El discurso del rey, al terminado

El rey Felipe VI se ha dirigido, como cada 24 de diciembre, a todos los españoles en un alegato en el que ha despachado con solamente 2 párrafos la crisis de la Casa Real y

El rey Felipe VI se ha dirigido, como cada 24 de diciembre, a todos los españoles en un alegato en el que ha despachado con solamente 2 párrafos la crisis de la Casa Real y en el que ha tirado de lugares comunes sobre la pandemia de coronavirus. 

A continuación, el discurso íntegro del monarca:

Buenas noches,

Me dirijo a vosotros en esta Nochebuena cuando vivimos unas circunstancias realmente inusuales gracias a la pandemia.

Muchas familias no les habéis podido reunir esta noche como teníais planeado por las medidas sanitarias; y en miles de hogares hay un vacío bien irrealizable de llenar por el fallecimiento de nuestros conocidos cercanos, a los que deseo ahora recordar con emoción y con todo respeto. Un recuerdo que llena de sentimientos muy profundos nuestros corazones. Y también, en estos instantes, muchos ciudadanos lucháis contra la patología o sus consecuencias en vuestras viviendas, en hospitales o bien en residencias. A todos les envío bien fundamentalmente hoy mi más grande ánimo y afecto.

2020 ha sido un año durísimo y difícil. El virus ha irrumpido en nuestras vidas trayendo padecimiento, tristeza o bien temor; ha alterado nuestra forma de vivir y trabajar, y afectó gravemente a nuestra economía, incluso paralizando o bien demoliendo muchas compañias.

Varios ciudadanos y familias vivís la angustia del desempleo o la precariedad; la angustia de apenas llegar a cubrir las pretensiones básicas; o bien sentís la tristeza de tener que abandonar un negocio al que habéis dedicado vuestra vida. Por todo ello es lógico y comprensible que el desánimo o la desconfianza estén muy presentes en tantos hogares.

Y por otro lado, la respuesta a una crisis tan seria como la que estamos viviendo no puede venir a través de más desánimo o de más desconfianza. La situación es grave. Mas, aún así, debemos enfrentar el futuro con determinación y seguridad en nosotros mismos, en lo que somos capaces de hacer unidos, con ánimo y esperanza; con seguridad en nuestro país y en nuestro modelo de convivencia democrática.

Poseemos motivos para ello; porque a lo largo de las o bieńltimas décadas, ante adversidades también graves, siempre hemos sido capaces de superarlas. Y esta situación que vivimos no va a ser distinta de las demás; porque ni el virus ni la crisis económica nos van a doblegar.

Sobre la situación sanitaria, es claro que la superación de esta enfermedad va a llegaŕ por medio de la ciencia y a la investigación. Los nuevos tratamientos contra el virus y el avance de las vacunas que están en marcha nos presentan ahora una enorme esperanza. Mas, mientras tanto, tenemos bastante que hacer.

La responsabilidad individual todavía es imprescindible y es un instrumento efectivo de lucha contra el virus. Por ello es tan considerable sostenernos prevenidos y no bajar la guardia.

A los sanitarios les damos una vez más las gracias por su enorme esfuerzo, su extraordinaria experiencia y su gran humanidad con los enfermos. Hicieron en frente de los primeros embates del virus en ocasiones extremas y también de desbordamiento en ciertos de nuestros centros de salud. El día de hoy siguen afrontando esta pelea con una gran carga emocional y física sobre sus espaldas. Les solicitamos que contengan todo el ánimo y toda la fortaleza y que sigan cuidando de nuestra salud.

El otro enorme inconveniente y reto es la crisis económica y evitar, más que nada, que derive en una crisis social. Cada persona importa y mucho. Por tanto, las personas y las familias deben ser nuestra preocupación fundamental. Principalmente nuestros jóvenes; su nivel de desempleo es altísimo, y no tienen la posibilidad de ser los perdedores de esta situación. Nuestra juventud merece tener la formación más adecuada, medrar personal y profesionalmente, y poder realizar sus proyectos. España no puede posibilitarse una generación perdida.

Asegurar a los más atacables y luchar contra las desigualdades que la pandemia creó o ha agravado es una cuestión de dignidad entre quienes formamos una misma red social política. Pero también será primordial recobrar nuestra economía.

Y para eso es definitivo fortalecer el tejido empresarial y productivo, industrial y de servicios. El reconocimiento y el apoyo a nuestras compañias, la protección a nuestros autónomos y mercaderes, tan golpeados estos días, será imprescindible para hacer empleo, ese empleo que tanto requiere nuestro país. Requerimos, por consiguiente,

consolidar las bases que nos den un horizonte claro de impulso, estabilidad y seguridad económica, que anime la inversión y la creación de puestos de trabajo.

Los retos sanitarios, económicos y sociales a los que nos encaramos son, por consiguiente, grandes… gigantes, mas no insuperables. Superarlos constituye un enorme objetivo nacional que a todos nos debe unir; que, como ciudadanos, nos compromete y nos obliga a todos; con nosotros mismos, con los demás y con nuestro país.

Y ello requiere un enorme esfuerzo colectivo, un enorme esfuerzo en el que cada uno prosiga dando lo mejor de sí mismo en función de sus responsabilidades y en la medida de sus capacidades.

Para ese enorme esfuerzo nacional contamos antes que nada con lo más importante: con la gente; con el ejemplo de cientos de ciudadanos que han puesto su trabajo al servicio de los demás, que han vivido estos o bieńltimos meses con abnegación, compromiso y una enorme generosidad. Personas que estimulan nuestro ánimo de superación y de las que debemos sentirnos justamente orgullosos.

Todo eso lo hemos comprobado en lo personal la Reina y yo a lo largo de este tiempo. En el campo y en la mar; en los pueblos y en las localidades; en los mercados, en las fábricas hemos visto el coraje y el nervio de este país. Hemos sentido el pulso de la sociedad de la cual formamos parte que, pese a todo, mantuvo a España en pie.

Los 2 poseemos en nuestra memoria la imagen viva de esos miles de ciudadanos que representan a una sociedad que se ha sentido más unida que nunca en su lucha y resistencia frente a una situación tan adversa; una sociedad que tiene organizaciones solidarias y eficaces para que nadie se sienta solo o bien desamparado; una sociedad que ha sobrellevado estos meses tan duros con entereza, compromiso y tranquilidad.

Contamos, por tanto, con una sociedad fuerte y también con un Estado sólido. Durante todo este tiempo, tanto los servicios públicos y básicos, como las compañías en ámbitos esenciales han funcionado bien, procurando poner todos los medios a su alcance. La pandemia nos reveló puntos que necesitan ser mejorados y reforzados, pero también nos enseña nuestras fortalezas como Estado

avanzado. Lo hemos comprobado por servirnos de un ejemplo con la eficacia y distribución de nuestras Fuerzas Armadas, de nuestros Cuerpos de Seguridad, Protección Civil y servicios de Urgencias, y otros muchos servidores públicos, que demostraron su vocación de servicio y su plena sintonía con la sociedad de la cual formamos parte.

Y Europa es también muy importante para enfrentar esta crisis. Contamos con la Unión Europea, que ha asumido un deber firme con la sostenibilidad y recuperación económica frente a esta pandemia. La Unión nos da una oportunidad histórica para progresar y seguir; abre una exclusiva y tambiéńpoca a fin de que España se una en un emprendimiento común para modernizar nuestra economía; adaptar nuestras construcciones productivas a la nueva revolución industrial, tecnológica y medioambiental que vivimos. Y asentar con ambición y cohesión nuestro papel colectivo como integrantes de la UE ante el mundo.

Y contamos más que nada con nuestro sistema de convivencia democrática. En un tiempo en el que la pandemia y sus secuelas económicas y sociales causan tanta incertidumbre, nuestra Constitución nos garantiza nuestro modo de comprender la vida, nuestra visión de la sociedad y del humano; de su dignidad, de sus derechos y libertades. Una Constitución que todos poseemos el deber de respetar; y que en nuestros días, es el fundamento de nuestra convivencia social y política; y que representa, en nuestra historia, un éxito de y para la democracia y la libertad.

No olvidemos que los adelantos y el avance conseguidos en democracia son el resultado del rencuentro y el pacto entre los españoles después de un film período de combates y divisiones. Son el resultado de querer ver juntos hacia el futuro, unidos en los valores democráticos; unidos en un espíritu siempre integrador, en el respeto a la pluralidad y a las diferencias, y en la capacidad de hablar y lograr acuerdos. Son principios que no pierden nunca vigencia por el paso de los añles.

Y junto a nuestros principios democráticos y el cumplimiento de las leyes necesitamos también preservar los valores éticos que están en las raíces de la sociedad de la cual formamos parte.

Ahora en 2014, en mi Proclamación frente a las Cortes En general, me referí a los principios morales y éticos que los ciudadanos reclaman de nuestras formas de proceder. Unos principios que nos obligan a todos sin salvedades; y que están sobre cualquier consideración, de la naturaleza que sea, incluso de las personales o bien familiares.

Así lo he entendido siempre, en coherencia con mis convicciones, con la manera de comprender mis responsabilidades como Jefe del Estado y con el espíritu renovador que inspira mi Reinado desde el primer día.

Siempre he pensado que España es un país increíble, de una gran riqueza y diversidad cultural, construido durante los siglos debido al esfuerzo en muchas generaciones de españoles, y con una enorme historia que ha sido, a lo largo de una y tambiéńpoca, la historia misma de nuestro planeta.

No somos un pueblo que se rinda o bien que se resigne en los malos tiempos. No será nada fácil superar esta situación, y en todos y cada casa lo sabéis bien. Mas yo estoy convencido de que vamos a salir adelante. Con esfuerzo, unión y solidaridad, España saldrá adelante. Con todos y para todos. Y, como Rey, estaré con todos y para todos, no solo porque es mi deber y mi convicción, sino también porque es mi compromiso con todos vosotros, con España.

No será difícil que el año 2021 optimize a este 2020. Vamos a recobrar dentro de lo posible la normalidad en los sitios de trabajo, en las aulas, en las plazas y en los barrios; en los shoppings, en los mercados, en los bares; en los cines, en los teatros…; en la vida cotidiana que da forma al carácter de una sociedad como la nuestra.

Es lo que todos deseamos. Y en la seguridad de que así será, la Reina, la Princesa de Asturias, la Infanta Sofía y les agradecemos muy sinceramente todas las muestras de aprecio y acompañamiento que nos habéis transmitido este año bien, y les queremos una Feliz Navidad y todo lo destacado para un 2021 principalmente lleno de esperanza.

Eguberri on. Bon Nadal y Boas festas.




Source backlink

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *