‘El Piojo’ era ordenanza del economato de su módulo y gozaba de «más libertad de movimiento» por buena conducta

Ser ordenanza está considerado como uno de los destinos de confianza a presos con buena conducta MADRID, 17 Dic. (EUROPA PRESS) – Jonathan Moñiz, alias ‘El Piojo’, y su hermano Miguel Ángel, fugados desde el


Ser ordenanza está considerado como uno de los destinos de confianza a presos con buena conducta

MADRID, 17 Dic. (EUROPA PRESS) –

Jonathan Moñiz, alias ‘El Piojo’, y su hermano Miguel Ángel, fugados desde el pasado 5 de diciembre de la cárcel de Valdemoro, eran ordenanzas del office del módulo 9 del penitenciario madrileño, un cargo que les otorgaba ciertos privilegios como gozar de «más libertad de movimiento que el resto de los presos» por su buena conducta.

La Junta de Tratamiento es la encargada de nombrar este destino en base a los informes de los funcionarios y el educador del módulo, según han detallado a Europa Press fuentes penitenciarias.

Para lograr ser ordenanza de alguno de los departamentos del módulo es necesario ser un «preso comprometido» y se suele recompensar con una comunicación ‘vis a vis’ al mes. Por ello, participar en estas actividades está considerado como uno de «los destinos de confianza» a presos con buena conducta.

«No es algo que se conceda de repente, sino que tiene que haber una trayectoria de buena conducta», han destacado a Europa Press fuentes de Instituciones Penitenciarias.

Esta responsabilidad dentro de la prisión da ciertos privilegios como gozar de «una mayor movilidad» en el centro penitenciario y la obtención de «informes de buena conducta para obtener permisos o el tercer grado».

El ordenanza de office es el encargado del economato del módulo, siendo clave, según señalan las mismas fuentes, «para todo tipo de transacciones como pago de deudas, drogas o teléfonos a cambio de conseguir tabaco, latas» u otros caprichos de los reclusos.

Desde el pasado 5 de diciembre, la Guardia Civil mantiene un dispositivo de búsqueda. Para su huida, los hermanos accedieron ese día al almacén de la planta baja del centro penitenciario al parecer con una llave que habían fabricado.

Según la investigación abierta, serraron los barrotes de las ventanas y salieron a un tejadillo, desde donde accedieron a las vallas, la última de ellas de siete metros, en una zona custodiada por la Guardia Civil.

Según las fuentes consultadas, las alarmas de seguridad de la prisión sonaron varias veces el día de la fuga, por lo que hay una investigación en curso para tratar de determinar los posibles fallos que pudieron desembocar en la huida de estos dos presos, buscados desde entonces, y que atesoran una veintena de detenciones ligadas a atracos y robos.


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