Quim Torra, un fantasma con cuentas atentos

Getty ImagesQuim Torra, el pasado 28 de septiembre, en el Palau de la Generalitat. ¿Se acuerdan de él? Quim Torra lleva casi tres meses fuera del Palau de la Generalitat. El president inhabilitado deambula por

¿Se acuerdan de él? Quim Torra lleva casi tres meses fuera del Palau de la Generalitat. El president inhabilitado deambula por la política como un espectro con cuentas atentos. Esta semana presentó a la alcaldesa de Girona su plan para llevar allí, a la Casa Solterra, su oficina de expresident. 

El entorno de Torra no aclara aún qué hará en , mas existe quien se teme que la pondrá al servicio no solo del independentismo, sino más bien de Junts, el archirival de ERC antes de las elecciones del 14 de febrero. “Usará su oficina para seguir con el relato de ‘España nos roba’ y ’España es muerte y paro”, aventuran los ‘recurrentes’. Y que lo va a hacer, además de esto, con el dinero de todos los catalanes.

El resto de expresidentes también tiene una. La del socialista José Montilla costó el año pasado 462.113‬ euros, la de Artur Pero 284.864, 129.729 la de Pasqual Maragall y 91.747 euros la de Carles Puigdemont. Cuatro partidas que no recogen el coste de turismos oficiales y escolta policial. En el Parlament aún no saben cuánto va a costar la delegación personalísima de Quim Torra. 

No se echa de menos a Torra. Quedó atragantado con tanto simbolismo, tanta gesticulación y tan poca política realJessica Albiach, representante de los ‘comunes’ en el Parlament.

Si por algo se recordará al último expresidente, creen en su partido, es por ser el president del coronavirus, una crisis sin precedentes que le ha obligado a conectarse con España mucho más de lo que deseaba. En estos meses, la covid-19 ha conseguido sentarle en lugares insospechados hasta hace solamente un año, en sitios donde se toman decisiones que afectan a toda España y se rinden homenajes para todos los españoles: charlas con presidentes autonómicos y tributos de Estado con Felipe VI.

Propios y extraños en su coalición le reconocen su tarea contra la covid-19. “Deja el legado de una administración impecable contra la pandemia y el de no haber renunciado a principios tan básicos como la independencia de expresión”, cuenta Míriam Nogueras, número dos de Junts en el Congreso. En las filas de ERC, sin embargo, cuesta más determinar la herencia de Torra.

El representante de los republicanos en el Parlament, Sergi Sabrià, se lanza a llevarlo a cabo tras un largo silencio en pos de las expresiones precisas: “Toda la dimensión del presidente se aprecia desde la pandemia. Torra no venía del ámbito político y su legado es la administración de una pandemia que deja a la mitad obligado por la represión”.

Torra, el mártir

Hay políticos en Cataluña, por otro lado, que ven alén del coronavirus para apreciar a Torra y que ponen el foco en un presidente que, hasta la crisis sanitaria, vivió de los ritos de una república que no existe: “No se echa de menos a Torra. Quedó atragantado con tanto simbolismo, tanta gesticulación y tan poca política real. Además de esto, logró afirmaciones muy perjudiciales para Cataluña, como que el autogobierno era un obstáculo para la independencia. Menospreció las instituciones catalanas. Inclusive la que él ostentaba”, lamenta Jessica Albiach, representante de los ‘recurrentes’ en el Parlament.

El independentismo crea mártires. No solo lo hizo con los presos del procés. También lo hizo con Torra, cuyo delito fue desobedecer a la Junta Electoral Central al negarse a retirar las pancartas secesionistas de las construcciones públicos en periodo electoral. “Cabe recordar al president Torra, inhabilitado por el Estado español en medio de una pandemia. Por eso, en Junts proseguimos contando con su experiencia. Forma una parte del proyecto”, lanza Nogueras.

Su inacción fue una autopista hacia su salida y su posterior beatificación en el santuario secesionista. Un premio a quien ha dedicado sus pensamientos más íntimos a la entelequia independentista. Pero el consenso entre Junts y ERC, ámbas enormes ánimas soberanistas, acaba ahí: en hacer de Torra un héroe de la causa, porque beneficia a los dos. Eso sí, la lucha para hacerse con las riendas de Cataluña sigue siendo descarnada. 

ERC escribió otro guión. El fin de la película es exactamente el mismo: independencia, pero los de Oriol Junqueras quieren dirigir la función. Nada de coproducciones. En las filas republicanas piensan que la estrategia pasa obligatoriamente por “gestionar el hasta entonces”, dice Sabrià. Y eso les ha hecho apuntalar los presupuestos generales del Estado y llevar a cabo menos ruido. Porque esas cuentas, afirma el republicano, aun no siendo “las que meritan los catalanes”, les dan 300 millones más.

La lectura de sus rivales no puede ser más diferente. “Se ha desaprovechado la fuerza de 23 diputados independentistas en el Congreso. Y se ha renunciado a llevar a cabo un frente común para defender los intereses de Cataluña por motivos puramente partidistas. Eso es lo que la ciudadanía no sabe. Creemos que hay tentación en ERC de pactar con PSC y ‘recurrentes’. Ahora han hecho president un par de veces a un socialista y ahora les han votado los presupuestos… De ahí que es importante que Junts saque un buen resultado el 14 de febrero”, dice Nogueras, quien ve al Govern sumido en una falta de liderazgo clara desde que Torra dijo adiós.

Pensamos que hay tentación en ERC de pactar con PSC y ‘comunes’. Ahora hicieron president un par de veces a un socialista y ahora les han votado los presupuestos…

En ERC, quizá por no perder raza independentista, insisten en que es “completamente irrealizable” que su partido llegue a un convenio con PSC y Comunes. Repiten machaconamente que su preferencia es respaldarse en Junts, un partido al que no fiarían la administración de Cataluña porque ven a sus dirigentes como irresponsables por no apoyar las cuentas de Pedro Sánchez. Y un partido al que animan a dejar claro qué quiere hacer tras 14 de febrero.

La gran pregunta a lo que pasa en Cataluña es por qué razón los partidos independentistas claman por una unidad que luego dinamitan. “Eso lo tiene que responder ERC. siempre hemos defendido la unidad y también ir juntos. Porque juntos hicimos el 1-O y separados no pudimos restituir en su cargo a Puigdemont”, comentan en Junts. “Las propuestas que tenemos respecto a Junts son diferentes y están bien que pasen por las urnas y que la multitud sea con la capacidad de escoger cuál es la vía. La nuestra es muy clara: superar el 50% en las elecciones, que es un jalón que no conseguimos todavía”, argumentan en ERC. 

Quien lo ve desde fuera de la lucha por la hegemonía hace otro análisis: “A lo largo de mucho tiempo daba la sensación de que la única forma de ser buen catalán era ser independentista. Si no lo eras, eras una traidora. Y, en el final, estas dinámicas te terminan tragando. Cuando escuchas los alegatos no están preocupados por ver qué salidas le damos a la crisis, si no por ver quién gana y ocupa los primordiales sillones independentistas y ver quién consigue la hegemonía”, afirma Albiach, de los ‘comunes’.

En esas anda la política catalana, que procura superar la crisis que ha causado un virus que cada día mata a incontables personas, pero que tiene la mirada puesta en la estelada y en las urnas. Porque quien tenga más fuerza para agarrar la bandera independentista, va a tener el poder que perdió Torra.


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