El juez dicta una orden de alejamiento para el hombre acusado de acosar a Irene Montero y Pablo Iglesias

Jon Nazca / ReutersIrene Montero y Pablo Iglesias en la campaña de 2019.  Un juez de Collado Villalba ha dictado una orden de alejamiento de 500 metros para Miguel F, el hombre al que el

Un juez de Collado Villalba ha dictado una orden de alejamiento de 500 metros para Miguel F, el hombre al que el vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, y la ministra Irene Montero han denunciado por acoso por su continua presencia en frente de su hogar en la ciudad madrileña de Galapagar.

El juez ha acordado esta medida cautelar a iniciativa de la Fiscalía tras la declaración del acusado en el Juzgado de Instrucción número 1 de Collado Villalba, según han indicado a Efe numerosas fuentes presentes en la misma.

Específicamente, el juez ha dictado orden de alejamiento de 500 metros con en comparación con domicilio o al lugar de trabajo de Iglesias y Montero durante el tiempo que dure la instrucción judicial, aparte de impedirle comunicarse con por algún medio o por medio de personas interpuestas.

La acusación pedía un alejamiento de 3 kilómetros

Ha atendido de esa forma a la petición del representante de la Fiscalía, porque la acusación que ejercen los integrantes del Ejecutivo solicitaba que el alejamiento fuera de tres kilómetros.

Iglesias y Montero ratificaron ayer la denuncia que interpusieron contra Miguel F. por los delitos de acoso, coacciones, desobediencia a la autoridad y revelación de secretos. El vicepresidente y la encargada de Igualdad aseguraron sentir “miedo” y explicaron al juez que a veces las manifestaciones despiertan a sus hijos.

En sus testimonios, desvincularon lo que ocurre en las puertas de su domicilio con los escraches políticos.

En su defensa, Miguel F. ha argumentado que sencillamente ha ejercido su derecho a la protesta, descontento por la actuación de Iglesias como vicepresidente segundo del Gobierno en la administración de las residencias y en otras caracteristicas relacionados con la pandemia.

En su declaración, en la que se ha negado a contestar al fiscal y a la abogada de los demandantes, el acusado ha reconocido que se subió a una roca a grabar el interior de la vivienda de Iglesias y Montero y ha aprobado que asiste repetidamente con pancartas al hogar, consciente de que allí viven tres inferiores.




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