Por qué es una muy mala idea poner una piscina hinchable en tu terraza o balcón

Entre que el calor aprieta ya con ganas y que este año hay restricciones importantes para el acceso a las piscinas públicas, más de uno estará pensando, o habrá decidido ya, instalar una piscina portátil en casa, sobre todo en terrazas o balcones.

Desde pequeñas piscinas infantiles que son poco más que un barreño hasta otras de tamaño y capacidad considerable, habrá quien intente adaptarlas al espacio disponible. Esto no es una buena idea: una piscina llena de agua supone añadir un peso importante a una estructura que no está diseñada para ello, lo que puede dañar el soporte del edificio y, en los casos más graves, causar un derrumbamiento.

El sobrepeso que un balcón o terraza pueden aguantar es limitado

Cuando se diseña y construye un edificio, la estructura que lo sostiene, llamada forjado, debe ser capaz de sostener el peso del propio edificio y también una sobrecarga, es decir, el peso de las personas y objetos que de forma habitual vaya a contener.

«El forjado, como elemento estructural, está concebido para unas determinadas sobrecargas de uso. Por ejemplo, para que aguante estanterías, muebles, camas, reuniones para una comida y ejemplos similares«, indica David Arias Arranz, miembro de la Asesoría Tecnológica del Colegio de Aparejadores de Madrid en una nota de prensa que ha emitido este organismo.

Roberto Marín, ingeniero estructural, explica a Maldita Ciencia que estas sobrecargas están reguladas por el Código Técnico de la Edificación: «El peso «usable» para el que fue diseñado el balcón, terraza o cubierta de tu vivienda ronda la horquilla de los 100 a 200kg/m2. Estas son las sobrecargas de uso que el código técnico prescribe en la actualidad pero, no distan mucho de las que se usaban hace 50 años con lo que, da igual lo viejo o moderno que sea tu edificio, se diseñó para soportar esa carga superficial», explica, que añade que aumentar esas sobrecargas es costoso, de forma que a no ser que el propietario contactase con el arquitecto en el momento del diseño, «y pagase el sobrecoste», una vivienda no está diseñada para soportar más peso.

El agua pesa mucho

Una piscina desmontable puede parecer una estructura ligera, especialmente si hablamos de una infantil, y si vamos añadiendo agua poco a poco quizá no seamos del todo consicientes de cómo vamos sumando peso sobre el suelo, pero «el agua pesa mucho, es muy fácil sobrepasar el peso máximo para el que se diseñó un forjado«.

La densidad del agua es de mil kilos (una tonelada) por cada metro cúbico. Estos significa que «una piscina infantil que ocupe 1 metro cuadrado llena con una altura de agua de 50 cm está añadiendo una sobrecarga puntual de 500 kg sobre cada metro cuadrado«, explica a Maldita Ciencia Clara Careaga, arquitecta y maldita que nos ha prestado sus superpoderes para este artículo. «Si como hemos visto el Código Técnico obliga a que los forjados de edificios para uso residencial soporten 200kg/m2, la cifra de 500kg/m2 da bastante miedo».

Las consecuencias son impredecibles

«No es un asunto para tomar a la ligera. Las consecuencias pueden ser
imprevisibles» advierte el Colegio de Aparejadores de Madrid en su nota de prensa.

Lo mismo considera Marín: «La realidad de un edificio es mucho más compleja que cualquier simplificación matemática que realicemos para su diseño o estudio. Los elementos no estructurales, raramente considerados en el diseño más allá de como un mero peso, pueden alterar de manera sustancial el comportamiento estructural. Un edificio con profusión de tabiques de fábrica puede tener en realidad una gran rigidez; por lo que, dos estructuras exactamente iguales rematadas arquitectónicamente de manera diferente pueden tener desempeños diferentes. Con esto quiero decir que, las condiciones particulares de cada edificio pueden ser relevantes (por no hablar del estado de conservación y/o mantenimiento). «

En caso de aumentar el peso a soportar por el edificio poniendo una piscina, considera que se pueden dar principalmente dos escenarios: que el edificio se vaya deformando poco a poco, apareciendo grietas y similares, o que directamente ceda y haya un derrumbamiento sin aviso previo. Careaga apunta a una tercera posibilidad: «Puede que las consecuencias no sean inmediatas, pero si se repite lo mismo todos los años se irá debilitando paulatinamente la estructura.» En cualquier caso ambos profesionales apuntan a que los daños en el edificio terminarán produciéndose y serán irreversibles.

Si estás pensando poner una piscina, llama a un profesional

Si a pesar de que es, obviamente, una muy mala idea instalar una piscina en un balcón o terraza que no están acondicionados para ello sigues dándole vueltas a esta idea, tanto Marín como Careaga subrayan la importancia de contar con la opinión y supervisión de un profesional.

«Se podría diseñar una subestructura que dirigiera las cargas de manera directa a los pilares o muros de carga si los hubiera, apoyando sobre ésta la piscina y haciendo que no tocara el forjado, pero insisto en que esto se podría pensar para una piscina pequeña y llena 50 centímetros [el Colegio de Aparejadores lo reduce a entre 20 y 30 centímetros]. Para una piscina grande como las de jardín (diámetro 4,5 metros y llena hasta 1,5 metros de altura) la sobrecarga por metro cuadrado es de 1.489,94 Kg, algo absolutamente inadmisible en un edificio», concluye la arquitecta.

El ingeniero incide en contar con un profesional y apunta a otro consejo: «En general y como medida preventiva, no solo respecto a un posible volumen de agua, aconsejo la aplicación del criterio peso que entra por peso que sale. En EEUU muchos edificios tienen una plaquita de metal atornillada a un pilar especificando claramente el peso para el que se diseñó el edificio, sería interesante que fuéramos más conscientes de las limitaciones de los lugares que habitamos de igual manera que sabemos en cuanto tiempo nuestro coche se pone en 100km/h».

Para la redacción de este artículo, nos ha prestado sus superpoderes la arquitecta Clara Careaga.

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