Juan García-Bellido: “El desarrollo de LISA será clave para entender los orígenes del universo”


El proyecto LISA, que pretende conectar en el espacio formando un triángulo a tres satélites separados entre sí por 2,5 millones de kilómetros, “será clave para descubrir los orígenes del universo”. Así lo ha asegurado esta tarde Juan García-Bellido, catedrático de Física Teórica de la Universidad Autónoma de Madrid e investigador del Instituto de Física Teórica del CSIC. Este cosmólogo teórico ha impartido en la Fundación Ramón Areces la conferencia ‘Agujeros negros primordiales, materia oscura y ondas gravitacionales’, organizada en colaboración con la Real Sociedad Española de Física.

Para este físico, reconocido internacionalmente y que ha trabajado en el CERN, el Imperial College de Londres y la Universidad de Stanford, el proyecto europeo LISA, que se espera esté concluido en el año 2030, “detectará las ondas gravitatorias que atraviesen el triángulo gigantesco que van a formar sus tres satélites”. “Los tres satélites orbitarán alrededor del sol, detrás de la Tierra”, ha explicado. Un satélite pionero, el LISA Pathfinder, fue lanzado al espacio en el año 2015, justo antes de que el sistema norteamericano LIGO confirmara la existencia de las ondas gravitatorias. “Cada uno de estos satélites seguirá una órbita planetaria. Gracias a la precisión con la que conoceremos la posición de estos satélites, podremos detectar las ondas gravitatorias con una resolución muchas veces mejor que la que ofrece ahora el sistema norteamericano LIGO”, ha asegurado.

Durante su intervención, García-Bellido ha recordado que el 85 por ciento de la materia del universo es oscura, “de la que solo percibimos su huella gravitatoria, y que es muy distinta de la materia de la que estamos hechos nosotros”. “Con la detección directa de ondas gravitatorias se ha abierto la puerta a la exploración de un nuevo componente oscuro del universo: los agujeros negros primordiales. Aún se discute si estos constituyen una fracción importante de la materia oscura o su totalidad. La detección reciente por parte de LIGO/Virgo de eventos en un rango de masas inesperado favorece la posibilidad de que estos sean primordiales. Ahora, con el desarrollo de nuevos detectores de ondas gravitatorias empezamos a explorar el universo en una nueva ventana, que sin duda traerá sorpresas. El origen del universo podría ser accesible por primera vez a la exploración sistemática con observaciones cosmológicas de tipo multimensajero”, ha añadido.

En este punto, se ha preguntado por cuál es el origen de esa materia oscura y por cómo sabemos que está ahí. Y ha reconocido que “para conocer la formación de las galaxias también hay que conocer bien la naturaleza de la materia oscura”. “Podría haber el suficiente número de agujeros negros para formar toda la materia oscura. Pero estos agujeros negros no pueden venir de la evolución natural de las estrellas. Necesitamos darle otro origen”, ha insistido García-Bellido.

Este investigador ha recordado la existencia de agujeros negros mayores y otros menores, según su masa. Y ha destacado que “esa distribución por ahora es perfectamente consistente con las observaciones”. Asimismo, durante su conferencia ha mostrado que “en el pasado, el universo estaba más concentrado y más caliente, de manera que si retrocedemos al origen, encontramos el plasma primordial”. García-Bellido se ha referido también al proyecto europeo del telescopio Einstein, que contará con tres brazos, en túneles subterráneos de 30 kilómetros cada uno, lo que “permitirá detectar la amplitud y la polarización de las ondas gravitatorias”. “Alcanzarían a detectar los primeros cuásares, las primeras estrellas”, ha afirmado este cosmólogo.




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