¿Hablar de desigualdad? Charlemos de pobreza

HUSSEIN FALEH vía Getty Images Comunmente se tiende a hablar de pobreza, así como de desigualdad. Estos dos conceptos, muy usados en la ciencia económica, se enseñaron siempre como el gran reto a batallar por

Comunmente se tiende a hablar de pobreza, así como de desigualdad. Estos dos conceptos, muy usados en la ciencia económica, se enseñaron siempre como el gran reto a batallar por los economistas. Sin embargo, en ocasiones, estos conceptos tienden a generar confusión en una población que no consigue distinguir la realidad que los dos muestran. Ya que, como digo, estamos hablando de términos similares, mas no iguales. 

Antes de nada, debemos entender que desigualdad no es semejante que la pobreza. Pues, como también entendemos, en la pobreza tenemos distintos tipos de pobreza, así como distintas mediciones en todos y cada uno de ellos. Por esta razón, no es lo mismo charlar de pobreza relativa que de pobreza absoluta. Como he explicado en numerosas oportunidades, mientras la pobreza absoluta exhibe la pobreza de todo el que ciudadano que vive bajo el umbral mínimo predeterminado por la ONU, la pobreza relativa mide la renta de una ciudadanía cierta, con relación a el resto de ciudadanía que vive en tal territorio.

Así pues, si tenemos en cuenta la pobreza absoluta, esta no ha dejado de decrecer con el paso del tiempo. Atendiendo a lo que detallan los indicadores, en tanto que en 1981 el número de personas que vivían con menos de 1,25 dólares al día, de acuerdo con las cantidades que da el Banco Mundial, era de 1.940 millones, en 2008 eran 1.209 miles de individuos. De esta manera, hasta nuestros días, esta cantidad no dejó la tendencia decreciente que previamente mostraba, situándose dicha cifra en los 736 miles de individuos a finales de 2015. Más allá de que hablamos de un problema muy serio, la tendencia muestra un descenso bastante acusado en los últimos años. 

Estamos hablando de un tipo de pobreza que no es verdadera y que, acertadamente, es conveniente distinguir en frente de otros conceptos como el de pobreza absoluta

Por otro lado, nos encontramos con la pobreza relativa. Sin embargo, en contraste con la absoluta, se establece dependiendo del nivel general de ingresos en la red social, el país, así como la región que analizada. Por esto, esa medición fué receptora de numerosas críticas a la hora de utilizarse como indicio de pobreza. Ya que, si medimos esa pobreza en un lugar donde todos y cada uno de los ciudadanos tengan un salario de 100 euros, por el sistema que utiliza para medirla, esta sería inexistente. Y es que, como todos poseen un mismo nivel de renta, no existe esa distinción que refleja el hecho de que existen personas subjetivamente más pobres que otras.

Por esta razón, charlamos de un género de pobreza que no es verdadera y que, acertadamente, es conveniente distinguir en frente de otros conceptos como el de pobreza absoluta. Debido a que, si atendemos a la medición que hacen los dos, esta es muy distinta, por lo que los resultados asimismo son muy distintos. Esta clase de pobreza, para hacernos un concepto, es el tipo de pobreza usada, junto a otros indicadores como el índice de GINI, para medir la desigualdad en el planeta. Una desigualdad que, si bien es mala y tiene efectos perversos en la economía, no es, en ningún caso, pobreza.

Más allá de las desigualdades, los que el día de hoy leen esto, aun comentando de desigualdad, prosiguen estando entre ese 10% más rico del mundo

Pese a esto, como digo, es alarmante que en el mundo existan elevados niveles de desigualdad. En este sentido, charlamos de que, en una sociedad dispar, las instituciones podrían estar modificadas por la clase más vigorosa. También, la desigualdad limita el acceso a un gran porcentaje de la población a desarrollar una idea de negocio que, de forma directa, tendría un efecto directo en el PIB. De la misma forma, otro ejemplo podría ser visto que, en una sociedad desigual, los incentivos al esfuerzo son muy escasos, por lo que el crecimiento económico, como en los ejemplos previamente citados, está muy limitado por esta desigualdad.

En los últimos años, el Índice de GINI, aun exponiendo un ensanchamiento en las colas de la distribución estadística, muestra un claro descenso, tal como una inclinación muy clara para los próximos años. Sin embargo, aunque se muestran muchos retos que podrían poner en peligro esa inclinación, charlamos de que hay 736 millones de pobres en el planeta. Por esta razón, a la hora de charlar de pobreza resulta conveniente entender los términos, así como visto que, pese a las desigualdades, los que el día de hoy leen esto, aun comentando de desigualdad, prosiguen estando entre ese 10% más rico del mundo. Por ello, charlemos de pobreza. 




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