sin unanimidad, clasificar a los presos en segundo grado, el ordinario. Este jueves, por contra, las Juntas de Tratamiento sí han alcanzado la unanimidad para proponer el tercer grado, cuyo aval final recae en el Tribunal Supremo.

La evolución del segundo grado –el ordinario, donde los presos permanecen casi todo al tiempo en prisión– al tercero –más flexible y con regreso a la cárcel solo entre semana para dormir– se determina en función de su evolución en prisión, sus relaciones familiares y personales, su tratamiento penitenciario o si, en caso de que hayan sido condenados por delitos contra el patrimonio, han devuelto el dinero.




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