País Vasco y Galicia castigan a Iglesias

Barcelona, 12 de julio de 2020 (22:12 CET) Pablo Iglesias se ha convertido en uno de los grandes perdedores de las elecciones de este 12-J, si no el mayor derrotado de la jornada. Ha sido


Barcelona, 12 de julio de 2020
(22:12 CET)

Pablo Iglesias se ha convertido en uno de los grandes perdedores de las elecciones de este 12-J, si no el mayor derrotado de la jornada. Ha sido una campaña electoral en la que las informaciones del caso Dina que ponen en cuestión el relato de Podemos sobre las cloacas del Estado han coincidido con sus choques con los medios de comunicación, y pese al esfuerzo del vicepresidente segundo del Gobierno para utilizar este momento a su favor, Galicia y País Vasco le han castigado, y como nunca antes.

La marca Galicia en Comú ha desaparecido del Parlamento autonómico, tras haber sido la tercera fuerza con nueve escaños. Y en Euskadi, Elkarrekin Podemos ha perdido casi la mitad de sus representantes: pasa de tener 11 a 6 escaños. EH Bildu se ha beneficiado de su caída, izándose como segunda fuerza en el Parlamento Vasco, con 21 diputados, su mejor resultado histórico, convirtiéndose en líder de la oposición a un PNV reforzado que podrá revalidar su alianza con los socialistas.

Elkarrekin Podemos, que ha tenido cuatro secretarios generales en cinco años como resultado de las relaciones con el entorno de Iglesias, fue en algún momento la fuerza más votada en País Vasco. En las elecciones generales de 2016, los vascos le dieron más escaños en el Congreso que cualquier otro partido, incluso por encima del PNV. Pero la caída libre empezó desde entonces y, tras los múltiples cambios en la formación (actualmente dirigida por afines a Iglesias), sufre una grave sangría en la comunidad.

El divorcio entre Podemos y Mareas y Equo en Galicia ha golpeado fuertemente al espacio de la izquierda en la comunidad que seguirá gobernando Alberto Núñez Feijóo. Galicia en Común pasó de ser una confluencia de numerosos colores y voces a ser tan solo la coalición de Podemos e Izquierda Unida, y con ello se ha borrado del Parlamento durante la siguiente legislatura. Los nacionalistas del BNG se benefician de su caída, más que triplicando sus representantes hasta los 19.

El voto nacionalista fugado al BNG convierte a la formación en la segunda de mayor peso en Galicia, cuyo Parlamento reduce la pluralidad a tan solo tres partidos: el PP de Feijóo con unos históricos 41 escaños, y el PSOE gallego como la tercera fuerza, con 15 parlamentarios.

Sánchez vence a Iglesias

Elkarrekin Podemos tenía hasta ahora más escaños que el PSE en País Vasco, y estaba muy cerca del partido de Pedro Sánchez en Galicia. Esto ya no es así, y el presidente del Gobierno tiene ahora más armas a su favor en las tensiones entre los suyos y los de Iglesias a lo interno de la Moncloa. Aunado a la pérdida de representación en el Congreso de los Diputados, los socialistas pueden achacarle a los morados que son una formación ya no mediana, sino pequeña, y en caída.

La fortaleza política del segundo partido del Gobierno de coalición queda muy tocada tras estos comicios, indicando que la presencia de Pablo Iglesias en el Ejecutivo no ha robustecido su influencia en el electorado de izquierdas. Tras varias semanas de malas noticias para la formación del vicepresidente, las elecciones vascas y gallegas ahondan en la herida de los morados, cuyas tensiones internas siempre suelen despertarse por diferencias con la cúpula que Iglesias ha formado a su medida.




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