El coronavirus saca los colores a España y Alemania… y Reino Unido prosigue a lo suyo

WPA Pool via Getty ImagesEl primer ministro británico, Boris Johnson.  Hace unos meses experimenté las consecuencias de opinar equiparando países en un periodo de crisis sin precedentes. Se excedieron mis expectativas en cuanto a número

Hace unos meses experimenté las consecuencias de opinar equiparando países en un periodo de crisis sin precedentes.

Se excedieron mis expectativas en cuanto a número de lecturas, número de comentarios y número de críticas al creador del artículo… muchas de muy acertadas, si bien como ha dicho Clint Eastwood: “Las críticas son como los traseros, todos tenemos uno”.

El titulo naturalmente tocó el orgullo patrio.Alemania saca los colores a España y vapulea a Reino Unido, fue un ejemplo claro de de qué manera poder polemizar con una opinión y un titular.

Alemania parecía un caso de muestra frente a la pandemia, y pude explayarme dando mi versión de la realidad, desde mi prisma concreto y empleando datos sobre inversión pública en sanidad. Aun en el momento en que me reitero en que dejan en mejor sitio al sistema sanitario alemán en términos reales y relativos, en este momento este país está sufriendo como el que más los efectos de la pandemia, acercándose en número de casos a España.

Era ventajista sin lugar a dudas emplear los datos de los primeros un par de meses de pandemia, pero nadie podía predecir lo que nos estaba cayendo encima, y la comparación internacional siempre saca a los fanáticos de uno y de otros a la palestra, bien para llevar a cabo leña del árbol caído o bien para proteger honores y ignominias.

Comparar sistemas sanitarios de diferentes países no puede hacerse a la ligera, y es difícil discutir sobre las diferencias entre un sistema público como España, con el sistema público de administración privada en Alemania mediante las Gesetzliche Krakenkassen (compañías aseguradoras). En ambas se paga a través de los impuestos, pero en Alemania se ve directamente cuánto va a sanidad al ser un pago diferenciado, y esto hace que se crea que de alguna forma es una sanidad privada.

No tenemos la posibilidad de entrar a comparar los expertos ni la profesionalidad en los dos sistemas, o hacer comparación de los hospitales, mas sí que podemos en cierta manera reclamar el copiar a los teutones y intentar acercarnos a su 9.5% del PIB en sanidad (nos encontramos en 6.2%).

Cada vez que tenemos la posibilidad de sentir que todo empieza a trabajar, poseemos alguna decisión de políticos que de al traste con sacrificios anteriores…

En la comparación con Alemania se centraban las quejas que levantó mi humilde opinión… mas en relación a Reino Unido, que es lo que mas conozco, no hubo quejas ni hubo inquietudes de que Alemania vapuleaba a al país de Boris Johnson.

Hoy me acercamiento con datos que comentan que ya no hay vapuleo, los datos recientes distan de los plácidos números de mayo, y de hecho sobrepasan a los datos de los británicos en número de muertos diarios (886 en frente de 744), si bien es menor en un 25% en el de nuevos casos.

La COVID-19 ha atacado a todo el mundo y nadie se ha librado de esta plaga que esta desolando ámbitos de nuestra sociedad. Cada vez que podemos sentir que todo comienza a funcionar, tenemos alguna resolución de políticos que de al garete con esfuerzos precedentes… acordémonos de ese esfuerzo por captar un puñado de turistas en agosto, que relajó a toda la población con el efecto que tuvo en septiembre y octubre, y aún el día de hoy proseguimos pagando. ¿Mereció la pena?

Reino Unido la última semana sufrió la degradación de ser apuntada con el dedo no solo por la proporción de casos, sino más bien por ser el país del que proviene una variante del virus. Variante de la que se comenzó a comprender en el mes de septiembre y no se ha dicho nada. Hace tres meses. 

La inoperancia, incapacidad y lentitud de Reino Unido durante esta pandemia tiene efectos globales. Cerrar fronteras, vuelos, y exigir medidas al Gobierno tory es necesario, y no es de recibo que Londres y el sur de Inglaterra estuviesen durante semanas en fases de contención del coronavirus menos duras que el resto del país. Para socorrer la joya de la corona de un parón económico se dio una falsa sensación de seguridad en una ciudad donde la nueva variación se encontraba medrando a un ritmo descontrolado.

Boris anuncia cierre y este fin de semana vimos que los trenes se llenaban de londinenses escapando hacia el norte, hacia el sur, hacia el este y oeste a esparcir la patología.

Fué muy importante para las hordas de brexiteers ver de qué manera los países vecinos y miembros de la Unión Europea iban cerrando uno a la vez y de manera unilateral las fronteras y las comunicaciones con Reino Unido, sin tener que solicitar el consentimiento de la UE.

El pacto del Brexit se ve como algo maligno en varios frentes en el país que contaban los días para una salida por la bravas

Los países ejercían su soberanía y decidían controlar sus fronteras.

La cabeza les explotaba a los fervientes fans de la salida de la UE. No podían comprenderlo y creían que la soberanía solo podía existir en los verdes pastos fuera de la malvada y pérfida UE. 

El pacto del Brexit se ve como algo malvado en muchos frentes en el país que contaban los días para una salida por la bravas. Saben que Mr. Barnier no habrá firmado el pacto sin que haya supuesto un escarmiento para el Gobierno de Boris Johnson, y el frente pesquero de la UE va a haber logrado su propósito de poder proseguir empleando en menor medida los caladeros de pesca británicos, y tendrán a buques con banderas francesas, españolas o portuguesas campando a sus anchas por sus “soberanas aguas”.

Hubo sonrisas en los dos lados y nos venden un pacto positivo para ambos.

Algún cesión a la UE hace que Boris salga debilitado, y tendremos sin lugar a dudas al área duro de los acólitos de la salida brusca insultando y pidiendo cabezas al notar que ese Brexit de unicornios en verdes praderas, con pasaportes azules y también imperio resurgiendo de cenizas es en realidad una aeropuerto lleno de camiones y incontables quilómetros de carreteras colapsadas, con pesqueros europeos en su aguas, con un Gibraltar que va a tener frontera con Reino Unido y no con España, y con una Irlanda del Norte pero cerca de Irlanda que de Reino Unido…por no decir que proseguirán al pie de la letra mucha legislación proveniente de Bruselas.

Feliz Navidad Boris, y búscate un trabajo de lo tuyo…




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