Batacazo de Macron – De Verdad digital

No por esperada, la hecatombe electoral de Macron en la segunda vuelta de las elecciones municipales francesas, deja de ser una noticia relevante y con consecuencias. En primer lugar, es el primer gran mandatario europeo que se somete a las urnas después de los tres meses largos de confinamiento por la pandemia. En segundo lugar, la debilidad electoral de Macron puede acabar pesando en las deliberaciones trascendentales de Europa en este momento. Y, en tercer lugar, los resultados muestran, pese a sus límites, tendencias bastante esperanzadores para la Europa posCovid.

La hecatombe electoral de Macron la resume muy bien un solo titular: su partido, La República en Marcha, no ha obtenido la alcaldía en ninguna ciudad importante de Francia.  Ya obtuvo malos resultados en la primera vuelta, celebrada el 15 de marzo, con la pandemia en las puertas, lo que provocó una abstención del 55,7%; pero su gestión del Covid-19, denostada por una amplia mayoría de los franceses (la epidemia ha colocado a Francia a los mismos niveles  que Italia y España, pese a que explotó dos semanas después), le han dado la puntilla electoral, una bofetada de dimensiones históricas, que le obligará a “reinventarse”, cambiar de gobierno y modular sus proyectos, cuando además el país se ve abocado a una crisis económica colosal.

La derrota afectará asimismo a su credibilidad en Europa. Macron que hace un año atisbó en las dificultades de Merkel la posibilidad de reequilibrar el poder europeo e, incluso, tomar la dirección de la UE (su intervención fue decisiva en la elección de los altos cargos que hoy comandan la UE y el BCE), ha visto sin embargo cómo en estos tres meses de gestión de la pandemia Merkel ha retomado no solo la dirección de Alemania, sino también la iniciativa en Europa, dejando de nuevo a Francia en un papel subsidiario. Papel que puede agravarse con su batacazo electoral, y que podría llegar incluso a afectar a las intenciones de Italia y España para lograr que el plan de recuperación europeo no incluya condiciones que lesionen sus intereses.

Esta segunda vuelta de las elecciones municipales francesas ha dejado, por otra parte, varias lecciones interesantes.

Primero, la inconveniencia de celebrar elecciones cuando la pandemia aún está activa. Si la abstención el 15 de marzo ya fue del 55,7%, ahora ha escalado hasta el 65,3%, lo que supone un duro revés para la representatividad de unas elecciones democráticas.

Segundo, la extrema derecha canta victoria porque ha obtenido la alcaldía de Perpiñán, una ciudad de 120.000 habitantes en el sureste de Francia. Magro éxito para el partido de Le Pen, que pretendía sacar partido de su crítica permanente a la política del gobierno durante la crisis sanitaria. El bloqueo “republicano” contra Le Pen ha seguido funcionando, demostrando que la tragedia del Covid tampoco va a ser el caldo de cultivo para su asalto al poder.

Y por último, y no menos importante: los resultados electorales de Francia (con todos los matices que se quieran poner) han supuesto un importante giro a la izquierda en el voto de los franceses. De hecho, el partido más beneficiado ha sido Los Verdes, que ha ganado alcaldías de importantes ciudades de Francia y que ha colaborado en la reelección de la socialista Anne Hidalgo a la alcaldía de París. Ojalá que esta tendencia se expanda por toda Europa en los futuros comicios democráticos. 


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