La cultura, futuro y oportunidad

A día de hoy no hay duda ya de que la cultura es uno de los sectores más duramente golpeados por esta pandemia. Por la propia naturaleza de muchos de sus espacios de ejecución y acción, nuestros sectores culturales fueron los primeros que debieron cerrar su actividad. Y no nos llevemos a engaño, probablemente serán de los últimos en recuperar plenamente la actividad de manera normalizada. Esa situación exige una reacción y acompañamiento acorde por parte de las instituciones públicas, que alargue aquella parte del escudo social ya dedicada a la cultura y complete aquellos espacios en que hemos encontrado carencias.

Porque la cultura en España ya vivió la salida de una crisis capitaneada por el PP, basada en soltar lastre para flotar económicamente, lastre que era nada más y nada menos que nuestros ciudadanos, nuestros trabajadores, nuestra gente. El PSOE y el Gobierno de España estamos en las antípodas de eso; si hemos decidido levantar este escudo social, precisamente, es porque estamos decididos a no dejar nadie atrás.

No dejar nadie atrás, especialmente también en los sectores culturales, puesto que la cultura es uno de los grandes espacios de futuro de nuestro país. Nuestra cultura, nuestras industrias culturales serán, creemos, uno de nuestros motores principales para salir de esta crisis.

Para ello debemos dar garantías a nuestros sectores, a nuestros empresarios, a nuestros creadores, trabajadores y emprendedores, de que la profesionalización en el ámbito de la cultura es real, no solo posible o remotamente plausible. Debemos trabajar, legislativamente y socialmente, para crear espacios consolidados de profesionalización que permitan la dedicación exclusiva a la cultura y que de ella se pueda, no ya sobrevivir, sino vivir.

En el arco parlamentario existe hoy, heredado del buen hacer de pasadas legislaturas, un amplio y transversal consenso sobre algunos de los caminos que debemos andar para que esto pase en toda España. Reactivar y finalizar los trabajos relacionados con el Estatuto del Artista, sin duda. Pero también debemos centrar nuestros esfuerzos en tareas importantes del futuro inmediato, como finalizar las trasposiciones de textos europeos que afectaran a nuestros sectores creativos y que pueden suponer o bien la clave de bóveda de su futuro o la espada de Damocles que los atormente. Sin duda unos meses, los que vienen, claves para poder asentar los primeros cimientos de todo este andamiaje que tiene que soportar el peso de un sector maduro, eficiente y consolidado que pide pasar a ser un ámbito verdaderamente trascendental para la proyección de nuestro país en Europa y el mundo, así como para consolidar nuestra posición como potencia cultural a nivel global.

Porque la cultura es la argamasa con la que construimos España, juntos y diversos, plurales y unidos. La cultura es el oro oculto a plena vista de nuestra sociedad, y como tal debemos tratarla y valorarla. La cultura nos arraiga al pasado común, nos acuna en el duro presente, pero ante todo es nuestra gran oportunidad de futuro, como industria, como economía y como sociedad. El potencial del conjunto de España y sus industrias culturales a día de hoy es capital para encarar el futuro.


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