La amarga victoria | Madridiario

Hoy no os hablo como miembro de VOX o del PP, pues hace un año que dejé la militancia. Os hablo como un ciudadano que, como vosotros, vivía hasta hace poco en las dulzuras de una paz conquistada con sangre y perdón, que crecía con los beneficios de una constitución, cuyo triunfo nuestros abuelos aseguraron del modo más firme. Bajo los auspicios de unos Gobiernos celosos, observantes de las leyes, y veíamos cerrarse poco a poco las llagas abiertas por una guerra lejana y horrible.

Hoy os hablo como testigo de la fragmentación del centro derecha en España, un bloque de 8.704.019 ciudadanos con muchísimas más cosas en común que las que puedan tener en el bloque que conforma el Gobierno de socialistas, comunistas e independentistas.

La moción de censura ha dejado una amarga victoria en ambos bandos hermanos, separados por la necesaria diferencia ideológica sobre cuestiones filosóficas, económicas y morales. La amarga victoria que reflejaba Churchill al anunciar el fin de la II Guerra Mundial, sabedor de que pese a la victoria final, aún quedaban años de miseria y desolación. Unos enarbolan el triunfo de Casado, porque se reafirma con identidad propia y despeja el camino para engrosar sus filas por el centro. Otros enarbolan la victoria de Abascal porque por fin se han dejado claros los frentes y ahora están solos frente a todos, siendo la única alternativa frente a Sánchez.

El 23 de agosto de 1572 cristianos católicos franceses (que creían en el amor de Dios y en la necesidad de las buenas obras para ganarse el Cielo) atacaron comunidades de cristianos protestantes franceses (que creían que el amor de Dios y el sacrificio en la cruz bastaban para ganarse el Cielo). Este ataque es conocido como La Matanza del Día de San Bartolomé y ese día murieron asesinados cerca de 10.000 cristianos hermanos, que discrepaban sobre asuntos que, para nada, eran el verdadero problema del continente. En 24 horas murieron más cristianos a manos de cristianos, que los que mató el Imperio Romano en toda su Historia.

Debemos anteponer la cabeza y el sentido común, al corazón herido y el odio. Es mucho más lo que nos une, que lo que nos separa. VOX y PP deben seguir sus caminos, pero teniendo en cuenta cuales son las prioridades en cada momento. Yo recuerdo cuando conocí a Santi en la Escuela Miguel Ángel Blanco, allá por el año 2001, nunca cruzamos muchas palabras pero siempre le tuve un gran respeto. Los que nos afiliamos por Miguel Ángel Blanco siempre hemos tenido a Santi como un héroe. También recuerdo cuando conocí a Pablo, organizándonos para preparar su campaña a presidente de nuevas generaciones de Madrid, en un banco cerca de la Plaza de los Delfines. Entré en el primer Comité Ejecutivo de Pablo y desde ahí desempeñé todo tipo de cargos. Mi nombre ha estado en las listas del PP a Berango y a Bermeo en los años en los que no molaba mucho la idea de ir por allí con la escarapela colgando. Y también he ido en la última lista al Ayuntamiento de Madrid por VOX, haciendo campaña como Vicecoordinador de Madrid y Coordinador de Centro, en barrios donde nos agredían día si, día también. En Madrid el objetivo era ganar a Carmena, y se consiguió. La unión hizo la fuerza y pese a las diferencias y las rencillas, el objetivo era común.

Dejemos atrás lo que uno hizo y lo que otro provocó, dejemos atrás ese momento de la historia de España por mucho que duela. En nada beneficia a los españoles que se ponga sal en la herida de la moción. Conozco más a Pablo que a Santi, pero mis años de servicio voluntario me permiten decirle a los dos “miremos al futuro, perdonemos y recordemos que estamos para propósitos mayores que la gloria del partido”. La historia os observa, el destino os espera, no debéis fallar a tantos españoles que depositan en vosotros su esperanza de prosperidad y libertad.

Hago un llamamiento a la razón, porque nueve millones de personas, armadas en la sagrada causa de la libertad, y en un país como este que disfrutamos, resultan invencibles frente a cualquier fuerza que la izquierda despache en nuestra contra.

Viva España si, pero vivan también la razón y la concordia.




Source link

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *