Largo Caballero en la memoria de Madrid

El día del cumpleaños del ilustre vecino de la capital, Francisco Largo Caballero, quien llegó a ser Secretario General de la UGT, Presidente del PSOE, concejal, diputado, Ministro de Trabajo, Ministro de la Guerra y Presidente del Consejo de Ministros, ahora que se cumple el mágico 151 años de su nacimiento, andaban a golpes las piquetas del alcalde de Madrid (PP), con la complicidad de la primera teniente de alcalde de la capital (Ciudadanos), de cuyos nombres no quiero acordarme para que no queden en nuestra historia. Destrozaban una placa en la casa en la que vivió, en el barrio de Chamberí.

Actuaban las autoridades a las órdenes de la ultraderecha franquista (en este caso ni el nombre del partido quiero airear). Necesitan sus votos a cambio de estas chapuzas contra placas, monumentos y estatuas que perpetúan la memoria gloriosa del Madrid que resistió casi tres años el embate del franquismo español, que contó con la ayuda de todo el fascismo europeo de un Hitler y un Mussolini, que nos utilizaron de sparring para entrenarse para la barbarie que preparaban en Europa.

Así andaban las piquetas, mazas, punteros, cortafríos y cinceles de la derecha madrileña, cuando dos ilustres vecinos de Tetuán de la Ventilla (así se llamaba en tiempo de mis abuelos), de cuyos nombres sí quiero acordarme (Marian Giménez y Antonio Ortiz Mateos), sacaban de la imprenta un libro titulado Largo Caballero ¡No pasarán!

Aunque la realidad es que ya han pasado, ya están dentro, gobiernan nuestras vidas y hasta nuestras muertes, también es cierto que iniciativas como la de Antonio y Marian produce cierta ilusión, ánimo y confianza de que no todo está perdido y que Madrid sigue resistiendo y preservando su memoria, que es mucho más que charanga y pandereta de presidentas vestidas de violeteras.

La memoria de este imponente madrileño y sus andanzas por las calles de la capital, sus primeros trabajos como estuquista, o plantando árboles en parques, jardines y en la Dehesa de la Villa, cuando decaía el trabajo estacional de la construcción. Los versos de Marian van acompañando el relato histórico de Antonio,

Los ladrillos de la pobreza crearon los barrios

Esa arcilla a la que dabais forma de sol a sol y terminaba en el tejado.

Y desde esa etapa de infancia y juventud, a las festivas manifestaciones del 1º de Mayo que acababan en los merenderos de Cuatro Caminos y en los pinares de la Dehesa de la Villa, con sus comidas y meriendas en las que cada cual aportaba lo que buenamente podía, mientras las orquestas amenizaban el festejo, aunque hubo que esperar a la llegada de la República para que la jornada fuera festiva, sin acosos policiales y presiones patronales que habían arreciado durante la dictadura de Primo de Rivera.

De ahí el libro nos conduce a la concejalía que consiguió Francisco en las elecciones municipales de 1905 en Madrid, junto a sus compañeros Pablo Iglesias y Rafael Martínez Ormaechea,

-Entramos en el Ayuntamiento como gallinas en correal ajeno. Concejales empleados y periodistas nos miraban por encima del hombro. Parecía que había entrado la peste en la Casa de la Villa.

Todos habían sido elegidos en Chamberí, y Largo Caballero al concluir su mandato, fue diputado provincial por el distrito de Latina-Chamberí, junto a Indalecio Prieto, los primeros socialistas en ocupar este cargo, volviendo a ser elegido concejal en las elecciones de 1915, en este caso por el distrito de Inclusa, acompañado por Julián Besteiro y Daniel Anguiano.

Llegarían más tarde los problemas por la oposición socialista en la Guerra de Marruecos, los terribles sucesos de la Semana Trágica en Barcelona, la represión, las detenciones, el compromiso con la huelga general del 17 y de nuevo la cárcel, la suspensión del cargo de concejal y su inmediata reelección ese mismo año, su elección para el Congreso de los Diputados al año siguiente, los ministerios republicanos y su responsabilidad como Presidente del Consejo de Ministros, en plena Guerra Civil.

El exilio, el nazismo, el campo de concentración, su liberación y su muerte al poco tiempo. La vida de un madrileño, un gato, un trabajador, un hombre que, con sus aciertos y sus errores, sus bonhomía y sus empecinamientos, marcó una parte importante de nuestra historia. Y todo ello recogido por un Antonio Ortiz, profundo conocedor de la historia de los madriles y sus madrileños y madrileñas.

Los poemas de Marian Giménez recrean imágenes de los albañiles madrileños, la pobreza de las familias y sus tortillas sin huevo, la proclamación de la República, los bombardeos que convertían cada día los mercados de Madrid en Guernica, las mujeres en la guerra, las luchas vecinales que fueron, que son, que serán.

Sin entrar en el debate esperpéntico del nacionalismo cañí y sus inútiles reflexiones de hasta dónde Madrid es España, que parte de España es Madrid, o que rincón de Madrid no forma parte de España, es forzoso reconocer que Madrid es parte importante de la memoria de España, una manera peculiar de ser España, ecléctica, plural, diversa, hecha de muchos retales llegados de todas las esquinas de la península y de muchos lugares del mundo.

Aquí no ha nacido casi nadie, pero a la manera de la madre de Serrat,

-Soy de donde trabajan mis hijos.

Pero Francisco Largo Caballero, sí nació aquí, aunque como otros muchos en España acabó muriendo lejos y siendo enterrado junto al muro de los federados, los mártires de la Comuna, en el cementerio de Père Lachaise de París. Hubo que esperar a que muriera el dictador para que sus restos pudieran ser trasladados a Madrid, donde fueron acompañados por decenas de miles de personas hasta el cementerio civil.

El libro de Marian y Antonio viene a demostrar, una vez más, que no hay que esperar de los políticos madrileños que gobiernan el tiempo presente que respeten la memoria por iniciativa propia, sólo lo harán si creen que ganan votos con ello, o al menos no los pierden. Es nuestra memoria y nosotros debemos defenderla, en los muros, en las calles, en nuestras casas, en las plazas, en las páginas de un libro.

Quienes quieran recibir ejemplares del libro: Largo Caballero ¡No pasarán! deben dirigirse a la Casa Vecinal de Tetuán, calle Berruguete, 6. 28039 Madrid, o bien dirigiéndose al correo: casavecinaltetuan@gmail.com

Admiten intercambios de libros por ropa y alimentos para la campaña que vienen desarrollando.

Merece la pena.




Source link

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *