Así funciona el ‘woke fishing’ la nueva técnica de ligar haciéndose pasar por feminista y progresista

“Poco a poco me fue haciendo aceptar sus manías. Se hacía llamar feminista, pero de feminista no tenía un pelo. Utilizaba el feminismo para lo que le convenía (pedirme fotos desnuda, probar técnicas sexuales, etc.)

“Poco a poco me fue haciendo aceptar sus manías. Se hacía llamar feminista, pero de feminista no tenía un pelo. Utilizaba el feminismo para lo que le convenía (pedirme fotos desnuda, probar técnicas sexuales, etc.) y argumentaba: ‘Ahora las mujeres sois libres de hacer eso, así que hacerlo es ser feminista’”.

“Aparte de hacerme este tipo de propuestas, era muy afectuoso, me escribía todos los días, me enviaba flores, me decía piropos y todo eso”.

Sin embargo, discutían mucho: “Tenía mucho miedo de que me dejara y no volviera a encontrar a alguien que mostrara tanto interés en mí, así que al final siempre ‘arreglábamos’ las cosas”.

Pero, a la definitiva, Louise decidió cortar con Jonathan.

‘Soy aliado’

“Conocí a un hombre mayor que yo (él 31 y yo, 19) que decía ser feminista, y de verdad lo parecía. Era muy convincente. Me hablaba de Virginie Despentes y publicaba fotos y carteles feministas en su perfil de instagram”, relata Clara, que tiene ahora 21 años.

Pero eso no era más que la punta del iceberg. “Cuando hablábamos de estos temas, me prestaba atención. Era el aliado perfecto”.

La situación degeneró progresivamente hasta que Clara empezó a sufrir abusos graves. “Parecía una persona diferente, un narcisista perverso. Mostraba una versión de sí mismo al resto del mundo, pero vivir con él era una verdadera pesadilla”.

Clara explica que su faceta oculta se fue revelando poco a poco. “Me encontré con una misoginia no muy evidente al principio, pero sí insidiosa. Lo intentaba disimular, pero me llamaba ‘muñeca’ y me reducía como mujer a simples objetos con sus palabras y sus acciones”.

La joven explica que Grégory sabía adaptarse a los entornos que frecuentaba. “Se presentaba como aliado para ganarse la confianza de las mujeres y hacerse querer, pero no tiene respeto por las mujeres, ni por su madre. Hablaba con todo el mundo porque le encanta ser el centro de atención. Se hacía pasar por aliado y copiaba el discurso feminista, pero, por detrás, era celoso, posesivo y a veces violento”.

Al cortar con él, Clara le expuso los motivos: “Me dijo que lo sentía mucho, que no se había dado cuenta. Intentó convencerme de que ya era consciente de sus actos, pero todavía hoy sigue publicando historias y fotos para demostrar lo feminista que es”.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Francia y ha sido traducido del francés por Daniel Templeman Sauco.




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