¿Sirven de algo las recomendaciones de quedarse en casa?

EFE/Fernando AlvaradoUna persona se informa en la entrada del centro de salud V Centenario de San Sebastián de los Reyes (Madrid), clausurado tras detectar un brote de coronavirus entre sus profesionales. El Gobierno de la

El Gobierno de la Comunidad de Madrid recomienda no salir de casa a la gente que viva en las zonas con más incidencia de coronavirus en la región. Así lo ha comunicado el viceconsejero de Salud Pública, Antonio Zapatero, este viernes.

Los distritos madrileños más afectados son Carabanchel, Usera y Vallecas, seguidos por los municipios de Fuenlabrada y Parla, todos al sur de la región. Esta recomendación llega semanas después de que se registre un aumento importante de los contagios y de que se constate la falta de rastreadores en la comunidad. También coincide con la puesta en marcha de un cribado masivo en estas zonas para detectar a personas asintomáticas, una medida poco práctica, teniendo en cuenta que la tasa de positividad de todas las pruebas realizadas no alcanza el 3%.

Ahora, Zapatero ha pedido a la población “evitar viajes innecesarios”, “intentar quedarse en casa” y “evitar reuniones innecesarias”, que no deberían superar las “diez personas”. “La situación actual en Madrid no amerita tomar medidas de confinamiento por zonas”, ha aclarado el viceconsejero, que, en cambio, ha reconocido estar “preocupado”.

No es el primer dirigente que opta por las recomendaciones, aunque cabe preguntarse si estas peticiones a la población realmente surten efecto.

Cataluña y Aragón, antes que Madrid

Hace un mes, el Govern catalán pidió a la población de Barcelona y la zona del Llobregat que sólo saliera de casa para lo necesario. Cataluña consiguió mantener el virus a raya en las siguientes semanas, pero, de nuevo, esta semana se han vuelto a superar los mil contagios diarios.

El Gobierno de Aragón hizo lo propio en la ciudad de Zaragoza a mediados de julio, y, aunque los casos parecieron estabilizarse, los contagios en Aragón siguen siendo muy elevados, por encima del resto de comunidades, salvo Madrid y País Vasco.

El epidemiólogo Joan Ramón Villalbí, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), explicaba a El HuffPost hace unas semanas que la clave para atajar los nuevos brotes era estudiar de dónde venían esos contagios, y actuar en consecuencia. Es decir: es necesario detectar los casos, pero también analizar su procedencia y el tipo de población a la que afectan.

Es muy importante que los servicios de vigilancia epidemiológica establezcan cómo se está contagiando la gente

“Es muy importante que los servicios de vigilancia epidemiológica funcionen muy bien para establecer cómo se está contagiando la gente y ver si pueden actuar sobre los mecanismos de contagio sin que esto afecte a todo el mundo”, señalaba Villalbí, y citaba el caso de Ordizia (Guipúzcoa), donde se produjo uno de los primeros rebrotes detectados en España tras la desescalada. “Vieron que la gente se estaba contagiando cuando salía a tomar pintxos y copas por la noche, así que actuaron sobre los bares: nada de barras, terrazas al 50%, y parece que les fue bien”.

No obstante, en julio los brotes todavía se iban contabilizando uno a uno. Ahora superan los mil en toda España, como anunció este jueves Fernando Simón, al tiempo que aclaró que esa cifra ha dejado de servir como referencia a los epidemiólogos.

En cualquier caso, Villalbí hace hincapié en las condiciones laborales y de vida que tiene la población a la que se recomienda quedarse en casa. Si se tratan de barrios obreros (como es el caso de las zonas más afectadas de Madrid), “donde en ocasiones conviven familias grandes en pisos pequeños, hay que buscar soluciones alternativas para las personas contagiadas que no pueden cumplir bien el aislamiento”, sostiene. “La gente que vive al día no puede permitirse estar un día sin salir, y si se encuentran mal, a lo mejor se toman una aspirina y se van a trabajar”, alertaba. “Esto es un problema. Son situaciones que, aunque no se produzcan de manera general, sí se dan en algunos contextos”. 

En algunos sitios, los confinamientos han sido por recomendación, aunque en España estamos acostumbrados a hacerlo todo a través del Estado con mecanismos legales y obligatorios

En el Plan de respuesta temprana en un escenario de control de la pandemia por Covid-19, aprobado hace un mes por el Ministerio de Sanidad con las comunidades autónomas, la palabra ‘confinamiento’ sólo aparece dos veces en el texto, y se plantea como una “medida adicional”, ya sea “en todo el territorio estatal o en territorios específicos” cuando se produzca “transmisión comunitaria no controlada”. 

Sí se mencionan más veces los conceptos de ‘control de la movilidad’ o ‘reducción de la movilidad’, también en caso de transmisión comunitaria no controlada. Aunque “las medidas encaminadas a la reducción de la movilidad de las personas se han mostrado altamente efectivas para controlar la transmisión del SARS-CoV-2 cuando el virus alcanza un elevado nivel de difusión”, también “hay que tener en cuenta que este tipo de medidas suponen un elevado coste social y económico, por lo que conviene implementarlas estudiando la situación caso por caso”, señala dicho plan.

El Gobierno, encargado de evaluar si la recomendación es suficiente

“En algunos sitios, los únicos confinamientos que ha habido han sido por recomendación, pero en España estamos acostumbrados a hacerlo todo a través del Estado con mecanismos legales y obligatorios”, explicaba Pedro Gullón, de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), en una entrevista con El HuffPost. Gullón afirmaba entonces que, en general, ahora hay más conciencia social, y que una recomendación de quedarse en casa puede llegar a “tener efecto en los contactos entre personas”. No obstante, los Gobiernos son responsables de ir midiendo si su petición funciona o si resulta insuficiente, matizaba el epidemiólogo.

Por lo pronto, la situación en Madrid se complica, pues esta recomendación coincide con el rechazo de un juez a aplicar el cierre del ocio nocturno, la prohibición de fumar si no hay distancia de seguridad y el uso obligatorio de mascarillas.

Por cierto, uno de los países que sólo recomendó, pero nunca impuso, a su población quedarse en casa fue Estados Unidos, y sobra decir que su situación epidemiológica no es nada deseable.




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