Biden y Harris han ganado. Y ahora, ¿qué?

Pandemia, pandemia y más pandemia. El leitmotiv que ha acompañado al demócrata Joe Biden durante su campaña lo acompañará también en sus primeros días en el cargo, una vez tome posesión de la presidencia de Estados Unidos el próximo 20 de enero. 

Por mucho que el todavía presidente, Donald Trump, se niegue a aceptar su derrota, ya nadie duda de que los demócratas gobernarán a partir de enero. Pero la pregunta es: ¿cómo? ¿Qué harán para dar la vuelta a los cuatro locos años de la presidencia de Trump? ¿Por dónde van a empezar, con una sociedad sumida en una crisis sanitaria, económica y, sobre todo, tremendamente polarizada? Recordemos que Trump sacó en las elecciones del 3 de noviembre de 2020 más de 72 millones de votos, siete millones más que en 2016. 

Como han señalado estos días muchos expertos, Trump ha perdido, pero el ‘trumpismo’ sigue vivito y coleando. Y ese es uno de los principales retos que afrontarán Joe Biden y su vicepresidenta, Kamala Harris, en los próximos cuatro años. Eso, y el coronavirus, que en Estados Unidos ya ha acabado con la vida de más de 240.000 personas. 

Quitar el sentido político a la mascarilla

La estrategia de la anterior Administración frente a la epidemia se puede resumir en un punto: ignorarla. De ahí que los demócratas ahora busquen hacerse fuertes con ello. En su primera comparecencia después de reconocer su victoria, Joe Biden lanzó un mensaje muy claro: “Os lo suplico, usad la mascarilla”.

“Podríamos salvar miles de vidas si todo el mundo llevara mascarilla. No vidas demócratas o republicanas, sino vidas americanas. Quizás salvemos la vida de la persona que repone su supermercado, de un colega de trabajo, del profesor de tus hijos… Usar la mascarilla no es una declaración política”, prosiguió Biden. El presidente electo de Estados Unidos hacía así un dos por uno: reivindicar el cambio de gestión en la pandemia y apelar a la unidad de la sociedad, al margen de siglas y colores, ya que en los últimos meses el uso o no de la mascarilla se había convertido en un claro mensaje político; o estabas con Trump (y no la llevabas puesta) o contra él (y entonces sí te la ponías). 

La pandemia es una crisis de tal calado y que Trump ha gestionado de forma tan delirante que esa tiene que ser justo la prioridad de Biden

“Para cuando tome posesión del cargo, Estados Unidos irá ya camino de medio millón de muertes por la pandemia. Cada día sigue habiendo más de 100.000 contagios y un millar de muertes. Es una crisis de tal calado y que Trump ha gestionado de forma tan delirante que esa tiene que ser justo la prioridad de Biden”, explica a El HuffPost Pedro Rodríguez, profesor de Relaciones Internacionales de Comillas ICADE y experto en política estadounidense.   

Carlota García Encina, Investigadora principal de EEUU y Relaciones Transatlánticas del Real Instituto Elcano, está totalmente de acuerdo con ello. “Biden ya ha creado su task force para hacer frente a la crisis del Covid, y eso va a ser lo primero”, apunta la experta. “Su prioridad a partir del 20 de enero será la pandemia, y en esa misma línea pretende sacar adelante un paquete de ayudas que no se consiguió aprobar en verano”, añade.

El Senado, pendiente de un hilo

Pero para negociar esas ayudas económicas tan necesarias ahora, entrará en juego el Senado, un factor clave teniendo en cuenta que todavía no se sabe quién lo controlará: si republicanos o demócratas. Los dos escaños que quedan por decidir son de Georgia, y ambos irán a segunda vuelta el próximo 5 de enero al no haber alcanzado ningún candidato el 50% de los votos.

Las líneas de actuación del próximo Gobierno dependen todavía de lo que ocurra con los escaños de Georgia. “Puede haber una marea azul y que los demócratas controlen las dos cámaras; pero si el Senado mantiene la actual mayoría republicana, quedará la duda de si el partido va a restablecer el alma republicana, por decirlo de alguna manera, o si va a seguir bajo los efectos del ‘trumpismo’. Y eso nadie lo sabe todavía”, comenta José María Areilza, jurista, profesor de Esade y titular de la Cátedra Jean Monnet-Esade.

El Senado puede convertirse en el gran obstáculo, el gran tamiz, para la nueva Administración en Estados Unidos

Si finalmente ganan los republicanos, “el Senado puede convertirse en el gran obstáculo, el gran tamiz, para la nueva Administración en Estados Unidos”, augura Rodríguez. Y, sin embargo, puede que ese obstáculo no sea tan insalvable. Todos los expertos consultados coinciden en resaltar la capacidad negociadora de Biden.

Biden guarda un as bajo la manga

“Biden tiene experiencia como negociador ‘across the aisle’, como se suele decir, también con los rivales”, afirma Carlota García Encina. “Tendrá que negociar y ceder en algunas cosas y no será fácil sacar adelante la agenda, pero, quizás para esto sí, Biden es la persona adecuada. Lo ha hecho mucho y se le da bien”, insiste la investigadora.

Areilza, que hace 30 años escribió su tesina precisamente sobre Joe Biden, corrobora estas dotes negociadoras del demócrata. “En su larga experiencia legisladora, ha alcanzado muchísimos acuerdos con republicanos, y eso le va a ayudar mucho”, sostiene. “En eso se diferencia de Obama, que tenía la capacidad de hacer grandes discursos e inspirar, mientras que Biden no tiene tanto esa parte ‘inspiradora’ pero sí el sentido pragmático. Biden tiene ese instinto de diálogo”, asegura José María Areilza.

“Por su larguísima trayectoria política y por su espíritu centrista, Biden será capaz de unir, de negociar, de volver a crear esa sensación de que en política no hay enemigos sino rivales”, concluye el jurista.

Biden no tiene tanto la parte ‘inspiradora’ de Obama, pero sí el sentido pragmático. Tiene un instinto de diálogo

Si la pandemia es el principal reto a corto y medio plazo para los demócratas, lo siguiente que hay en su cabeza es esa reunificación social tan necesaria. El país se encuentra ahora mismo partido por la mitad, con personas a uno y otro lado que consideran irreconciliables sus posturas.

“Si votas a Trump ya no eres mi madre” fue la frase que escuchó Mayra Gómez de boca de su hijo antes de las elecciones. Desde entonces, madre e hijo no volvieron a dirigirse la palabra, tal y como cuenta Gómez en un reportaje de Reuters que explora las fracturas sociales avivadas estos cuatro últimos años.

Como ellos, son muchas las familias y los grupos de amigos que han dejado de ser los mismos desde que Trump se presentó a las elecciones aquel noviembre de 2016. En 2020, Joe Biden ha dejado claro que gobernará “para todos los estadounidenses”, no sólo para quienes le votaron, pero habrá que ver hasta qué punto puede el nuevo Gobierno cerrar las heridas sociales.  

La alargada sombra del ‘trumpismo’

En este punto, los expertos consultados por El HuffPost se dividen. “Creo que el ‘trumpismo’ tiene una larga vida en Estados Unidos —opina Pedro Rodríguez—, porque las cuestiones que hicieron posible la victoria de Trump hace cuatro años siguen ahí”. “La desafección, la falta de conexión con los partidos políticos, la desigualdad, la crisis de los medios de comunicación, la falta de confianza en las instituciones —enumera—; todo esto sigue presente y seguramente se ha multiplicado con la pandemia”. “Mucha gente teme ahora cómo será la segunda ola de populismo, porque puede ser todavía peor que la primera”, advierte Rodríguez.  

Carlota García Encina, en cambio, se muestra más optimista. “Creo que los norteamericanos son conscientes de la polarización de la sociedad y quieren rebajarla”, dice. “Todos sabemos que no es fácil, pero ese ha sido el mensaje de Biden durante su campaña: escuchar, centrarse en las desigualdades, dejar a un lado las barreras culturales”, apunta la investigadora, que considera que, “dada la crisis económica”, Biden tendrá más posibilidades de unir a la sociedad si consigue sacar adelante, entre otras cosas, el tan esperado paquete de ayudas económicas con el consenso de ambos partidos. “Eso sería una buena señal”, opina.   

Mucha gente teme cómo será la segunda ola de populismo, porque puede ser todavía peor que la primera

José María Areilza espera y confía en que la presidencia “de populismo y nacionalismo” de Donald Trump no haya sido más que “un paréntesis” de cuatro años dentro de la historia de la democracia en Estados Unidos. “Desde luego, la tarea que tiene por delante la Administración Biden es inmensa, y no va a ser nada fácil”, reconoce el jurista, que al mismo tiempo sostiene que “en este momento en que las instituciones pasan por un periodo de debilitamiento, la personalidad de los líderes es lo más relevante y, en ese sentido, Biden sale ganando”.

Para Areilza, ese es precisamente el gran reto de los demócratas: “Devolver Estados Unidos a una vía cívica basada en sus valores constitucionales, recuperar el diálogo entre las dos mitades del país y hacer que la política sirva para resolver problemas, no para profundizar las diferencias”.



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