Iglesias desvela que tuvo una «discusión fuerte» con Sánchez por el rey emérito

El vicepresidente del Gobierno por Unidas Podemos, Pablo Iglesias, se ha referido esta mañana en una entrevista en la Cadena SER a su conversación con el presidente Pedro Sánchez (PSOE) sobre el rey Juan Carlos

El vicepresidente del Gobierno por Unidas Podemos, Pablo Iglesias, se ha referido esta mañana en una entrevista en la Cadena SER a su conversación con el presidente Pedro Sánchez (PSOE) sobre el rey Juan Carlos I. Ha desvelado que tuvo “discusión fuerte” y que el presidente “se disculpó, y eso le engrandece”, por no haberle informado de su marcha de España hacia Emiratos Árabes.

“Quizá algo que deberíamos saber no lo hemos sabido cuando lo teníamos que saber”, ha dicho Iglesias. Y Sánchez le dijo: “Tenía que habértelo dicho, aunque sabia que no ibas a estar de acuerdo conmigo”. Es evidente vamos a tener posiciones diferentes en algunos temas”, sostiene el líder de Podemos.

Preguntado por Àngels Barceló sobre esa “fuerte” discusión, Iglesias ha matizado que fue una conversación “siempre cordial” y en un “marco de respeto”, pero defendiendo posiciones distintas. “Para nosotros esto representa una vergüenza”, es “gravísimo”, dice, que alguien vinculado a 40 años de democracia y a la Transición “se pueda ir del país nada menos que a una dictadura, en un hotel de lujo”. Insiste: la diferencia entre los socios de Gobierno es “muy intensa” en este punto.

Ha dejado claro que en su relación con Sánchez es “transparente”, que ser opaco no es uno de sus defectos, y que seguirá siéndolo siempre que no comparta alguna visión con su actual aliado en La Moncloa.

La mayoría del PGE, la de la investidura

Iglesias también ha hablado largamente sobre la aprobación en ciernes de los prespuetsos generales del estado y los contactos del PSOE con Ciudadanos para lograr una amplia mayoría. “Lo que puede dar estabilidad a la legislatura y a España es la mayoría de la investidura, pero no hay que excluir a ninguna fuerza del diálogo”, ha dicho, a preguntas de si vetó o no a la formación de Inés Arrimadas. 

“Tiene que haber un texto, si no hay un texto de propuesta no se puede hacer nada, se negocia con los textos. Ya están trabajando (los equipos) para hacer la propuesta del Gobierno, y después nos reunimos. No hay que engañar a nadie y hay que ser realistas, es obvio. A partir de ahí ¿hay que excluir a alguna fuerza? No, pero teniendo claro que hay una alianza”, ha enfatizado. 

La prioridad, “claro”, es mantener la mayoría que permitió la llegada al poder de Sánchez, aunque “respeta la opinión de todo el mundo”. Sin embargo, defiende que las cuentas deben permitir que se pongan en marcha unas políticas sociales, de progreso y reconstrucción, muy concretas, y es complicado aplicarlas con quien “está gobernando con el apoyo de la ultraderecha”. “Es inviable y se va a demostrar”, dice, que se pueda sacar con una mayoría diferente a la de la investidura. Hay que decirlo, insiste, “por no engañar a nadie”. 

 

Aplaude Iglesias la “coherencia” de Arrimadas al decir que cuantos menos logros de Podemos haya en las cuentas estatales, mejor. “Ellos dicen que su objetivo es que no gobernemos y otra cosa me sorprendería, cualquier ciudadano entiende con quién se van a poder construir las mayorías. ¿Quizá un acuerdo puntual? Puede ser. Tenemos la obligación de hablar con todos pero es evidente que con quien se puede es con los que hicieron posible este acuerdo de coalición”, insiste.

Defiende el vicepresidente que “sacar acuerdos transversales es lo contrario a llegar a acuerdos importantes con quien está gobernando con la ultraderecha” y que es más importante decidir el qué hay que hacer y, luego, el con quién. Hay que “traducir” ciertos consensos sociales, que han quedado “claros” en estos meses de pandemia, como que hace falta apuntalar la sanidad pública o intentar no depender tanto del turismo, que hay que plasmar. “El Gobierno tiene la obligación de hablar con todos los grupos. Con quien se puede construir un proyecto de país es con quienes hicieron posible este Gobierno de coalición”, abunda.

Para él, lo pactado entre UP y PSOE es una “fuente de inspiración”, pero ante la insistencia de las preguntas ha dicho que esos principios están “grabados sobre mármol” y reforzados con los compromisos alcanzados con la UE. Las cuentas, por tanto, se tienen que corresponder con el “acuerdo histórico” de Gobierno, que nunca ha estado tan a la izquierda en nuestro país. “En un contexto de políticas fiscales expansivas, ni en el programa económico más ambicioso de Podemos se preveía un gasto así”, ha reconocido. 

En materia de impuestos, ha llamado a ser “razonables”, pero insiste en la “desventaja de 7 puntos” con los países de nuestro entorno, “eso quiere decir que menos recursos para hacer cosas”. “He hablado con muchos empresarios que me han dicho que algunos lo están pasando mal. Qué me van a contar si les hemos tenido que nacionalizar los salarios”, se duele. 

Iglesias insiste en que se puede hablar con todos los flancos, pero que al final el a cuerdo tiene “la firma de Sánchez y la mía”. Y que los diálogos esenciales los llevan la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y Nacho Álvarez, en nombre de UP. “El resto de conversaciones que son muy respetables”, pero sería “un fraude a la ciudadanía”, hacer algo que no prometieron. Hay muchas cosas que hablar sobre impuestos, dice, y reconoce que unas veces será para bajar y otras, para subir, pero con dos claves de fondo: “acercarnos a Europa y debatir quién tiene que ajustarse más el cinturón o menos”. 

Iglesias no espera retrasos en la negociación y aprobación del PGE, ni siquiera de ERC y la mesa de diálogo sobre Cataluña. “Nos vamos a tener que remangar la camisa para acuerdos”, reconoce, pero a la vez aplaude a los catalanes como “socios fiables”, como el resto de los que llevaron a la marcha de Mariano Rajoy. 

Silencios muy claros

Llamativos han sido los silencios de Iglesias al hablar de desajustes con Sánchez, de cosas que no comparten. Preguntado sobre si hubo deslealtad al no ser informado del plan de fusión de Bankia y CaixaBank, ha dicho que “sobre cuestiones de este tipo”, que “nos puedan molestar” prefiere “no hablar en medios”, hablar con medios. ”¿Deduzco que le molesta, entonces?”, ha insistido Barceló. “Deduzca usted lo que quiera. No voy a contestar por responsabilidad, aunque usted es muy perspicaz y se da cuenta de lo que hay tras mi repuesta. Lo que tengo que decir al presidente, se lo digo en privado”, ha eludido. 

“Quiere pensar” el videpresidente que no se ocultan muchas cosas en la alianza de Gobierno, y desde luego “no por su parte”. Las discrepancias, que las hay, se resuelven “hablando mucho”. “Ha habido momentos agradables y más tensos, a veces conversaciones difíciles, es normal, es cultura democrática, estamos aprendiendo a cómo funciona esto. Aporta muchas ventajas una coalición, es muy difícil hacer trampas, te sacan un papel firmado si en algún momento te quieres apartar del papel”, defiende. Es entonces cuando se ha referido al choque sobre el rey emérito. 

Ahondando en el tema Bankia-CaixaBank, reconoce que con 35 diputados no pudo imponer su idea de hacer de Bankia un banco público, y su plan es que el Instituto de Crédito Oficial lo sea, al fin. “A partir de hacer algo no nos gusta, lo mínimo es mantener la participación pública y que haya elementos de control público para evitar pase lo del pasado”. Hay que asegurar algunos servicios financieros para los ciudadanos y las pymes, remarca, recordando que los españoles dieron “mucho dinero” para el sistema financiero, cuando luego las entidades “no perdonan”. 

Y hablando de ese banco público, Iglesias ha respondido un “voy a reservarme” a la pregunta de por qué dice entonces la ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, que ya está funcionando. Pese a ello, sostiene que está “cómodo” con “todos y cada uno” de los ministros de La Moncloa, por más que con unos tenga más cercanía ideológica. “Ella viene de un mundo que es completamente distinto al mío. Cuando habla, la escucho”. 

La pelea del Coronavirus

Iglesias reconoce que no se debe perder “la capacidad de autocrítica” al hablar del Covid-19, porque la situación requiere humildad, pero que “ojalá” hubiera habido más información antes y , así, se hubiera podido actuar de mejor manera en los controles o la sanidad. Ahora, dice, hay que obedecer a las autoridades sanitarias y no bajar la guardia, aunque la situación es diferente a la de la primavera, con menos presión hospitalaria, “aunque con territorios con situación más comprometida como Madrid”.

El vicepresidente no ha querido hacer sangre contra la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso (PP) y ha enfatizado, al contrario, el tono constructivo y de diálogo de “todos” los presidentes autonómicos cuando se cierra la puerta de la conferencia territorial. 

Sobre la gestión del Ejecutivo, asume que “tenemos que correr” en cuestiones como la demansa social causada por el virus, como las incapacidades temporales de los padres de niños que se vean afectados y no vayan al cole, o el ingreso mínimo vital para quien ni tiene para comprarle las zapatillas al niño. Ha aplaudido al ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, pero insiste en que los problemas técnicos y el rigor del papeleo no puede hacer que se demoren más. 

“Que se investigue todo”

Sobre la supuesta caja b de Podemos, su líder sencillamente ha pedido “que se investigue todo”, convencido de su limpieza. “Que se investigue hasta el final, vamos a seguir colaborando con la justicia, que nos pidan cada papel, cada cuenta, cada documento, y luego ocurrirá lo de siempre, lo que vemos es lo que vemos”, dice, refiriéndose a las causas archivadas por denuncias que han quedado en nada. “Todo el mundo, aunque no simpatice con Podemos, sabe que con la dimensión de los enemigos que tenemos nosotros no se puede uno permitir ni hacer una cuenta mal”, remarca.

Sobre la empresa Neurona, en el centro de la investigación, insiste: “Si alguien tiene alguna duda, que requiera toda la documentación, a esta empresa también, que lo hagan, no dejen ni un papel sin mirar”. 

Y sobre el PP y sus escándalos de Kitchen, denuncia el uso de policías y jueces para “borrar las pruebas de la corrupción” del partido. Si Nixon dimitió en EEUU sólo porque se descubrieron micros en unas oficinas de sus oponentes, se pregunta qué debe hacer el PP si se confirma esta trama. “Lo que ha hecho el PP tiene poca comparación en términos de ataques contra la democracia y ha abandonado el bando de la democracia”, denuncia.




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