Histórica victoria demócrata en Georgia: Stacey Abrams y la gran coalición

Mientras que la gente celebra la llegada al poder de la vicepresidente electa, Kamala Harris, que, aparte de ser la primera mujer en ocupar este cargo, es una persona de color, hija de inmigrantes ―su padre es negro, natural de Jamaica, y su madre era de la India―, hay otra mujer afro-americana de la que se habla menos, pero que cada vez tiene un papel más influyente dentro del partido demócrata. Su nombre es Stacey Abrams y su principal contribución es haber logrado conquistar Georgia para los demócratas, así como haber ayudado a conseguir la victoria en otros estados.  

En 2018, Abrams se presentó para el cargo de gobernadora de Georgia. Su oponente, el republicano Brian Kemp, que era secretario de Estado, había utilizado este puesto para eliminar de las listas de votantes, con diversos subterfugios, a cientos de miles de ciudadanos, la mayor parte de los cuales eran miembros de minorías étnicas, que son grupos que apoyan mayoritariamente a los demócratas. Abrams perdió las elecciones por 50.000 votos. Y ahí fue donde encontró la causa de su vida. Nada más conocer su derrota, anunció la creación de Fair Fight Action, una organización dedicada a combatir la supresión del voto en Georgia y en otros estados, a base de impugnar las estrategias republicanas para descalificar a los votantes de los grupos demográficos que suelen apoyar a los demócratas. La misión de esta organización es asegurarse de que los ciudadanos de esos grupos, a los que los republicanos tanto se esfuerzan por silenciar, se registren para poder ejercer su derecho al voto. 

Con gran energía y determinación, Abrams ha logrado aumentar los números de votantes registrados en muchos estados, entre ellos Wisconsin, Michigan y Pennsylvania, los tres estados de la “muralla azul,” o bloque demócrata, que en 2016 ganó Trump por un puñado de votos. La estrategia de Biden para las elecciones era simplemente recuperar esos tres estados, a la vez que mantener los que ya había ganado Hillary Clinton en 2016. Esta sencilla estrategia, que él siguió de manera muy disciplinada, fue la clave del triunfo. Pero, aparte de lograr sus objetivos y restaurar la “muralla azul”, Biden consiguió el apoyo de dos “estados rojos”, los dos grandes bastiones republicanos de Arizona y Georgia.  La labor de Abrams fue fundamental para registrar votantes entre las minorías étnicas en estos estados, particularmente en Georgia.  

Mientras que en Arizona la principal minoría étnica son los hispanos, en Georgia, en el corazón del Sur, ese papel lo tienen los negros, a quienes Abrams movilizó con gran éxito. Pero, además de eso, Abrams construyó una gran coalición que incluye a otras minorías étnicas, entre las que destacan los hispanos, grupo antes casi inexistente en Georgia, pero que ahora constituye alrededor del 10% de la población y es el tercer grupo más numeroso detrás de los negros (31%) y los blancos (51%). Aparte de las minorías étnicas, la gran coalición incluye también a blancos con estudios universitarios y a jóvenes de todas las razas. Esta combinación de minorías étnicas, blancos con estudios universitarios y jóvenes de todas las razas es la que ha llevado a Biden a la victoria, no solamente en Georgia, sino también en el resto del país. En Georgia, estado que tiene una larga historia de maltrato de las minorías étnicas y de supresión del voto de éstas, esta coalición ha funcionado particularmente bien gracias a los buenos oficios de Abrams, quien, además consiguió registrar a un millón de ciudadanos por encima de las cifras de votantes de 2016, lo que es mucho en un estado que tiene alrededor de diez millones de habitantes.  Esta gran hazaña suya está recibiendo muchas alabanzas.

Abrams fue una de las personas consideradas por Biden para la Vicepresidencia, que al final fue para Harris, política más conocida por formar parte del Senado. Aunque no consiguió la Vicepresidencia, Abrams ha consolidado su liderazgo en Georgia, donde parece que piensa volver a presentarse para el cargo de gobernadora. Además, se ha consagrado como una fuerza importante dentro del partido demócrata, al que ha señalado el camino a seguir, que no es otro que localizar a todos y cada uno de los ciudadanos y ayudarles a registrarse para votar, porque, como saben muy bien los republicanos, cuando los ciudadanos votan, los demócratas ganan.         

 

Cristina González es catedrática emérita de la Universidad de California-Davis, donde ha impartido clases de Literatura y Cultura Hispánicas en el Departamento de Español y de Historia y situación actual de la universidad americana en la Facultad de Educación. 


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