¿Por qué a veces nos dan pequeños espasmos justo antes de dormirnos?

Estás en la cama, relajado. Ya ni si quiera le das vueltas a lo que ha pasado a lo largo del día o a lo que tienes que hacer mañana. Y en el momento menos pensado: ¡brinco! Sea por lo que sea, un pequeño espasmo recorre tu cuerpo y te saca de ese agradable duermevela en el que te encontrabas. Nos habéis preguntado por qué sucede esto y si puede estar relacionado con algún problema de salud o del propio sueño. Tiene que ver la pérdida de control de nuestro sistema motor al quedarnos dormidos

«No es un problema en sí mismo», explica a Maldita Ciencia Javier Puertas, vicepresidente de la Sociedad Española del Sueño (SES) e indica que hay dos situaciones que se asocian a este fenómeno: por un lado, la sensación de falta de fuerza, de que te caes, que se llama la parálisis del sueño, el momento al despertar o al dormirnos en el que nos parece que no podemos movernos. La otra cuestión, que puede estar asociada a esta primera o no, es la sensación de la que hablábamos, de que nos da un espasmo en todo el cuerpo, que se llama mioclonia (sacudida muscular) del sueño, según afirma Puertas.

Pero, ¿cuál es la causa de ese «salto» nocturno? «El control del tono motor es diferente cuando estamos despiertos y cuando estamos dormidos, depende de regiones cerebrales distintas. Cuando dormimos, disminuye el tono muscular, por eso nos recostamos, no nos quedamos de pie o sentados. De hecho, si nos dormimos en una silla, por ejemplo, nos quedamos como unos peleles: se te va la cabeza hacia delante, pierdes la estabilidad…», ejemplifica Puertas. Durante el rato que pasamos de estar despiertos a estar dormidos es cuando se produce este cambio de control del tono muscular (la «sala de mandos» encargada de nuestra función motora), en una especie de transición.

«Cuando nos despertamos bruscamente por alguna razón (un sonido, un estímulo, porque nos acordamos de algo o porque todavía algo nos preocupa) antes de habernos quedado dormidos profundamente, se reactiva repentinamente ese control voluntario del tono muscular. Es entonces cuando se produce ese espasmo», explica Puertas. Es decir, al despertarnos de repente, recuperamos bruscamente el control voluntario del tono, lo que a veces se puede asociar con esta sacudida. 


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