Securizar la vulnerabilidad: el Madrid marcado por la desigualdad

Nos habíamos olvidado del lugar social al que pertenecíamos hasta que vimos un checkpoint en las fronteras de nuestros distritos del sur. Pese al constante recordatorio de las desigualdades estructurales que afectan a nuestros distritos

Nos habíamos olvidado del lugar social al que pertenecíamos hasta que vimos un checkpoint en las fronteras de nuestros distritos del sur. Pese al constante recordatorio de las desigualdades estructurales que afectan a nuestros distritos (rentas inferiores, mayor desempleo, mayor absentismo escolar, menores tasas de estudios superiores y un largo etcétera), esta imposición de medidas segratorias ha sido un choque de realidad.

Hace tiempo que señalamos desde la política que los problemas de la periferia debían ser el centro de las políticas públicas; problemas a los que instituciones como el Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad han decidido ignorar. Los movimientos sociales, las asociaciones vecinales y la oposición política llevan años reivindicando que contamos con menos espacios para el estudio, que el urbanismo y la movilidad necesitan repensarse, que existen desigualdades sociales que condicionan la vida de las personas. No hemos firmado este pacto social de desigualdad.

Sin embargo, a raíz de estos últimos acontecimientos (sí, me refiero a los confinamientos selectivos), nadie se explica cómo es posible que con tasas más altas de incidencia del virus no confinaran otras áreas sanitarias; o que podamos ir a otros distritos a servir las cervezas que nosotros no podemos tomar. Estos acontecimientos que se materializan en un control de seguridad en los límites geográficos de nuestros barrios. Estos acontecimientos que utilizan la biopolítica, que nos inculpan como si fuéramos responsables. Sí, lo provocan aquellos que nos hacen elegir entre virus y vacuna.

Pensar sobre esto me recuerda a los proyectos políticos que teatralizan la seguridad, que quieren levantar muros y fronteras para dar esa falsa sensación de seguridad. Los proyectos políticos que señalan a los Otros: a los pobres, los inmigrantes, los diferentes. Los proyectos, como señala Wendy Brown, que son incapaces de resolver verdaderamente los problemas, que responden a ante la vulnerabilidad no con apoyo social sino con represión, improvisando medidas y aprovechando los puestos de poder para señalar a los más débiles. Como se ha visto, ha sido el Gobierno central quien ha hablado de apoyo sanitario, mientras que la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento son incapaces de mostrar un mínimo de sensibilidad ante esta situación.

Paradójicamente, son los liberales amantes de la libertad, en una versión del liberalismo ibérico que no se sabe si responden a la tradición política liberal, o la iliberal de la internacional de derecha radical populista. De momento, han conseguido securizar esas líneas de exclusión intramuros de nuestra ciudad, Madrid, marcando y señalando a los que en ellas vivimos. Ya no sólo estamos atravesados por la desigualdad y la opresión de un modelo de ciudad cada vez mas segregada. Ahora, escenifican la seguridad con medidas selectivas en los distritos sur, con recursos que no estaban disponibles hace semanas para reforzar la seguridad y las inversiones que reclamaban los vecinos. Esos puntos de entrada y salida de trabajadores, y esa jaula para los ciudadanos, no van a resolver los problemas de propagación, porque toda frontera es porosa.

Sin duda, tenían calculado que iba a servir para estigmatizar, para olvidar los problemas reales de la gente que vive en los distritos del sur. Sin embargo, la estrategia de la excepción para marcar a nuestros vecinos y vecinas les ha salido francamente mal. Hoy tenemos unos distritos del sur que alzan la voz, que, aunque siempre supieron a que clase pertenecían, ahora alzan la mirada hacia el gobierno de la Comunidad y del Ayuntamiento. Ahora, más que nunca, es el momento de derribar esas fronteras porque se abre un escenario nuevo donde la ciudadanía de Madrid alza la bandera de la vulnerabilidad y, con mucha clase, comience un proceso de cambio que permita ganar Madrid para transformarla.




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