Samantha Hudson: «Por muy maricón que seas, están peor las que tienen menos recursos económicos»

Samantha Hudson se define como “mujer deslenguada, procaz, hereje, muy gamberra y con muy poca vergüenza”. Este referente de la cultura underground es una evolución de la personalidad del joven mallorquín Iván González, de 21 años. Toda la seguridad que tiene a la hora de definirse son dudas sobre cómo explicar lo que hace: travesti 24 horas, performer, transformista, activista, cantante… “Un esperpento”, resume. “Porque el mundo está lleno de guapas y también tiene que haber alguien esperpéntico o un poco monstruoso”, aclara. Pero un esperpento que no se queda sólo ahí: ser Samantha también significa, aunque no sea su fin último, hacer política y activismo. 

Nació cuando Iván tenía 15 años, de un “inocente proyecto” para clase que acabó cabreando (y mucho) a la Iglesia, la organización ultraconservadora HazteOír, Ciudadanos o el PP. Seis años después vive en Madrid, ha sacado varias canciones, ha hecho algún que otro cameo (el último en Veneno) y se sube cada jueves a sus plataformas para hacer un show en el Club Maravillas de Malasaña. Cree que hay “una nube de tolerancia” con su persona, “pero tolerancia no es respeto”. “Realmente creo que soy la travesti menos polémica del mundo”, asegura con una risa contagiosa. 

¿Cómo y cuándo nace Samantha Hudson?

Serán muchos los que no me conozcan, porque tampoco soy Lady Gaga. Samantha Hudson nace siendo un proyecto para clase porque en la asignatura de Cultura Audiovisual. Me propusieron hacer un videoclip de temática libre y decidí que era una buenísima idea hacer una canción original. Así que hice el videoclip y la canción sobre lo último que me había pasado. Coincidió que era que unas monjas o feligresas me habían mirado fatal cuando fui a escuchar un canto maravilloso a una iglesia. Así que dije: “Sobre vosotras va a caer la ira de una adolescente enfadada y os voy a dedicar una canción”.

Es un tema que habla de los abusos cometidos por la Iglesias católica contra el colectivo LGTB, pero también una reivindicación de que puedes tener libertad religiosa y cualquier orientación sexual. Tú puedes ser homosexual pero la más católica. Al menos eso era lo que pensaba entonces. Ahora soy un poco más punki y paso de las religiones, mientras cada uno haga lo que quiera. A mí me gusta la religión si es como de señoras. De esas que llevan el rosario y luego ven a un maricón y les encanta. 

 

Y se armó la de Dios, como dices siempre. ¿Qué pasó al sacar el videoclip?

Me premiaron con un 9. Digo “me premiaron” pero realmente era la nota que me merecía porque es el videoclip más chulo que nadie ha visto nunca. Pero hubo revuelo y llegó a la junta de profesores. Ninguno tuvo ningún problema excepto el de Religión, que por mucho que la temática fuese religiosa no pintaba nada. Se pilló tal rebote que decidió llevarle el videoclip al obispo de Palma, que inició una campaña para expedientarme a mí y a mi profesora y echarnos del instituto. Recogieron 27.000 firmas y movilizaron a partidos como el PP o Ciudadanos, a HazteOír… Yo tenía 15 años y fue una chorrada de la que no me arrepiento, porque sigue formando parte del repertorio que canto a día de hoy. Pero era algo inocente y sin ánimo de ofender, a pesar de la letra que tiene. Ellos se lo tomaron a lo personal, cosa que también entiendo [risas], pero creo que su reacción fue desmedida. 

Todos los días compartes tu mood en Instagram: de bollera butch, de profesora de inglés, de ama de casa… ¿de qué vas hoy?

Pues hoy voy un poco Lola Flores en aquel titular del New York Times, “no baila ni canta pero no se la pueden perder”. Y es un rollo así neopunki, macarra, no sé cómo definirlo. Yo un esperpento completamente, un despropósito siempre. 

Te defines como travesti 24 horas. ¿Qué es hoy ser travesti?

Existe polémica con el término. Yo creo que es todavía porque se tiene esa idea desfasada y porque también era un término que se usaba para definir a las personas transexuales y en concreto a las mujeres trans. La gente se siente un poco reacia a usar la palabra travesti pero yo creo que hay que reapropiarse de estos términos que de primeras consideramos peyorativos. Además me parece una palabra muy divertida y muy sonora. Ser drag queen es una cosa, es ser transformista. Pero para mí, travesti es una forma más elevada de performance y trasciende más el plano de la fiesta y el entretenimiento, que no tiene nada de malo. Pero es ya cuando involucras ese cross dressing en tu forma de ser y en tu día a día y lo conviertes en una extensión más de tu personalidad. Más que en un trabajo o en algo que ejerces cuando cantas en la discoteca. 

¿Es peligroso ser tú?

En general es peligroso todo. La vida es una carrera de obstáculos que nunca sabes con qué te va a salir y más en 2020 que es lo peor que nos ha pasado nunca. Cada cosa más surrealista. Yo estoy esperando que desentierren una momia y venga una maldición o una plaga de langostas porque es lo último que queda. Pero sí. Naturalmente, cuando toda la sociedad y la cultura que te mueve, tu contexto, se posiciona en tu contra o la norma general va hacia una dirección y tú eres todo lo opuesto, significa nadar a contracorriente. Y todo tiene sus consecuencias. Supongo que ya cuando elevas esa identidad a un plano estético y llamativo te conviertes en un objetivo más claro y estás un poco más en el punto de mira.

Pero vida no hay más que una. En 50 años o mañana mismo me voy a morir. Si no aprovecho ahora que puedo gracias a que mi entorno me apoya, ahora que tengo ganas y energía y estoy dispuesta, no lo voy a hacer nunca. Igual mañana salgo con unos vaqueros y un anorak y me da una paliza un nazi, pero prefiero por lo menos que me pegue el nazi yendo así de guapa vestida [risas] y quedarme en el suelo sangrando pero con una sonrisa sabiendo que siempre he ido por libre y mostrándome como me quiero mostrar. 

Sin querer te has convertido en un icono LGTB pero con un plus: la conciencia de clase. ¿Cómo te defines políticamente? 

Tampoco sé qué decirte. Es verdad que tiro más a tintes y matices marxistas y comunistas. Pero precisamente por lo que dices: por esa conciencia de clase. Es muy difícil escapar de las dinámicas de la sociedad y vivimos en el capitalismo. Así que ser consecuente 100% con tu discurso a veces es complicado y puedes parecer hipócrita. Yo creo que hay que enfocar las luchas y militancias con una perspectiva de clase. Porque, al fin y al cavo, al vivir en un sistema capitalista, este te deja ser todo lo revolucionario que quieras ¿no? Y tú puedes ser disidente e ir en contra de la norma mientras eso se pueda capitalizar, como está sucediendo con el 8M, que de repente venden camisetas feministas, globos… O el día del Orgullo LGTB: todas las marcas poniendo su cara y productos con el arcoíris, envolviéndose en una nube de blanqueamiento. Porque al final es lo que hay, ya que las políticas que tienen son igual de explotadoras. Y si son explotadoras con sus empleados, seguro que entre ellos hay personas LGTB en esas empresas. No puedes defender los derechos LGTB y explotar a empleados LGTB.

No puedes defender los derechos LGTB y explotar a empleados LGTB.

Para que el capitalismo no saque tajada de ningún asunto hay que enfocarlo siempre con una perspectiva de clase y tener en cuenta que por muy maricón que seas o por muy travesti que seas, las que lo pasan mal y peor son las que no tienen recursos económicos ni una estabilidad que te proporciona el dinero. 

¿Es precario el mundo drag y travesti? ¿Cómo le ha afectado la pandemia a este mundo?

La precariedad está en el mundo del travestismo desde el inicio. Estamos muertas de hambre. Es muy difícil que alguna podamos llegar a vivir de esto y yo me siento afortunadísima porque hace dos años que dejé de trabajar de camarera. Doy gracias a Dios o a Carmen Machi de trabajar en lo que me gusta: transformismo, performance, canción protesta… La pandemia ha dejado huella en todo el mundo del empleo y en el travestismo aún más porque ha afectado al mundo de la noche que es en el que trabajamos. Espero que los nuevos formatos de café espectáculo y de restaurantes con show ayuden a dar más visibilidad al colectivo travesti y que se entienda que es una forma mas de entretenimiento. Que si tu vas a  una obra de teatro a las 20:00, ¿por qué no ir a ver a una travesti cantar? o si estás comiéndote unos boquerones, con una travesti con unas tetas de dos kilómetros en frente muchísimo mejor, ¿no?. Todo con una travesti va fenomenal. 

Aunque se te vea muy diva, también eres revolucionaria y algo punki. ¿Cómo se lleva ahora lo de ser revolucionario? 

Yo creo que el movimiento punk nació con aire subversivo, gamberro, macarra de ir contra todos… Pero luego te das cuenta de que los medios y los partidos políticos se hacían valer de ese revuelo que se estaba generando en la juventud para seguir haciendo barbaridades y usar eso como una distracción. Para que la población general se preocupara más de esta gamberra que se ha hecho una cresta de colores que de la corrupción de los partidos. Yo de lo punk me quedo con la estética, porque a mí una media rota que se me vea la vagina me apasiona.

Pero hoy en día lo verdaderamente subversivo y revolucionario, que es la esencia ideológica del punk, es contra todo pronostico cuidarse y llevar una buena alimentación, estar sano, tener una vida social saludable, llevarte con amigas… Al fin y al cabo, mantenerte bien. Porque el sistema quiere que estés lo más desconcertada posible, que estés hundida en la miseria, que no tengas salud, que dependas del médico, las instituciones, y que estés un poco con el culo al aire. Generar un entorno de confianza y unos vínculos en los que puedas confiar realmente y tener cuidados con los demás es el verdadero punk y estoy contentísimo de que haya evolucionado así. 

¿Qué tienes ahora entre manos?

Entre manos normalmente tengo mis senos. Pero a nivel laboral, artístico o llámalo X, voy a sacar dos canciones nuevas que produce Puto Chino Maricón, que es de los protagonistas más representativos de nuestra época y un músico excelente. Un tema es en solitario y otro una colaboración con una transformista a la que admiro y que es una leyenda de la noche de España, pero no sé si puedo decir su nombre. Además quiero seguir sacando música con el sello en el que estoy (Subterfuge) y tirar para delante. Yo que sé. Si me llaman pa’ una entrevista de no se qué, pues hacerla, si me llaman para la publicidad de Venus de Gillette, pues la publicidad de Venus de Gillete… Bueno, eso no me gustaría tanto… En los tiempos que corren hay que estar preparada para cualquier peligro y yo aspiro a ser una chica todoterreno y 360. Así que tú vete lanzándome cosas y yo ya me apaño. Y si no me apaño, pues también queda bien.




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