Las razones por las cuales la gente tiene temor a la vacuna del covid (pero no al resto)

Nir Keidar/Anadolu Agency via Getty ImagesLas personas mayores reciben la primera dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech en una residencia de Tel Aviv (Israel) el 23 de diciembre de 2020. — ¿Tú te pondrías la

— ¿Tú te pondrías la vacuna?

— No sé, que se la pongan otros antes. Además de esto comentan que los alérgicos no se tienen la posibilidad de vacunar.

Esta charla, o bien una semejante, se reitera en las viviendas, en los bares y en los puestos de trabajo desde hace unos días. Hace apenas unas horas empezó el plan de vacunación frente al covid en España y en toda la Unión Europea. Como ha dicho el director de la Organización Mundial de la Salud, se comienza a ver la luz en el final del túnel. Pero para llegar hasta ahí hacen falta todavía unos meses, y mucha colaboración ciudadana.

El Ministerio de Sanidad español ha descartado llevar a cabo obligatoria la vacuna contra el covid-19, confiando en que la campaña de comunicación sea suficiente para animar a la población, y sabiendo que, comúnmente, el país luce por sus altas tasas de vacunación, que siempre ha sido voluntaria. 

En España se administran de año en año más de 15 millones de dosis frente a 14 patógenos diferentes, y las tasas de vacunación infantil rondan el 95%, mas en esta ocasión es distinto. Según la última encuesta de diciembre del CIS, un 28% de la población es reluctante a vacunarse en oposición al covid, y un mes antes ese porcentaje ascendía al 47%. Esto significa que cada vez más personas confían en la vacuna, pero prosigue habiendo una tercer parte de españoles que prefieren no ponérsela, en un país en el que la pandemia se llevó por delante al menos a 49.500 personas. ¿Por qué? 

No hay un solo motivo que lo explique, sino más bien una mezcla de varios entre aquéllos que se juntan la preocupación, la rabia y la desconfianza de la población, según citan los expertos, que coinciden en descartar que el movimiento antivacunas esté tras esta ‘inclinación’. 

Las dudas sobre la eficacia

Si el desarrollo de una vacuna acostumbra durar entre 4 y siete años, en 2020 han concurrido la aparición de un nuevo coronavirus y el surgimiento de varios antídotos contra . “Nunca antes se había producido un emprendimiento global de esta envergadura. Hablamos de la primera oportunidad que la comunidad científica centra su empeño en buscar una solución global a un problema médico pública, y que los Estados de todo el mundo y las ONG apoyan esta investigación con recursos y financiación”, explica María Jesús Lamas, directora de la Agencia Española del Fármaco y de Artículos Sanitarios (AEMPS), en un vídeo explicativo del Ministerio de Sanidad.

En parte, esta renuencia es bastante racional

Simultáneamente, eso genera suspicacias en la población. “Más allá de que se haya cumplido con los estándares de calidad y seguridad, hay temor a que se esté haciendo una vacuna bastante veloz y sin los controles adecuados sólo porque nos encontramos en emergencia”, reconoce Pedro Gullón, epidemiólogo popular y médico experto en medicina preventiva y salud pública. “En parte, esta reticencia es bastante racional, fundamentada en que la gente sabe que los procesos se han acelerado con la pandemia, y eso crea cierta desconfianza”, señala.

“Tampoco han contribuido a producir un clima de confianza vacunal todas las ruedas de prensa y los avisos de las farmacéuticas con los que parecían estar en una competición de porcentajes de efectividad”, añade el epidemiólogo, que ten en cuenta que en cuestión de días, Pfizer, Moderna, AstraZeneca y Rusia con su Sputnik han comunicado que sus vacunas rondaban el 90%, el 95%, el 98% de eficacia tal y como si estuviesen en un campeonato. Y eso nos transporta al siguiente punto. 

Seguir (y también hiperdramatizar) como nunca el desarrollo

“Esta es la primera oportunidad que estamos siguiendo el desarrollo de avance de una vacuna en tiempo real. Generalmente, la multitud frecuenta desconocer los plazos, el funcionamiento, las fases del ensayo, los avisos sobre la eficacia, los parones en un ensayo si pasan cosas como que a un participante le ha caído un rayo… Comunmente, todos estos elementos, que es el desarrollo intermedio antes de la aprobación de un medicamento, no los conoce el público. En cambio, en este momento sí los estamos viendo y leyendo día a día en la prensa”, apunta Gullón.

Probablemente en los ensayos clínicos para la vacuna de la gripe asimismo hubo reacciones alérgicas o bien algún participante tuvo un incidente de tráfico después de recibir la dosis. La diferencia es que no nos enteramos.

Se ha magnificado todo. Cuando se mencionó que los alérgicos no se podían vacunar, en realidad se aconsejaba no vacunar a los grandes alérgicos, que normalmente tampoco se ponen el resto de vacunas

“Esta infodemia [sobreexposición informativa] es algo muy nuevo, y también ayuda a las vacilaciones y a las inquietudes de la gente, que en parte son legítimas”, coincide José Ramón Ubieto, instructor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC. “Ahora todo está hiperdramatizado”, sostiene.

“Se ha magnificado todo”, apunta asimismo Pedro Gullón. “Por poner un ejemplo, cuando se empezó a suministrar la vacuna de Pfizer, muchos medios sacaron que no había que vacunar a los alérgicos, y esto tenía matices: no se recomendaba vacunarse a los grandes alérgicos, que normalmente tampoco se ponen el resto de vacunas”, aclara el epidemiólogo.

Gullón advierte de que cuando empiece la vacunación en España probablemente también saltarán las alarmas, y habrá que ser precavido. “Obviamente, van a acontecer cosas, y habrá resultados consecutivos, pero hay que tomar en cuenta que tampoco se retransmiten día a día todos los sangrados estomacales que se producen en España por el consumo de ibuprofenos, que son muchísimos”, afirma.

El descrédito de las instituciones

“Cada vez existen más desconfianza en lo que nos presentan los Gobiernos, las farmacéuticas, los , etcétera. La credibilidad de aquellos que nos ofrecen una solución ha ido en descenso en los últimos tiempos”, explica José Ramón Ubieto, y la situacion de la vacuna no iba a ser diferente.

La pandemia además ha acrecentado esa polarización y esa desconfianza en las instituciones. “Las medidas no siempre han funcionado, la pandemia ha seguido matando y la situación todavía es realmente difícil, y este descrédito se ha extendido de algún modo al tema de las vacunas”, expone Gullón.

La posición frente a las vacunas se transforma poco a poco más en una posición ideológica

De la misma manera que, en países como Estados Unidos y Brasil, la utilización de la mascarilla pasó a ser un asunto político (por la postura contraria de sus mandatarios), las vacunas asimismo han entrado a ser parte del “armamento político”, sostiene Ubieto. “La situación en frente de las vacunas se convierte poco a poco más en una situación ideológica”, razona el sicólogo.  

No son antivacunas

Tanto Gullón como Ubieto están seguros de que ese 28% de españoles que dice ser opuesto a vacunarse no es en realidad ‘antivacunas’. Es más, ambos están convencidos de que al final la gente asistirá a vacunarse en masa, salvo un porcentaje mínimo. 

“El conjunto de población reacio a vacunarse es muy heterogéneo. En la crisis del coronavirus se han juntado la íra, la indignación, la desconfianza y la fatiga pandémica, mas en el final la gente irá a vacunarse sin pensarlo demasiado”, opina Ubieto.  

Como muestra de esa heterogeneidad, Ubieto cita los datos del CIS y de otros sondeos que revelan que las mujeres y los mayores de 25 a 54 años serían más reticentes a vacunarse. “Esto tiene lógica”, apunta, “por un lado, porque las mujeres suelen ser más prudentes; por otro, porque los adultos jóvenes saben que no son tan atacables a la enfermedad como los ancianos”. 

Para contrarrestar esa desconfianza…

Mejor que no salgan los políticos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Sanidad, Salvador Illa, han tenido que contestar en varias oportunidades a la pregunta de si se pondrían la vacuna ante las cámaras para animar a la población. Los dos, cautos, han contestado que van a hacer lo que se les mande. Y probablemente lo mejor es esperar. 

Si bien en USA ya recibieron la vacuna el presidente electo, Joe Biden, el vicepresidente saliente, Mike Pence, y hasta el homólogo de Fernando Simón, Anthony Fauci, en España posiblemente no es una buena idea que salgan los políticos a ‘ofrecer ejemplo’.  

Si alguien pudiera participar en una campaña con determinada efectividad, serían los sanitarios que tenemos más cerca

“En estos momentos, los políticos no son quienes tienen más grande probabilidad”, asegura José Ramón Ubieto. “Si alguien pudiera formar parte en una campaña con determinada efectividad serían los sanitarios que tenemos más cerca, y que comuniquen las razones por las que lo hacen y la importancia que tiene para todo el desarrollo. Son los únicos que darían cierta credibilidad”, mantiene.

Además de esto, con la crispación actual, Pedro Gullón considera que “si los líderes políticos reciben las vacunas antes que otros colectivos vulnerables, puede ofrecer la sensación de que son unos privilegiados y se brincan al resto de la población”. 

Hacer llegar (mejor)

“El papel de los medios en las próximas semanas va a ser muy importante, porque se van a encontrar 1) resultados consecutivos leves, que van a ocurrir de manera extremadamente recurrente, hasta en un 70 o bien 80% de la multitud que se vacune, y 2) algún acontecimiento grave relacionado o bien no con la vacuna, como un infarto o bien un fallecimiento que probablemente no tengan nada que ver con la dosis recibida”, señala Pedro Gullón. “Es primordial proteger cómo se van a conducir esos mensajes, y no abusar del clickbait; todo esto puede facilitar o bien minar la confianza en las vacunas”, advierte.

Ninguna situación médica está exenta de posibles efectos secundarios, y con la vacuna serán bastante frecuentes, mas son leves

Pero, ¿es ‘habitual’ que haya muchos efectos secundarios leves?

“Sí, hay vacunas que tienen bastantes efectos secundarios leves, sobre todo fiebre al día siguiente, y hay que hacer llegar que en la situacion de esta vacuna la probabilidad de aparición de estos efectos (fiebre, cansancio, cefalea o bien mal en el sitio de la inyección) es alta”, responde el experto. “Tampoco se puede caer en las afirmaciones de que no existen resultados consecutivos. Sí que hay, y son bastante frecuentes, mas son leves”, insiste.

“Ninguna situación médica está exenta de posibles efectos secundarios, pero lo importante es comprender que los beneficios superan a los peligros. En esta vacuna, el cómputo beneficio-compromiso es muy conveniente”, asegura Gullón. 

Y aguardar (al efecto llamada)

Mientras la vacuna va transformándose en una realidad y que comienza a ser administrada en otros países, las inquietudes de la población, por norma general, van despejándose. “No es que la gente no quiera vacunarse, es que no quieren ser conejillos de indias, o al menos ese es su mensaje”, razona Pedro Gullón. 

Si en tu rellano los tres pisos de vecinos se han vacunado y tú no, te vas a preguntar si estás haciendo bien o bien no

José Ramón Ubieto confía en que haya una suerte de efecto llamada, de no estimar ser el último. “Igual que al comienzo de la pandemia la multitud se lanzó a adquirir rollos de papel higiénico al notar que el de al costado los cogía a muchos, pasará lo mismo con la vacuna”, presagia. “Si en tu rellano los tres pisos de vecinos se han vacunado y no, te preguntarás si haces bien o bien no, y te acabarás vacunando”, resume.

“Seguramente sólo van a quedar sin vacunar los ‘puros’, los que tienen una certeza ideológica y una posición clarísima, que son una minoría. El resto, por la cuenta que les trae, se acabarán vacunando”, presagia.


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