7 horas y 90 km para recorrer en bicicleta el perímetro de Madrid en estado de alarma

Comparto en El Reto de los Lectores de La Vanguardia una pequeña narración de la ruta en bici que he llevado a cabo en Madrid, donde estamos bajo estado de alarma y cuya principal y más mediática medida es la del confinamiento perimetral de la ciudad.

Nunca me había planteado donde están los límites físicos de la ciudad y hasta dónde podría llevar el límite del cumplimiento de la legalidad.

Así me surgió la curiosidad de ver estos límites de Madrid, de comprobar si esos lugares tienen alguna singularidad.

Cogiendo como base el anillo verde ciclista, que circunda los límites construidos de la ciudad, hice varias incursiones hasta las fronteras con los municipios colindantes, colocando cartelitos indicando los límites de la ciudad, siendo, por tanto, estricto en el cumplimiento del confinamiento.





El recorrido duró unas siete horas y media, y recorrí unos 90 Km. Además de ver los límites, esta ruta perimetral sirvió para ver los contrastes entre las diversas zonas de Madrid, siendo —cómo no— el mayor entre el norte y el sur.


1. Pozuelo de Alarcón





Son las 8.30 de la mañana e inicio la ruta por el lado oeste de la capital, en el Lago de la Casa de Campo.

La Casa de Campo ya de por sí denominada siempre como el gran pulmón de la ciudad, ha cumplido en este último puente más que nunca esta función, y ha sido el gran lugar de desahogo de la ciudad, mostrando un nivel de saturación como nunca había visto.

Pero a esta hora de un día laborable nos muestra su cara más agreste y solitaria.

El Lago de la Casa de Campo.
El Lago de la Casa de Campo.
(Antonio Lobo / AL)



Desde aquí, llegar al límite con el vecino Pozuelo de Alarcón es inmediato, ya que todo el lado oeste de la Casa de Campo limita con dicho municipio, determinado éste por la tapia histórica de la misma obra del arquitecto real Francisco Sabatini.





El paso a Pozuelo de Alarcón.
El paso a Pozuelo de Alarcón.
(Antonio Lobo / AL)



Así que identifico dicho límite en un pequeño paso practicado en esta tapia, justo contiguo a las rejas que permiten el paso del arroyo Meaques de Pozuelo al municipio de Madrid.

No hay ninguna indicación del cambio de término, ni el paso es nada singular, sólo la presencia de dicha rejas le confieren protagonismo a dicho punto.

Las rejas del paso.
Las rejas del paso.
(Antonio Lobo / AL)



No parece que nos encontremos en la entrada al municipio, Pozuelo de Alarcón, más rico de España, ya que las primeras edificaciones son unas humildes casas bajas, aunque a continuación ya afloran los chalets de la exclusiva zona de Somosaguas.


2. Alcorcón





Desde el oeste iniciamos la ruta hacia el sur. Nuestro próximo objetivo es Alcorcón. Por autopista es muy fácil llegar, pero en bici o peatonalmente es otra historia.





Consigo establecer un paso a través de los abandonados cuarteles de la zona de Campamento, así denominada.

Cuarteles totalmente obsoletos y ahora decrépitos, que esperan su demolición para la construcción de miles de viviendas, en la en su día bautizada “operación Campamento”.

Ha sido aplazada por las sucesivas crisis que se van encadenando en el país; ahora tampoco parece que su desaparición esté próxima…

Por este paso consigo llegar a un rústico sendero, paradójicamente adosado a la autopista A5 (de Extremadura) por un lado, la línea X de cercanías por el otro, y un tráfico constante de avionetas por encima que salen de la contigua base aérea de Cuatro Vientos.

Ruta junto a la autopista.
Ruta junto a la autopista.
(Antonio Lobo / AL)



En los límites de Alcorcón.
En los límites de Alcorcón.
(Antonio Lobo / AL)








Nada singular en este punto, aunque a la izquierda tenemos el Museo del jército del Aire, tan interesante como poco conocido, uno de los pocos cuarteles reconvertidos de la zona.


3. Leganés y Getafe





Volvemos al anillo y recorremos todo el límite sur de la ciudad. Los barrios de la periferia de la capital son actualmente nuevos desarrollos bastante impersonales, que no transmiten el espíritu de los apiñados barrios periféricos tradicionales, aderezados además con nuevos parques forestales, zonas anteriormente residuales, ahora renaturalizadas.

Renaturalización del sur.
Renaturalización del sur.
(Antonio Lobo / AL)



Hacia el sur se encuentran los municipios Leganés y Getafe. Llegar a cualquiera de ellos no resulta complicado, pero a mí me llama la atención el punto de confluencia de los municipios de Leganés, Getafe y Madrid.

Trazo una ruta con ayuda de google maps y una foto satélite. Es el parking de un comercio mayorista oriental, de los muchos que jalonan la autopistaA42 (carretera de Toledo).

Punto de confluencia de Madrid, Getafe y Leganés.
Punto de confluencia de Madrid, Getafe y Leganés.
(Antonio Lobo / AL)








Inicio el recorrido desde el Tanatorio sur, no muy buen augurio. En seguida veo una imagen que creía inaudita en una capital; “una barricada de bloques de hormigón cruzados con un tronco que cierra la pequeña carretera.

Pronto entiendo la situación; la carretera se convierte en un inmenso vertedero espontáneo, chabolas y casas bajas rodeadas con rejas metálicas y perros peligrosos al otro lado; casetas-viviendas adosadas a las vías del tren, túneles residuales bajo impolutas infraestructuras… me recuerda las zonas más inhóspitas de las ciudades que he visto en mis viajes a la Indias; sí, esto también es Madrid.

Carretera vertedero.
Carretera vertedero.
(Antonio Lobo / AL)



Realmente paso miedo, estoy por plantar los cartelitos en cualquier lado y autoengañándome diciendo que ya he llegado, pero al final decido llegar hasta el final.

Reflexiono, ¡en Google Maps todas las vías parecen tan asépticas! No hago fotos, espero a hacerlas a la vuelta… ¡Error! ¡Nunca hay que desaprovechar el momento!





Llego por fin al punto y, por supuesto, dicho parking no tiene nada de glamuroso. Es una zona rodeada de polígonos industriales y el tráfico constante de camiones, que hacen volar una y otra vez los cartelitos que preparé.

Al ser una zona productiva el confinamiento no altera el ritmo de la misma (están permitidos los desplazamiento por motivos laborales).

A la vuelta descubro que hay un parque con una vía ciclista que me puede devolver al anillo ciclista. ¡¡Lo podía haber usado para venir!… Pero, en el fondo, a toro pasado, me alegro de no haberlo descubierto antes y de haber visto esa otra realidad.

En mi camino de vuelta a la seguridad del anillo ciclista encuentro un control de la policía en el acceso a Madrid. Según me aproximo voy pensando en que cuento la verdad.

Paran a todos los coches, pero a mí me dejan pasar sin explicaciones. Continúo por el anillo, paso por encima de la A3 (carretera de Valencia), y, en la distancia, vemos Arganda y Rivas.

Atravesando la A3.
Atravesando la A3.
(Antonio Lobo / AL)



Es fácil llegar por el parque lineal del Manzanares y una variante del camino de Santiago que va a Uclés, y que ya realicé en su día, pero que sería demasiado largo para esta mañana.

El límite con ambos coincide prácticamente con la M50, zona anodina, aunque justo detrás se encuentra el curso del Jarama, con sus asombrosos acantilados. No dejo de recomendarlo siempre.


4. Coslada





Empezamos a subir por la zona este. Nuestro siguiente límite es Coslada. Se encuentra a unos cuantos cientos de metros del anillo, por la carretera M201, junto al a estadio Wanda Metropolitano del Atleti.

Este punto sí tiene un hito, la señal que nos indica el límite de la tarifa para los taxis de Madrid, pero la zona es igual da anodina que otras.

Es una zona trabajadora, y hay tráfico de camiones y vehículos comerciales. No hay ningún control de acceso.

En ruta a Coslada.
En ruta a Coslada.
(Antonio Lobo / AL)



Límite de Madrid con Coslada.
Límite de Madrid con Coslada.
(Antonio Lobo / AL)




5. Alcobendas





A partir de aquí empieza la zona Norte de Madrid; seguimos pegados a la M40, pero el paisaje cambia: vanguardistas edificios de cristal y acero que albergan las sedes de grandes multinacionales la bordean, rodeados de zonas ajardinadas, y con la Sierra de Fondo. Hasta el cielo parece más azul; sin duda una zona muy distinta a la Sur.

Parque empresarial.
Parque empresarial.
(Antonio Lobo / AL)



Y justo detrás del mastodóntico edificio que alberga la sede de Telefónica empieza el municipio de Alcobendas, adalid de las sedes de las empresas de nuevas tecnologías.

Edificio de Telefónica.
Edificio de Telefónica.
(Antonio Lobo / AL)



Justo a su entrada en la primera rotonda el municipio deja claro su inicio, y un monolito el “Parque empresarial de La Moraleja”, nombre de la zona más exclusiva de Madrid.

En el límite de Alcobendas.
En el límite de Alcobendas.
(Antonio Lobo / AL)



Continuamos, aquí los barrios son también de nuevo desarrollo, pero en esta zona norte los edificios parecen un catálogo de Arquitectura actual, desde las citadas sedes de “las tecnológicas”, hasta los elitistas edificios residenciales de diseño, y sus también elitistas colegios.

Justo me paro para observar cómo se desarrolla el recreo de uno de ellos; por más que los profesores han delimitado unos cuadrados con cintas para que los famosos “grupos burbuja” no se mezclen, incluso en esta ordenada zona la vitalidad de los niños desborda una y otra vez dichos límites así como las distancias de seguridad.


6. Las Rozas, Mahadahonda y Pozuelo





Empezamos a bajar por la zona Oeste de Madrid, una zona residencial se extiende a ambos márgenes de la (carretera de La Coruña), con el barrio de Aravaca (Madrid) y sin solución de continuidad, los municipios de Las Rozas, Mahadahonda y Pozuelo, confluentes todos ellos en un punto de la carretera de dicha Autopista (aproximadamente en el kilómetro 15).

Como es imposible acceder, hago una foto desde la pasarela que cruza sobre dicha autopista.

Imagen captada desde la pasarela de la autopista..
Imagen captada desde la pasarela de la autopista..
(Antonio Lobo / AL)



Estos acomodados municipios se asientan junto a la reserva del monte del Pardo, un bosque inmenso y que, a pesar de pertenecer al municipio de Madrid, poca gente lo relaciona con éste (hay que decir que esta antigua zona real sigue en su mayor parte cerrada al público constituyendo una reserva singular con caza mayor — jabalíes, ciervos— en plena capital).

Volvemos a la ciudad, que engulle el curso natural del manzanares que viene desde el Pardo…

Casi a las tres de la tarde entro otra vez a mi querida Casa de Campo, ya llena de gente paseando y haciendo ejercicio. Y voy a recoger a mi peque…

Finalizando la ruta.
Finalizando la ruta.
(Antonio Lobo / AL)




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