Sé abuela, 'my friend'

Las abuelas son el único colectivo que, sin ningún tipo de activismo, consiguió una situación de notoriedad e predominación en la sociedad de la cual formamos parte. De puertas para afuera todos somos muy adultos


Las abuelas son el único colectivo que, sin ningún tipo de activismo, consiguió una situación de notoriedad e predominación en la sociedad de la cual formamos parte. De puertas para afuera todos somos muy adultos y muy independientes, mas frente a nuestras abuelas nos sepultamos en la blandura. Su calculada mezcla de croquetas, aforismos y cuidados nos regresan a ese estado algodonoso de la niñez en el que, gracias a ellas, nos sentíamos los más veloces, las más listas, los más guapos.

Las abuelas son mujeres fuertes y sabias, y ven bastante alén de lo que la mayoría de observamos. Mas más que nada, las abuelas aman. Incondicionalmente. Es cierto que sus atenciones algunas veces resultan excesivas, como ese caldo que espera en un termo a quien regresa de una borrachera, ese dinero de contrabando calculadamente introducido en el bolsillo a la vez que el beso, o bien esa rotundidad con la que afirman que sí, que esos pantalones le hacen un óptimo culo a la nieta, en contra de la opinión de su madre. Las abuelas comprenden perfectamente aquello que Rita Pierson defendía con vehemencia, y es que todo niño merece tener un vencedor a su lado, alguien que nunca deje de creer en él. Alguien que le defienda a capa y espada, que no le falle, que siempre le dedique una sonrisa y que siempre le abrace con pasión. Y eso es una abuela.

La cuestión es que, en estos tiempos tan inestables y también inciertos que vivimos, no solamente los pequeños se meritan a ese vencedor, sino todos nosotros también. O quizá no nos lo merecemos, pero lo requerimos. Alguien que apueste por incondicionalmente, que no nos busque errores y sí virtudes y que siempre nos dirija ese género de mirada apreciativa que nos hace sentir seguros.

Entre las tareas más fecundas que se tienen la posibilidad de emprender es convertirse en abuela de alguien. De esta forma, como suena

Es verdad que esa posición la cubren normalmente las abuelas, mas asimismo lo es que hay muchas personas que, lamentablemente, ya no la tiene. Y es cierto asimismo que, en sepa de la titular, esa posición habría de ser cubierta por familiares, por amigos y, desde luego, por las parejas. Sin embargo, la vivencia exhibe que precisamente aquellas personas son a veces las más críticas y las más rigurosos, vaya usted a comprender por qué. De ahí que, en más ocasiones de las que sería sensato, muchas personas va desgraciadamente por la vida sin abuela. Y ahí es donde podemos marcar la diferencia y jugar un papel fundamental en la vida de nuestros semejantes.

De hecho: en estos momentos en los que se ve que cada uno de ellos puede elegir prácticamente todo sobre sí mismo, una de las tareas más fecundas que se pueden emprender es transformarse en abuela de alguien. De este modo, como suena. Eso sí, debe ser una misión secreta, ya que si nuestro propósito conociera nuestros planes el tema tendría mucha menos gracia.

Convertirse en abuela furtiva de alguien significa estar atentos de esa persona, reforzar todo cuanto hace, sea lo que sea, y recogerla con ternura en el momento en que tropieza y cae. Y, más que nada, transmitirle la clara y también indudable sensación de que es amada y de que no está sola. 

Afirmaba RuPaul que su forma de mostrarse en escena de una manera gloriosa es actuar tal y como si estuviese entrando en el salón de su casa, con su madre observándole embelesada. Ahora que las madres están tan ocupadas, e incluso llevan a gala ser malas mamás, quizá la figura que mejor encajaría en esta sugerencia es la de la abuela. O, si nos lo recomendamos, la de cualquiera de .


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