Cinco señales de que sufres depresión reactiva

La depresión no es una vivencia idéntica para todo el planeta. Para muchos, dura mucho tiempo o bien es muy recurrente. Para otros, solo aparece en ciertas circunstancias y durante poco tiempo. A este último

La depresión no es una vivencia idéntica para todo el planeta. Para muchos, dura mucho tiempo o bien es muy recurrente. Para otros, solo aparece en ciertas circunstancias y durante poco tiempo. A este último caso se le denomina depresión situacional o bien reactiva.

“La depresión situacional es una experiencia provocada por un suceso traumático o por un cambio en la vida de un individuo: la pérdida de un trabajo, la desaparición de un individuo cercano, un ámbito de trabajo desequilibrado, etc.”, enseña el sicólogo Greg Kushnick. “Es una reacción habitual a un cambio sustancial o a un trauma”.

En realidad, depresión situacional es más bien un modo informal de referirse a un trastorno de adaptación, aclara Steven Bartek, instructor clínico de psiquiatría en el hospital Michigan Medicine.

“Un trastorno de adaptación es una reacción a un factor estresante más profundo que una mera respuesta sensible, pero menos grave que un cuadro de depresión terminado”, enseña.

“Oigo a muchas personas hablar de depresión situacional y lo cierto es que tengo sentimientos enfrentados sobre esto”, añade. “Denomina una vivencia por la que pasa mucha gente y eso les sirve como explicación para la tristeza que sufren, pero también es peligroso, porque muchas veces, los pacientes minimizan la gravedad de su depresión”.

Si quieres aprender a distinguir estos 2 tipos de depresión, presta atención a lo que dicen los profesionales:

Del mismo modo que sucede con otros géneros de depresión, la depresión situacional tiende a manifestarse con apariencia de desánimo, sentimientos de tristeza, culpa o bien desesperanza. Quizás también te resulte más complicado sentirte feliz.

“El primer paso es admitir que ha habido un cambio en tu salud psicológica”, señala Kushnick. “Si no estás seguro, pregúntale a alguien que te conozca bien si ha sentido algún cambio en tu carácter”. (Por otro lado, si notas que le sucede a algún ser querido, házselo comprender).

Bartek subraya que es absolutamente normal y comprensible sentir “bajones”, más que nada en este 2020 tan atípico.

“La multitud comúnmente se presiona para ignorar sus malas intenciones ―sobre todo en el planeta de la positividad tóxica que representa Instagram― mas en medio de una pandemia, con la incertidumbre económica actual y las familias divididas por la política, sentir emociones negativas no es fundamento para abochornarse”, justifica.

Cambios de comportamiento

Aparte de los cambios de humor, asimismo se asocian algunos cambios de accionar a la depresión situacional. Tienen la posibilidad de ser cambios en el apetito o bien en los hábitos alimenticios, pocas horas de sueño, ganas de plañir, aislamiento social, irritabilidad, falta de energía y inclinación a darle muchas vueltas a los inconvenientes.

“Muchas personas empiezan a darse atracones, a actuar de forma temeraria para llamar la atención o inclusive incurren en vicios perjudiciales con sustancias, con su sexualidad…”, apunta Sue Varma, profesora asistente de psiquiatría en la Universidad de Nueva York. “Es alarmante cuando una persona empieza a tomar malas decisiones o bien a tener pensamientos y conductas autolesivas. Eso requiere ayuda profesional instantánea”.

Los síntomas pueden aparecer meses después de un suceso estresante

“Los síntomas sentimentales o bien cambios de conducta acostumbran aparecer en los tres primeros meses después de un hecho específico agotador”, enseña Varma.

Básicamente hablamos de una respuesta emocional a un hecho traumático o bien un cambio drástico cuya intensidad excede lo “habitual” en una cierta cultura, un estilo de vida o la conducta recurrente de esa persona.

En circunstancias más extremas, como lo es una pandemia, es muy normal que todo el planeta note algunos cambios de humor y de conducta, mas aun de este modo es considerable estar informado de tu salud psicológica por si acaso termina influyendo demasiado en tu día a día.

Te cuesta trabajar con normalidad

Los síntomas de la depresión situacional, como la baja motivación o la contrariedad para concentrarse, tienen la posibilidad de ser suficientemente graves para dañar el día a día.

“Es muy frecuente que la gente con este trastorno estén tan bajas de ánimo o sufran tanta ansiedad que no tienen la posibilidad de rendir bien en el trabajo o en sus relaciones personales”, advierte Bartek, quien también informa de los riesgos de escudarse en la etiqueta de “situacional” para no buscar tratamiento aunque se necesite.

Los síntomas duran relativamente poco

El primordial aspecto que diferencia la depresión situacional de otro trastorno más serio es su duración.

“La depresión situacional dura menos que otras formas de depresión y acostumbra terminar en el momento en que acaba el suceso que la desencadenó, o cuando menos empieza entonces su restauración progresiva”, dice Kushnick, quien añade que ir a terapia ayuda muy frecuentemente a reducir la duración de la restauración.

Bartek apunta que los síntomas tienden a ocultar pasados no más de seis meses tras el final del hecho estresante. Aunque los trastornos como la depresión situacional no suelen necesitar fármacos para su tratamiento, no son un asunto menor, ya que también están asociados a un mayor compromiso de suicidio.

Si la situación que ha causado los síntomas es un trauma grave, es muy probable que el tolerante sufra pesadillas, pensamientos recurrentes y otros síntomas asociados al estrés postraumático. Charlar con un profesional te ayudará a elegir la mejor forma de emprender el problema.

“La mejor forma de solucionar un trastorno adaptativo es parar el aspecto agotador (cuando es viable) y también proceder a terapia”, asegura Bartek.

“Durante 2020, el estrés, la indecisión y el aislamiento derivados de la pandemia llevaron a mucha gente a sufrir síntomas de depresión que para muchos son algo nuevo en su historia”, añade. “Si esos síntomas persisten y no desaparecen por sí solos, como deberían en la mayoría de las situaciones, o si no te dejan trabajar con normalidad en tu día a día y muy principalmente si empiezas a tener pensamientos suicidas, tienes que buscar tratamiento instantaneamente. Está demostrado que hay tratamientos capaces de calmar el problema, incluso en estas circunstancias tan duras”.

Este artículo fue publicado inicialmente en el ‘HuffPost’ USA y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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