Capacitación Profesional y transiciones gemelas

Mohamed Hassan (Pixabay) Siempre que asistimos a debates sobre los inconvenientes más distintos son generalizadas las críticas que escuchamos sobre la consideración de la educación, la capacitación, la educación, para sobrepasar los más diversos escollos

Siempre que asistimos a debates sobre los inconvenientes más distintos son generalizadas las críticas que escuchamos sobre la consideración de la educación, la capacitación, la educación, para sobrepasar los más diversos escollos con los que lidiemos.

Algo de verdad y algo de mito hay en esas declaraciones tan contundentes. Es verdad, por poner un ejemplo, que en el momento en que hay mucho desempleo es más simple hallar un puesto de trabajo si tienes cualificación y capacitación. Por otro lado, la educación por sí misma no crea empleo y tan sólo determinadas compañias toman elecciones inversoras que generarán empleo en un determinado espacio geográfico tomando presente el nivel formativo de eso que denominarían capital humano, o mano de obra.

Va ganando peso en los países desarrollados (de hecho, la OCDE termina de cumplir 60 años) y principalmente en la Unión Europea, el concepto de transiciones gemelas, la toma de conciencia de que hay que dar un giro fundamental en las primordiales transformaciones hacia sociedades y economías digitales y verdes, al mismo tiempo y de forma balanceada.

Se ve además de esto que hay un elevado consenso en que esa sociedad ecológica y digital va a necesitar una población bien formada y con altas habilidades para conseguir novedosas cualificaciones, usarlas constantemente y hacer mejor las que tienen. Y eso se puede conseguir con buenas universidades, pero sobre todo con una buena formación inicial, una vigorosa educación de adultos y una renovada Educación y Capacitación Profesional para el empleo.

En esta iniciativa coinciden los gobiernos y la ciudadanía europea hasta el punto de que el 96% pensamos que estos géneros de capacitación son muy necesarios y dos tercios coincidimos en que la necesidad será aún más grande en la próxima década. A esta percepción se une la conciencia trascendente de que los trabajos requieren cada vez más una actualización persistente de competencias. 

Son demasiadas las personas, casi media población europea, con pocas competencias, o bien que están desactualizadas

Va ganando seguidores la idea de que tener empleos más equilibrados, mejor retribuidos, con superiores posibilidades de promoción, va a depender de la cualificación y la formación, aunque vengamos de unos tiempos obsoletos en los que con muy poca cualificación inicial varios conseguían empleos y sueldos superiores que quienes habían dedicado años a formarse. 

No obstante, no existe esa percepción en relación a la capacidad de nuestras Gestiones para brindarnos esas posibilidades formativas, especialmente en el caso de España. Es mediante las familias, las amistades, Internet, de nuestra compañía donde trabajas, como consigues enterarte de la presencia de procesos formativos, aproximadamente formales, que te permiten conseguir una cualificación que contribuya a esas novedades laborales, profesionales y salariales.

Si las Gestiones proponen información y orientación, pueden remover los temores, la cuenta de la capacitación como algo poco necesario, o bien remover las dificultades personales y físicas que complican el acceso generalizado a la capacitación. Tienen la posibilidad de hacer más simple la flexibilidad horaria, los apoyos económicos, el reconocimiento y certificación de la formación, o bien las resoluciones a otros inconvenientes añadidos de conciliación de la vida laboral y personal. Es conveniente constatar que esos problemas no son iguales en el Norte de Europa que en el Sur, donde muchas de estas medidas son mera declaración de buenas intenciones.

La necesidad, consideración y valoración de la capacitación son extendidas y, si bien la educación de adultos y la capacitación profesional continua no alcancen el prestigio popular de la capacitación universitaria, han conseguido una valoración alta de la sociedad. En verdad, su implantación creció y forma parte de la agenda política europea ya hace décadas. 

Va a haber muy poca gente que renuncie a la capacitación porque tenga una mala opinión de exactamente la misma, pero siguen existiendo faltas como la falta de incentivos, o de motivación, tal como la falta de desenlaces inmediatos en forma de empleo, actualizaciones salariales o promoción profesional. Esto incide, además, en los desajustes expertos de competencias, impidiendo localizar personas cualificadas para determinados puestos, o bien que profesionales realmente bien cualificados terminen por no encontrar un puesto de trabajo acorde con su nivel formativo.

Las pomposamente denominadas transiciones gemelas van a requerir más que nada pueblos bien formados y capaces de reflexionar por sí mismos

Otra vez la pandemia COVID-19 vino a desvelar nuestras dificultades, problemas e insuficiencias en esta materia, que van a lastrar la restauración y la transición gemela que necesita Europa. Son demasiadas la gente, la mitad de la población europea, con escasas competencias, o bien que están desactualizadas.

Incrementar la participación en la Formación Profesional, bajo las novedosas circunstancias y frente a las novedosas pretensiones creadas por la pandemia, es un reto para gobiernos, hombres de negocios y sindicatos, combinando de manera ágil y maleable procesos formales y también informales, más largos en el tiempo, o bien más cortos, capacitación presencial, o bien formación en línea, aprendizaje con titulación o bien sólo con una certificación.

Las pomposamente denominadas transiciones gemelas van a necesitar más que nada pueblos bien formados y capaces de suponer por sí mismos, aprendiendo permanentemente y renovando entendimientos y capacidades adquiridas para ajustarse a novedosas ocasiones variables.

Quizás deberíamos haber aprendido de este horrible 2020, que ahora se marcha, que ante los enormes problemas no basta continuar diciendo que la capacitación es primordial para enfrentar el futuro, que hay que llevar a cabo algo más, que ya es tiempo de que lo hagamos situación. 




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