La pobreza de los impacientes

Si bien esto es aplicable a algún democracia, puedo decir acertando que hoy España necesita suponer, pensar políticamente. Y no diré que ahora más que nunca, sino más bien ahora como siempre. Y en el


Imagen de archivo del sociólogo y filósofo francés Raymond Aron.

Si bien esto es aplicable a algún democracia, puedo decir acertando que hoy España necesita suponer, pensar políticamente. Y no diré que ahora más que nunca, sino más bien ahora como siempre. Y en el momento en que hablo de pensar no lo hago reclamando que sean asumidos ceremoniosamente discursos aproximadamente organizados ideológicamente, basados en conectar  infantil y indolentemente puntos guía sobre un papel pautado: esa triste asunción es a la que a mí me gusta llamar coloquialmente sabiduría panfletaria, es decir, la pitanza discursiva que políticos y también ideólogos a izquierda y derecha esparcen en dos géneros de raciones: halagos para aquellos a los que quieren timar, e irónicas y furiosas invectivas contra esos a los que quieren hacer desaparecer. Y como similar alimento no va al  estómago ni a la cabeza, sino más bien al corazón, la gente terminan por acartonarse y exaltarse demasiado, dejando a un lado la importante labor de ser pacientes para suponer mejor.  

Igual que el niño comienza dibujando esquemáticamente, sintetizando formas complejas sin cambiar tampoco los tonos de los colores, sin lograr volumen, hondura, etc., el pensamiento tiene que iniciarse, inevitablemente, por esa vía que es la torpe y también ingenua imitación. Mas el tiempo pasa y el niño va observando mundo y vida, cosas a su alrededor que no sabe y en las que no había reparado de antemano, y así la inteligencia y sensibilidad personal  van demandando utilidades comprensivas que sean claramente útiles: tenemos que  pertrecharnos bien para poder existir, no solo en el planeta, sino en la realidad. Y para este avituallamiento se dan, fundamentalmente, 2 vías de diferente naturaleza: sumirse despreocupadamente en las mieles de la tumultuosa inteligencia panfletaria (que es veloz, temperamental y ruidosa), o bien optar por la reflexión crítica (que es lenta, más bien tibia y casi siempre silente). ¿Dónde encontrar, si es lo que deseamos hacer, elementos fiables para la reflexión crítica y salir así del corralito ideológico al que nos vemos empujados por tanta mediocridad? 

ser realista significa sencillamente querer entender el planeta como lo que es, sin que nuestros sentimientos lo emborronen todo con su punzante frenesí

Quizá la gran ventana editorial de Página Indómita, por la que fluye un aire limpio y renovado, sea una enorme opción. Su catálogo está tan bien destinado que parece absurdo que no existiera de antemano. Dentro de la riqueza intelectual que bulle en dicho catálogo quizá sea Raymond Aron (acompañado de Arendt, Berlin, Schumpeter, Escohotado, Koestler, Weil…) una de sus piezas más resaltadas y funcionales para ayudarnos a solucionar esa carencia a la que he apuntado al principio: la de pensar ajeno de los discursos precalentados y pasionales. El que sus proyectos posean, aparte de una profundidad incisiva, una intención didáctica de amplio alcance, le ubican el día de hoy, o bien habrían de situarlo, como entre los faros más preclaros de cualquier pensamiento que desee medrar, jugar limpio y ser de beneficio para uno mismo y para quienes nos rodean. Pero… ¿por qué razón leer a Raymond Aron? 

Su primera y enorme virtud es la de analizar la política y la sociedad con los pies bien plantados en el suelo, esto es, en la verdad: en oposición al millar de lunáticos idealistas y metafísicos que llenan los periódicos, las televisiones y los parlamentos, se encuentra siempre esa decena de pedestres y pacientes realistas. Y aquí ser verdadera significa simplemente estimar comprender el mundo como lo que es, sin que nuestros sentimientos lo emborronen todo con su punzante frenesí. En verdad, Aron logra, en todas sus obras, probar y hacernos ver como vano lirismo las ilusiones del revolucionario, su afán metafísico de soñar y ofrecer acciones orientadas por emociones e intuiciones, afanes todos que se ubican fuera del campo de las pruebas y el rigor analítico: harto de los especialistas en la sombra, como lo nos encontramos nosotros en estos nuestros tiempos, Aron nos confirma que esta pretendida ciencia de encontrar  razones para engalanar despropósitos no es más que ideología. 

Las armas de la inteligencia más centrada y mesurada resultan inevitables para subsistir

En mi toqueteado ejemplar de El opio de los intelectuales, obra escrita por Aron en 1955 y en la que diseccionó con soltura y tiento la grotesca vacuidad a la que tiende siempre, como una parte de una deformación congénita, la izquierda política, tengo escrito a lápiz, en la primera página bajo el título de la obra, la siguiente cita: «Conclusión: la impaciencia es el enorme enemigo de la democracia». Esta es solo entre las muchas medites a las que sus libros  y análisis (que sería tarea imposible sintetizar aquí) nos dirigen: desde luego, no es una  menudencia probar que la paciencia es la virtud fundamental de algún democracia que apunte a la libertad y autonomía de sus ciudadanos, una que reforme sus deficiencias con precaución a fin de que los daños, si se producen, sean menores y la fuerza de sus consecuencias manejable. La impaciencia hace que las sociedades fracasen, que se  hundan, que abracen la crueldad y el sinsentido. 

Para protegerse contra el veneno de los intelectuales, que hoy ahora han alcanzado cotas graciosamente absurdas en sus disciplinas y en su oscurantismo, las armas de la inteligencia más centrada y mesurada resultan ineludibles para subsistir, no sólo a eso que vemos y leemos en los medios y en las redes sociales sino más bien también a quienes nos cubren y que, echándose a perder ellas mismas en la barahúnda de la inteligencia panfletaria, nos rechazan por no formar parte de . Leer a Aron no hará que la multitud nos quiera más, naturalmente, mas nos ayudará a que no nos importe: mientras que otros nos inviten a rebajarnos, él lo hará a que nos yergamos.


Source backlink

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *