La vacunación está a puntito de iniciar, pero la normalidad aún queda lejos

El mundo entero lleva nueve meses esperando con ansias la vacuna para el coronavirus, mas no será el milagro instantáneo que algunos se piensan. Kate Bingham, presidenta de la organización de vacunas Vaccine Taskforce, afirma

El mundo entero lleva nueve meses esperando con ansias la vacuna para el coronavirus, mas no será el milagro instantáneo que algunos se piensan.

Kate Bingham, presidenta de la organización de vacunas Vaccine Taskforce, afirma que lo más probable es que llevar mascarilla siga siendo necesario hasta ese año, instante en el que podrían reanudarse las reuniones familiares y las fiestas con normalidad.

¿Y qué sucede con 2021? Lo rápido que podamos regresar a la normalidad dependerá de muchas variables, como la cantidad de vacunas que aprueben el próximo año y su disponibilidad.

Cada potencial vacuna requiere un plan independiente de distribución porque cada una tiene peculiaridades diferentes: a qué temperatura se debe conservar, cuánto tiempo soporta una vez abierto el envase, cuántas dosis hay que suministrar…

La vuelta a la normalidad asimismo dependerá de la eficacia real de la vacuna. Hasta ahora se ha hablado mucho de que la vacuna de Pfizer y BioNTech disminuye la gravedad de la patología entre quienes la contraen, mas aún no se conoce del todo su eficacia en el momento de frenar la transmisión.

Tanto la vacuna de Pfizer como la de Oxford dismuyen la incidencia de infecciones sintomáticas y “probablemente” reducen el factor R0, lo que contribuye a sostener la transmisión bajo control, expone el doctor Paul Hunter, de la Facultad de Anglia del Este (Reino Unido), pero aún no se sabe con seguridad y es requisito continuar investigándolo.

La campaña de vacunación empieza en España este domingo 27 de diciembre en una residencia de Guadalajara con la vacuna de Pfizer y BioNTech. La administración es facultativa y gratis. Se ejecuta por fases, según causantes como el compromiso de morbilidad, el de exposición, el socieconómico y de transmisión, como explicó el ministro de Sanidad, Salvador Illa.

“Va a ser un proceso cadencial, cada semana vamos a ir recibiendo dosis y las distribuiremos a las comunidades autónomas”, ha explicado el responsable de Sanidad.

En el Reino Unido, donde 137.000 personas recibieron la primera dosis desde el instante en que comenzó su campaña el 8 de diciembre, se calcula que se va a tardar un año en administrar las dos dosis a toda la población. Y eso mientras que no se generen contratiempos de suministro y distribución.

Chris Whitty, jefe de la autoridad médica inglesa, advierte de los peligros de levantar las medidas de seguridad en oposición al coronavirus —uso de mascarilla, limitaciones en restauración…— bastante pronto por un exceso de confianza en la vacuna. Si se procura volver a la normalidad en el mes de marzo, por poner un ejemplo, una enorme cifra de personas atacables (aunque no fueran las más atacables) contraerían la infección y padecerían patologías graves y, habitualmente, la muerte.

Por esto, Whitty insiste en que la inmunidad de rebaño solo llegará en el momento en que se sepa con certeza que la vacuna administrada a la población también disminuye la transmisión, algo que aún se desconoce.

El especialista asegura que no en ese instante habremos alcanzado el punto de peligro cero, mas llegará el instante en el que los líderes de cada país tendrán que preguntarse qué nivel de riesgo están dispuestos a asumir para sacar la obligatoriedad de esas medidas de seguridad.

El instructor John Edmunds, experto en creación de modelos de patologías infecciosas de la Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical, repite que, sin entender con certeza si las vacunas dismuyen la transmisión, “es muy difícil decir cuándo tendremos la posibilidad de volver a la normalidad, más allá de la obviedad de que aún falta mucho”.

Según explica, el proceso de vacunación es muy lento y, al comienzo, las primeras personas vacunadas son las que menos acostumbran ayudar a la transmisión de la enfermedad: los más mayores.

“Aún queda bastante para estar bastante protegidos por la vacuna y poder regresar a la normalidad con seguridad. Esencialmente, eso solo va a suceder cuando acabemos de vacunar a toda la población, no en este momento que estamos comenzando”, informa.

Cada persona requiere 2 dosis de la vacuna de Pfizer y BioNTech con 21 días de separación entre una y otra, lo que duplica el número de vacunas necesarias. Las vacunas de Oxford/AstraZeneca y Actualizada, por su lado, están en proceso de aprobación, pero una vez aprobadas por la Agencia Europea del Fármaco, cada país contará con un más grande número de dosis disponibles.

Por esto, el número de personas que han de estar vacunadas antes de plantear la vuelta a la normalidad es, a día de hoy, imposible de comprender.

El doctor Stephen Baker, microbiólogo molecular y profesional en patologías infecciosas de la Facultad de Cambridge, comenta que si bien es “genial” tener una vacuna (más las que están a puntito de llegar), para alcanzar la inmunidad de rebaño será necesario que bastante porcentaje de la población reciba la vacuna o bien haya superado la patología, y que aquellas personas contengan cierto grado de inmunidad en el tiempo para achicar la transmisión del virus.

El nivel de inmunidad de cada individuo variará según qué vacuna reciba, de modo que es peliagudo intentar calcular el porcentaje de personas que deben vacunarse.

La inmunidad de rebaño contra el sarampión se alcanza con una inmunización del 95% de la población. Para la Covid-19 se dijeron muchas cifras y aún no se puede entender con certeza, pero es elogiable que se requiera un 90%, que es bastante, mantiene el doctor Baker. Para ello, habrá que vacunar cuando menos a 2 tercios de la población.

“¿Es viable? Es una enorme pregunta, porque hay muchas incógnitas. Por servirnos de un ejemplo, aún no sabemos cuánto dura la inmunidad que otorga cada vacuna”, apunta Baker. “Si esa inmunidad dura mucho tiempo, especial, estaremos inmunizados varios años. Si solo dura entre 12 y 24 meses, quizás precisemos otra vacuna, y eso solo complicaría las cosas”.

Pero asimismo hay que tener en cuenta componentes como las posibles cepas que vayan apareciendo, como la que se ha detectado últimamente en el Reino Unido. “Es posible que el virus mute ligeramente, la vacuna pase a trabajar algo peor y se generen mutantes de escape, lo que provocaría que la multitud contrajera la patología más allá de estar vacunada”.

Una estimación conservadora es que para verano, la mitad de la población ya esté vacunada, mas seguiría habiendo miles de individuos con riesgo de contraer la enfermedad y fallecer, más allá de no formar parte de los conjuntos de población más atacables.

“Varios jóvenes sanos de entre 20 y 50 años no van a recibir la vacuna todavía”, comenta Baker. “Si bien sean la gente con menor riesgo de desarrollar un cuadro grave, probablemente tengan el mayor peligro de transmisión”.

“Si estas personas no van a estar inmunizadas hasta en un tiempo y volvemos a la normalidad ya, habrá una gran transmisión entre personas de entre 20 y 50 años”.

“Va a ser complicado”, informa. “No va a ser tan sencillo como inmunizar a todo el mundo antes de verano y adiós pandemia”.

Todo esto no quiere decir que en 2021 no vayan a relajarse las restricciones. Lo más posible es que la gente pueda volver a estar con sus seres queridos, sobre todo al aire libre en verano, en el momento en que se espera que descienda la transmisión. Lo que está claro es que este 2021 todavía no le diremos adiós totalmente a las máscaras, al trabajo a distancia ni a la distancia interpersonal.

“Quizás tengamos la suerte de eliminar la enfermedad mediante la inmunización, mas hasta ahora solo lo hemos logrado con la viruela”, recuerda el doctor Baker.

“Es posible, mas va a llevar tiempo. El coronavirus proseguirá con nosotros una temporada si no logramos inmunizar de verdad a todo el mundo y abarcar mejor su funcionamiento para evitar que regrese”, concluye.

Este artículo fue publicado inicialmente en el ‘HuffPost’ Reino Unido y fué traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.




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