Desconcierto en la lujosa urbanización de La Moraleja al ser confinada por la covid

La lujosa zona residencial de La Moraleja ha comenzado esta semana confinada, con la tranquilidad de unos vecinos que saben que “pueden hacer su vida sin salir del barrio”, pero que “no pueden llegar a

La lujosa zona residencial de La Moraleja ha comenzado esta semana confinada, con la tranquilidad de unos vecinos que saben que “pueden hacer su vida sin salir del barrio”, pero que “no pueden llegar a explicar” que tengan una de las tasas de contagios de coronavirus más altas de la Comunidad de Madrid.

La Moraleja es una de las nuevas seis zonas básicas de salud que estrenan restricciones este lunes en la región, donde hay un total de 30 áreas en las que no es posible entrar ni salir salvo por motivos justificados, como ir a trabajar.

Con una tasa de incidencia de 403 por cada 100.000, La Moraleja pertenece al municipio de Alcobendas, en el norte de la Comunidad de Madrid, pero está ubicada a varios kilómetros de distancia del resto de barrios de la localidad.





Sin embargo, le pertenece el centro de salud de Arroyo de la Vega, en el antiguo y castizo barrio Centro, lejos de la ostentación y abundancia de La Moraleja, lo que demuestra que las fronteras invisibles de las zonas sanitarias no entienden de rentas ni de formas de vida.

Y es que en Alcobendas hay una notable diferencia económica entre sus distritos. En concreto, el último informe de IRPF de la Agencia Tributaria, de 2018, detalla que la renta disponible media en La Moraleja fue de 116.104 euros anuales, lo que le situó como el barrio con mayor renta disponible de toda España.


Eso supone casi cinco veces más que la renta de Valdelasfuentes y diez veces más que en las calles más pobres del Centro, según el ‘Atlas de distribución de la renta de los hogares’ del INE.

Precisamente fueron esos barrios más antiguos de Alcobendas (La Chopera y Miraflores) los que estuvieron confinados durante más de un mes entre septiembre y octubre, aunque desde hace semanas apenas alcanzan los 300 casos por cada 100.000 habitantes.





José Manuel es uno de los vecinos de La Moraleja, donde trabaja, aunque también tiene un despacho en Madrid, y reconoce a Efe que “le parece un poco raro que haya crecido tanto la tasa”, porque allí abunda “el aire libre y la separación entre las casas”.

No esconde que, a su juicio, el confinamiento de La Moraleja puede responder a una estrategia de “compensación”, y se pregunta si la Comunidad de Madrid no se habrá visto obligada a confinar a alguna zona del norte “después de haber tenido confinados a varios del sur”.

Cari es otra vecina de La Moraleja que se compromete a acatar el confinamiento, porque “parece que está funcionando” en otras zonas, aunque no esconde que “le extraña un poco” que su barrio tenga esa tasa, pese a ser una zona “muy abierta y con mucho chalé individual”.

Vista general de La Moraleja, urbanización residencial situada en el municipio de Alcobendas
Vista general de La Moraleja, urbanización residencial situada en el municipio de Alcobendas
(Emilio Naranjo / EFE)



Estos días algunas conversaciones han apuntado a los botellones de los jóvenes como un posible motivo del aumento de contagios, después de que la Policía haya emitido las últimas semanas varias denuncias al respecto.





Sin embargo, Guadalupe y María, dos jóvenes universitarias de 20 y 21 años que estudian en Madrid pero viven en La Moraleja, rechazan que las personas de su edad sean los causantes.

Recalcan que “en su entorno nadie organiza botellones” y que, de cualquier forma, “se hacen aquí y fuera de Alcobendas”, y que los jóvenes “están cumpliendo al cien por cien con las medidas”.

En el aparcamiento del centro comercial se cruzan con Cristina, que duda del origen de esta creciente tasa de incidencia: “Quizás la relajación de algunos, quizás que el virus esté cambiando. Pero no pasa nada, son 14 días y lo haremos sin problema”.

Más allá de La Moraleja, las otras zonas básicas de salud de la Comunidad de Madrid que estrenan restricciones este lunes son Vicálvaro-Artilleros en el distrito de Vicálvaro y La Elipa en el distrito de Ciudad Lineal, en Madrid capital; y Cuzco, Castilla La Nueva y Alicante, en el municipio de Fuenlabrada.

Las zonas de Cuzco y Alicante ya estuvieron confinadas hace 15 días y vuelve a tener restricciones ante la sorpresa de algunos vecinos.“Yo no encuentro una explicación para volver a cerrar la zona. El centro de salud lleva 15 días que no entra casi gente, no hay casi colas, parece muy tranquilo”, señala a Efe Félix, del área de Cuzco, quien insiste en que la situación no es la misma que hace 20 o 30 días, cuando el centro estaba “saturado”.





Según ha señalado a Efe uno de los agentes locales de un control entre las zonas de Cuzco y Alicante, la mayoría de los vecinos ya han aprendido dónde están los límites entre las áreas sanitarias, aunque siempre queda algún despistado.

Es el caso de Ramón, vecino de la zona de Cuzco, que esta mañana intentaba cruzar a la zona de Alicante a una ferretería, pero que ha sido frenado por los agentes, que le han recomendado que buscara una ferretería en su zona.

“La parienta me ha mandado a comprar unas cuerdas para el tendedero, que se han roto, pero si no me dejan pasar, tampoco voy a importunar a los agentes, que están haciendo su trabajo. Ya iré en otro momento”, ha señalado Ramón, quien resignadamente se ha dado la vuelta hacia su zona atendiendo a la recomendación de los agentes.


Estos días algunas conversaciones han apuntado a los botellones de los jóvenes como un posible motivo del aumento de contagios













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