El club de los directivos turísticos en que la política está prohibida


Barcelona, 05 de julio de 2020
(04:55 CET)

Más de 200 directivos del sector turístico forman parte del Club of Course. Esta iniciativa nació de un grupo de Whatsapp durante las semanas de confinamiento forzoso. Una de las escasas normas de este peculiar club de ejecutivos es que dejan de lado la política. Nada de crítica política.

El administrador del chat, el consultor barcelonés Xavier Borràs, fue el impulsor de este club que reúne a directivos de toda España de los sectores del shopping, lujo, gastronomía, ocio y, por supuesto, del turismo, que está ligado a los anteriores. Son sectores profundamente afectados por la crisis económica derivada de la pandemia de coronavirus.

Borràs precisa que se trata de un club de networking, que facilita información y relaciones empresariales entre sus miembros. No pagan cuota alguna. Indica que nació de un grupo de empresarios amigos que, ante una situación compleja como la actual crisis sanitaria y económica, “nos pasamos información transversal, importante o privilegiada”. Al cabo de treinta días de confinamiento, decidieron crear este club de “una forma profesionalizada”, con el objetivo de lanzar proyectos conjuntos en beneficio común.

El club se estructura en cinco áreas sectoriales con un coordinador al frente: en turismo, Mar Sánchez, directora de Air Mauritius España; shopping, Javier Cottet, presidente de Ópticas Cottet; gastronomía, David Basilio, fundador de los portales Hosteleo y Linkers; ocio, Ana Nogués, mánager de alianzas estratégicas en The Walt Disney Company; y en el sector del lujo, Cristina Martín, presidenta de la Asociación del Lujo de España.

Entre sus miembros están Marc Rahola Matutes (OD Hotels), Joaquim Boadas (Spain Nightlife), José Luis Benítez (Palladium Hotel Group), José Corraliza (Heart Ibiza-Cirque du Soleil), Mónica Cecconi (Espala Value Retail) o Juan Rodero (Starclass cruceros).

Este jueves lanzaron un magazine digital interno. Otros proyectos son la edición de una Barcelona Luxury Weekend, un fin de semana del lujo como el que se celebra en Marbella, que también genera interés entre empresarios de Tenerife, Ibiza y Valencia. Y una feria en la que universitarios y personas con talento presenten sus ideas a empresarios para su posterior desarrollo.

El principal impulsor del club es Xavier Borràs, propietario de AFLP Group, consultora especializada en turismo y ocio. En una conversación con Economía Digital habló del club y de la situación de las empresas turísticas.

El club nació a partir de un grupo de Whatsapp en el que participaron directivos del sector turístico durante el confinamiento. ¿En este chat se criticó mucho al Gobierno?

No. En este grupo hay unas normas que no se pueden saltar porque, en caso contrario, perderíamos la esencia de los que queremos. Estas normas son: no memes, solo good news (buenas noticias) y no política. Evidentemente, dependemos de la política, pero estamos atentos en evitar criticas políticas. No queremos que la política enturbie la profesionalidad de los miembros. Para hablar de política, hay otros chats.

¿Debe resultar complicado referirse a lo que está pasando sin hacer valoraciones políticas?

Todos tenemos nuestra opinión, pero no la decimos en el chat.

¿Qué le espera al sector turístico en los próximos meses?

La gente tiene miedo, está afectada económicamente y ello ha repercutido en el turismo. La situación es compleja. Pero también es verdad que es un sector con muchísima fortaleza, que siempre ha sabido reinventarse, readaptarse. Es camaleónico. Después de años de bonanza, con un nivel de gasto elevado, crecimiento y adquisiciones, cuando todo esto cae, tienes que sustituir este nivel de apalancamiento porque no entran ingresos. Creo que el 2021 será bueno, pero las compañías hoteleras, con el apalancamiento que tienen, deberán esperar hasta el 2022 o 2023 para remontar.

Como especialista en cruceros, ¿comparte que el Gobierno suspenda sine die la operatividad de estos buques en los puertos españoles?

Creo que se equivoca, pero lo cierto es que las propias compañías de cruceros son más prudentes y precavidas de lo que pueda serlo cualquier gobierno del mundo.

No es porque lo diga un ministro, es que ellos no lo han visto claro y han actuado en consecuencia. Aunque el Gobierno anunciase hoy que abre los puertos a todos los cruceros, estos no navegarían. Tienen un calendario muy claro sobre cuando pueden regresar. Ya lo han retrasado dos veces.

Muchas navieras se anticiparon al Gobierno al anunciar que no operarán, como mínimo, hasta septiembre…

Es que pueden verse sujetas a las normativas de los gobiernos, sean estatales o autonómicos. Un crucero viaja por diversos países. Prefieren no moverse ante la tesitura de tenerse que adaptar a cada uno de los gobiernos. No tendría sentido.

¿Aguantarán las navieras?

Las grandes compañías están aguantando porque tienen potencial y las pequeñas, como se ha visto con Pullmantur [en concurso de acreedores], se ven obligadas a vender o a ser absorbidas.


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