Lo que hay detrás de que ‘los médicos’ pidan el cese de Fernando Simón

“Los médicos piden el cese de Fernando Simón por su ‘incapacidad manifiesta’” fue el titular de la noticia que publicaron la mayoría de medios españoles este sábado. Y enseguida surgieron las dudas y el debate: ¿qué médicos? ¿Todos los médicos? ¿Y a qué se refieren con “incapacidad manifiesta”?

Por el momento, se sabe quién emitió dicha petición: el Consejo General de Colegios de Médicos (CGCOM), que engloba a los 52 Colegios de Médicos de España. No se sabe, en cambio, cuántos de esos Colegios votaron en contra, o por qué el CGCOM no incluyó el tema de Simón como punto del día en la Asamblea General del pasado viernes si pretendían someterlo a votación. Tampoco es del todo clara la exposición de los motivos que les llevaron a pronunciarse de manera tan drástica. 

Por un lado, el CGCOM justifica el cese “inmediato” de Simón, director del Centro de Control de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), “por su incapacidad manifiesta y prolongada a lo largo de la evolución de la pandemia por Covid-19”. Por otro lado, señalan que lo que los que les “obliga a tomar esta decisión” son unas declaraciones concretas de Simón en las que el epidemiólogo señaló la semana pasada que “ahora los profesionales sanitarios tienen un aprendizaje con respecto a la primera ola” y que “obviamente, los sanitarios tienen un mejor comportamiento evitando contagiarse fuera de su espacio de trabajo”. 

La gota que ha colmado el vaso es que Simón haya dicho que la mejora de nuestro comportamiento en esta segunda ola es uno de los factores que han influido en la mejoría de los datosRosa Arroyo, vicesecretaria del CGCOM

Para Rosa Arroyo, vicesecretaria del CGCOM, es una suma de factores, pero “la gota que ha colmado el vaso” ha sido precisamente eso, que Fernando Simón “haya dicho que la mejora de nuestro comportamiento en esta segunda ola es uno de los factores que han podido influir en la mejoría de los datos”. “Como comprenderás, no podemos permitir esto”, dice Arroyo a El HuffPost, y señala que los profesionales sanitarios trabajaron en muchos casos durante la primera ola sin materiales de protección adecuados y sin test diagnósticos suficientes. 

Los Colegios de Médicos ‘disidentes’ 

En esto último todos están de acuerdo, tanto profesionales, como políticos, como población en general. En la petición del cese de Simón, no. El mismo sábado que el CGCOM publicó su comunicado, el presidente del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, Jaume Padrós, se desmarcó de ellos en nombre del Consejo catalán “por razones de fondo la crítica legítima no justifica esta petición de cese y de forma”, pues la petición “no formaba parte de ninguna orden del día”, escribió en Twitter.

Dos días después, Padrós —que ha preferido no pronunciarse más sobre el tema— no estaba solo. A su discrepancia se ha sumado la del Colegio de Médicos de Las Palmas, cuyo presidente, Pedro Cabrera, ha asegurado que ni participó en esa votación ni comparte su resultado. 

Según los estatutos del Consejo General, sólo se puede votar lo que aparece en el orden del día, y lo de Simón no estabaPedro Cabrera, presidente del Colegio de Médicos de Las Palmas

Según su versión de los hechos, él no pudo estar “por razones de causa mayor” en la asamblea virtual celebrada el viernes, y no sabe cómo fue la votación que llevó a la CGCOM a emitir un comunicado contra Simón. Pero para Cabrera el problema no es tanto ese, sino que en el orden del día de la reunión no figuraba el pronunciamiento sobre Fernando Simón y, “según los estatutos del Consejo General, sólo se puede votar lo que aparece en el orden del día”, recalca.    

Un posicionamiento “excesivo y exagerado”

De haber asistido, el representante del Colegio de Médicos de Las Palmas tiene claro que habría votado en contra. Cabrera considera “excesivo” el posicionamiento del CGCOM con respecto a Simón. “Llevo muchos años ahí y nunca he sido disidente, pero a mi Junta Directiva no le ha parecido oportuna esa nota y le ha parecido exagerada porque las manifestaciones [de Simón] a las que se refieren hay que verlas en su contexto”, sostiene Cabrera. “Sentirse tan ofendido e insultado por lo que dijo el señor Simón es tener un nivel de susceptibilidad altísimo”, opina. 

Sentirse tan ofendido e insultado por lo que dijo el señor Simón es tener un nivel de susceptibilidad altísimoPedro Cabrera

Tampoco está de acuerdo con que la Organización Médica Colegial (OMC) pida el cese del epidemiólogo porque este se haya desdicho de algunas recomendaciones o afirmaciones sobre la pandemia. “Eso le ha pasado al 100% de los que hemos dado opinión”, sentencia Cabrera. “Hasta la Organización Mundial de la Salud ha dicho una cosa y más adelante la contraria, porque cada día se ha ido aprendiendo”, recuerda. “Personalmente, como neumólogo, al principio hice comentarios sobre la enfermedad de los que luego me tuve que desdecir”, reconoce el médico. “Pero eso nos ha pasado a todos. Y al que no le haya pasado, que levante la mano, porque no le voy a creer”, zanja.

Como Cabrera no estuvo presente en la votación, desconoce cómo se desarrolló esta —“a veces hay asambleas en las que nadie vota en contra pero tampoco hay una votación masiva a favor, sino que se pregunta ‘¿qué les parece?’, y entonces la gente se encoge de hombros”, cuenta—, pero le “consta que otros colegios, cuyo nombre me voy a reservar, están valorando también si dar una respuesta”. 

Hasta la Organización Mundial de la Salud ha dicho una cosa y más adelante la contraria, porque cada día se ha ido aprendiendoPedro Cabrera

Rosa Arroyo, vicesecretaria del CGCOM, evita explicar cómo fue la votación o cuántos votos hubo en contra (si los hubo), aludiendo a que se trata de “datos confidenciales”, pero sí confirma “de forma fehaciente que estaban convocados los 52 Colegios de Médicos y que el Consejo catalán tuvo representación”.

Sea como sea, la decisión de los Colegios de Médicos no está exenta de polémica. Un médico que prefiere no ser citado describe al CGCOM como un organismo “rancio”; y eso, pese a que él mismo está colegiado, como otros 260.000 médicos más en España, donde la colegiatura es obligatoria para ejercer como tal.

Objetivo: descolegiarse

Pedro Gullón, epidemiólogo social y médico especialista en medicina preventiva y salud pública, estaba colegiado hasta esta semana, pero ya ha comenzado los trámites para salirse de la organización “después de las declaraciones del otro día”. “Ayer miré todos los pasos que tengo que hacer para descolegiarme”, lanza, rotundo.

Legítimamente, no es un órgano que me represente, y tampoco creo que a la mayoría de médicosPedro Gullón

Como actualmente trabaja en el ámbito académico, no necesita estar colegiado, aunque estos años ha mantenido su colegiatura porque hasta hace poco se sentía representado. “Pero ya en las últimas elecciones [en Madrid] salió una persona vinculada al Opus Dei que está en contra del aborto”, cuenta. “Legítimamente, no es un órgano que me represente, y tampoco creo que a la mayoría de médicos”, señala el epidemiólogo. En las elecciones del pasado mes de septiembre en Madrid, sólo votaron el 13% de los facultativos. 

Contra la eutanasia y el aborto

“Estos organismos, tanto a nivel provincial como estatal, llevan varios años con una pérdida de legitimidad bastante alta”, sostiene Gullón, que cita el caso del actual director del Colegio de Médicos de Madrid, Manuel Martínez-Sellés. 

Martínez-Sellés participó hace poco en el Congreso Católicos y Vida Pública y se declaró abiertamente en contra de la ley de la eutanasia. Pero esto no sorprende en absoluto, teniendo en cuenta que en 2015 publicó Y Dios se hizo… célula, un libro en el que defendía sus ideas en contra del aborto. También está en contra de “la ideología de género”, tal y como escribió en 2016 en un artículo titulado Niño o niña ¿una elección?, publicado por la revista portuguesa Família Cristã.

Eso por la parte de Madrid. Al frente de la Organización Médica Colegial de España (OMC) y del Consejo General de Colegios de Médicos (CGCOM) está, desde 2017, Serafín Romero Agüit, que, según la web de la institución, se encarga de “defender los derechos e intereses de la corporación y de la profesión ante los órganos jurisdiccionales, administrativos e institucionales de toda clase”.

Serafín Romero es quien aparece a la izquierda de Ana Pastor en la foto. A la derecha de la exministra está Jesús Aguirre, el actual consejero de Sanidad andaluz, de quien es muy amigo el presidente de la OMC.

Como presidente de la OMC, Romero preside también la Fundación de Protección Social de la Organización Médica Colegial (FPSOMC), una institución que en 2018 concedió a la presidenta del Congreso de los Diputados, la misma Ana Pastor, la medalla de Patrono de Honor. 

Justo ese mismo año saltó la noticia de que varios Colegios de Médicos provinciales se habían plantado frente a la OMC, y que estaban considerando crear “patronatos paralelos” para “evitar que la OMC se aproveche de las cuotas”, explicaban a Redacción Médica fuentes cercanas. Para hacernos una idea, en Madrid cada colegiado tiene que pagar una cuota trimestral de unos 80 euros, cifra que varía según la edad y la provincia. 

Esos colegios ‘díscolos’ pedían también a su presidente, Serafín Romero, que “modernice la institución” y denunciaban que algunos colegios estaban “logrando cargarse la colegiación médica”. “Cuando los médicos pagamos nuestras cuentas es para que nos representen, y no para pagar las cenas a una panda de amigos”, lamentaban.

De vuelta a 2020, hace sólo dos meses el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos se manifestó en contra de la ley de la eutanasia presentada por el actual Gobierno de Pedro Sánchez. “La profesión médica no puede permitir que la causa por la que una persona decida solicitar terminar con su vida sea por la ausencia de apoyo y falta de recursos”, señaló entonces Serafín Romero, defensor de una ley de cuidados paliativos en la misma línea que PP y Vox.

La OMC se ha posicionado muy poco en los problemas que han sufrido estos años los profesionales, como los recortes o las condiciones laboralesPedro Gullón

A algunos profesionales les chirrían no sólo estas declaraciones, sino sus silencios en otros temas. “Hasta ahora, la OMC se ha posicionado muy poco en los problemas que han sufrido estos años los profesionales, como los recortes o las condiciones laborales de los médicos, por ejemplo”, opina Pedro Gullón, que considera que “la institución ha perdido legitimidad porque ha estado bastante callada”. 

“Por eso sorprende que de repente salgan ahora para criticar a Fernando Simón por unas declaraciones que, para mí, están descontextualizadas”, sostiene. Además, el propio Simón es médico, como la mayoría de los epidemiólogos, recuerda Gullón. “La petición de la OMC también ha sentado mal porque, de algún modo, parece que no sólo está atacando a Fernando Simón, sino a la epidemiología como disciplina”. 

No disparen al epidemiólogo 

La Sociedad Española de Epidemiología (SEE) ya se ha pronunciado al respecto, en un comunicado en el que, sin nombrar a Fernando Simón, muestra su solidaridad con “quienes ejercen de portavoces técnicos”. “Quienes trabajan en epidemiología no son ajenos a la [fatiga de los profesionales de la salud], puesto que han estado en primera línea de la vigilancia y control de la pandemia, desde antes del comienzo de ésta”, señalan desde la SEE. “Esta ‘fatiga epidemiológica’ ha venido causada por la sobrecarga de trabajo, por las condiciones en las que se debe realizar, por la incomprensión de su función, por la responsabilización que determinadas personas o instituciones han querido, interesadamente, hacer sobre quienes trabajan como técnicos en la vigilancia y control de la pandemia”, denuncian.

Determinadas personas o instituciones han querido, interesadamente, responsabilizar a quienes trabajan como técnicos en la vigilancia y control de la pandemiaSociedad Española de Epidemiología

Para la Sociedad Española de Epidemiología, “resulta inapropiado que se quiera responsabilizar a quienes ejercen de portavoces técnicos de decisiones que toman otras personas, que están legitimadas para hacerlo en virtud del mandato recibido democráticamente”. “Asimismo, resulta todavía menos adecuado que se aprovechen declaraciones malinterpretadas, sin citar los textos, los audios o las imágenes originales, para solicitar, lejos de la crítica legítima, medidas drásticas contra esas personas”, lamentan. 

Pedro Gullón explica que “desde fuera, suele haber una confusión entre quienes se encargan de tomar decisiones [políticos] y quienes trabajan recopilando o analizando datos [técnicos], algo que no tiene nada que ver”. “Fernando Simón ha sido la cabeza visible y parece que todo se ha cargado sobre él, pero hay que tener en cuenta que Simón es el director de una agencia, que no es el ministro de Sanidad y que él no ha tomado las decisiones. Se puede haber comunicado peor o mejor, pero no es el responsable de la gestión de la pandemia en este país”, zanja Gullón.



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