El teatro urgente de Gomá y Caballero


El teatro Galileo acaba de estrenar un espectáculo titulado genéricamente En el lugar del otro, que reúne cuatro textos dramáticos de Javier Gomá y Ernesto Caballero. Es la primera entrega de un proyecto encabezado por Karina Garantivá que han denominado Teatro Urgente.

Son cuatro reflexiones sobre distintos aspectos de la sociedad del siglo XXI. Temas que atañen a libertad de crear, a los discursos insustanciales o a la hipócrita búsqueda de una felicidad artificial. El filósofo Javier Gomá, actual director de la Fundación Juan March, ya había tenido algún acercamiento al mundo teatral. En 2017 se estrenó en el María Guerrero, Inconsolable, con Fernando Cayo. Ahora se incorpora a este proyecto del Galileo con Don Sandio y La sucursal. En la primera obra su protagonista, un reputado filósofo, pronuncia una conferencia sobre la búsqueda del aplauso. El conferenciante, excelentemente interpretado por Pedro Miguel Martínez, logra la ansiada respuesta del público tras afirmar que no tiene nada que decir. En La sucursal enfrenta a dos sociedades: la de los acomodados y la de los desheredados. La primera está representada por dos mujeres maduras cuyos problemas materiales y sentimentales se nos antojan banales cuando una de ellas entra en el cajero de una sucursal bancaria y se enfrenta a un indigente que duerme en ella. ¿Es más feliz la que más tiene? ¿Necesitamos un submundo de desheredados, sin el más mínimo recurso, para sentirnos seguros o superiores?

Caballero por su parte firma Que venga Miller y El reverendo Dodgson. En la primera asistimos al dilema de unos docentes enfrentados a todas las protestas que originan en la universidad actos o programas que pueden ofender a algún sector. Y, sobre todo, se cuestiona la libertad de pensamiento -o la prohibición de la misma- para no salirse de lo políticamente correcto yo molestar a ningún colectivo. Una alumna, representante de los estudiantes, plantea sus exigencias ante la visita de una controvertida personalidad intelectual. Los profesores se muestran dispuestos a claudicar, pero la situación da un giro de 180 grados en la última escena. Finalmente con El reverendo Dodgson se plantea el tema, cada vez más candente, del revisionismo histórico, de los juicios a creadores desparecidos y sus obras con los argumentos del siglo XXI. Un revisionismo que tiene no poco de moderna inquisición. El reverendo Dodgson del título era, nada menos, Lewis Carroll, el autor de Alicia en el País de las Maravillas. La obra plantea si, a la luz de sus escritos y de los testimonios que se encuentran, debe ser tachado de pedófilo. En escena una Alicia convertida ya en mujer madura, se enfrenta a una joven investigadora de nuestro tiempo empeñada en que el personaje confirme sus acusaciones. Pero Alicia no secunda sus teorías y defiende al autor afirmando, entre otras cosas, que ‘la historia la hacen las personas, no los comités’. Al final tendrá que ser el espectador quien tome postura ante una u otra teoría. En cualquier caso parece claro el mensaje de que ese revisionismo no lleva a ninguna parte. Y yo añado: tal vez a provocar hogueras de libros como en los tiempos de la Inquisición.

Ernesto Caballero dirige también la puesta en escena dando continuidad a las cuatro obras que interpretan, además del citado Martínez, Silvia Espigado, Noemí Climent, Estíbaliz Racionero y Germán Torres. Un elenco solvente y conjuntado en el que cada uno de ellos, tiene su momento protagónico.

En el lugar del otro se representa de jueves a domingo en el teatro Galileo hasta el 8 de noviembre.




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