¿Techo de cristal o suelo pegajoso? Solamente el 0,2% de las mujeres artistas han cotizado más de 35 años

Aspecto de Las líneas del destino. Tarot-Cards. Siete de Oros, de Marina Vargas, 2016. Hace unas semanas hablábamos de que, entre los 22 y los 65 años, más del 60% de las mujeres artistas abandona

Hace unas semanas hablábamos de que, entre los 22 y los 65 años, más del 60% de las mujeres artistas abandona su profesión. Los datos de este artículo, tomados del informe La actividad económica de los/las artistas en España: estudio y análisis son en este momento una parte de las fuentes que se amplían en el más grande estudio sobre la desigualdad de género en el sistema del arte en España realizado hasta el día de hoy. Con Marta Pérez Ibáñez como investigadora primordial y con Carol Rodovalho y misma ampliando los contenidos, el estudio examina el sistema del arte español para hablar de de qué forma no se está cumpliendo la Ley de Igualdad. Más de 90 profesionales del área, entre artistas, coleccionistas, galeristas, crític@s de arte, comisari@s… han aportado asimismo su visión con opiniones sobre temas como el valor de mercado de las obras, número de mujeres en galerías o bien eficiencia de la ley.

El estudio una parte de dos trabajos anteriores sobre los que se sostiene y que complementa: el trabajo de investigación La actividad económica de los/las artistas en España, publicado por Pérez Ibáñez y López-Aparicio en 2017; y el trabajo El valor del arte en femenino. La Situación de las Artistas en el Mercado Español del Arte, realizado por Carolina Rodovalho en 2018. 

En el monográfico que se muestra ahora ambos trabajos confluyen y se amplían, introduciendo además indagaciones realizadas a nivel internacional sobre varios de los problemas que caracterizan la actual situación de desigualdad, comparándolos con el contexto español y examinando la evolución que se percibe en los últimos tiempos.

Entre los datos que lanza este estudio (que fué viable gracias al apoyo de la Bienal MAV y el Municipio de La capital española) existen algunos fundamentales a resaltar; por ejemplo, si bien en un análisis de los 2 últimos años, tanto hombres como mujeres artistas mantienen una proporción de proyectos vendidas en sus exposiciones bastante equitativa, en las cantidades la diferencia es importante: casi el 88% de las mujeres vende sus proyectos por debajo de los 1.000 euros, en tanto que entre los hombres este conjunto se reduce al 71,1%. Si el valor de la obra es mayor la distingue se acentúa: las mujeres que venden obras sobre los 5.000 euros no llegan ni al 1% (0,3%) mientras que los hombres suponen un 2,4%. El estudio permite, por su estructura y diferentes episodios, contrastar estos datos con la opinión de los expertos, cuya sensación general es que no hay diferencias de cotización entre hombres y mujeres artistas.

La brecha de género se genera, fundamentalmente, a partir de los 30 años: “entre los 20 y los 30 años se genera cierto frenazo en aquellas que deciden tener hijos y que, en muchas ocasiones, encuentran serias adversidades para compaginar su actividad artística y el precaución de su familia”. En verdad, y a partir de esta brecha, el estudio apunta que es inexistente el grupo de mujeres artistas que ha cotizado más de 35 años (0,2%). este estudio deja no sólo ver las cifras como algo descontextualizado sino que tienen nombre y apellido, las voces de las artistas dan cuenta de estas dificultades que los datos solamente confirman. De esta forma, la artista Paula Anta señala que “otro inconveniente que dificulta mucho la paridad es la maternidad. En las situaciones recientes, donde el sistema no respalda a la mujer y dada la precariedad del sistema del arte, tener hijos es poner en riesgo directamente la carrera artística de una mujer”. Lo mismo apunta la comisaria Tania Pardo: “Probablemente las maternidades han sido, para muchas artistas, muy determinantes en sus trayectorias, muchas han desaparecido porque tenían que cuidar a sus hijos…”.

seguramente las maternidades fueron, para muchas artistas, muy determinantes en sus trayectorias, muchas han desaparecido porque debían cuidar de sus hijos…

Es atrayente que el estudio indica que, frente al 36,6% de los hombres artistas que mantienen una relación estable con alguna galería, son el 27%; esto es, no llegan ni al 30%. Por otro lado, galerías como Casado Santapau, F2, Juana de Aizpuru o bien La Caja Negra, por ejemplo, aseguran que su método a la hora de escoger artistas es “de calidad” y no de género. Estas declaraciones siempre me han resultado interesantes porque “la calidad” se emplea siempre como respuesta estándar cuando preguntamos por paridad; sospecho que ofrecemos por hecho que no hay obras mediocres de hombres artistas en ninguna galería… Para lo que sirven estudios como este es, asimismo, a fin de que quienes antes no miraban con visión de género, en este momento sí lo hagan, como Miguel Ángel Sánchez de ADN Galería, quien reconoce que antes no mas que en este momento sí tiene en cuenta a quién incorpora a su galería: «No, nunca lo tuve; no obstante, hoy día intento tener en cuenta ese género de cuestiones. Y en verdad, las próximas incorporaciones serán artistas mujeres para equilibrar en la medida de lo posible».

El estudio, de más de 150 páginas, es una foto fija de la situación de la desigualdad de género en el sistema del arte en nuestro país. Su lectura vale la pena porque nos deja situarnos en el presente y ver los adelantos de los últimos años (alarma spoiler: la amplia mayoría consideran que fué el movimiento feminista y el activismo popular el que está ocasionando cambios en pos de la paridad, y no la Ley 3/2007, que ni se cumple ni penaliza su incumplimiento). 

Como señalo en una parte de mi capítulo, ese «espejismo de la igualdad» (que decía Amelia Valcárcel) que tiene planeado sobre ciertas respuestas no puede sino más bien ser discutido a base de ver los datos, que pese a haber mejorado en los o bieńltimos años, siguen siendo muy desiguales. Este estudio pormenorizado, además de esto, abarca cuestiones de diversidad racial, funcional, de clase… y de situación escencial de los y las artistas, ciertas con hijos, otras superiores, ciertas con galería, otras en colectivos… Y es que únicamente con una mirada interseccional y amplia a nuestro sector tendremos suficientes argumentos y utilidades sobre la mesa para abordar, en el futuro próximo, un sistema del arte más igual y feminista.




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