5 cosas que los científicos desean que los antivacunas escuchen

2020 ha sido un año excelente para las teorías de la conspiración. La crisis del coronavirus dió novedosa vida a movimientos sin ningún sentido como por poner un ejemplo QAnon. La reciente avalancha de noticias

2020 ha sido un año excelente para las teorías de la conspiración. La crisis del coronavirus dió novedosa vida a movimientos sin ningún sentido como por poner un ejemplo QAnon. La reciente avalancha de noticias positivas cerca de las vacunas ha centrado parte de esta energía en los presuntos daños y riesgos socios a exactamente la misma, avivando el movimiento anti-vacunas que empezó en la década de los 90.

La mayoría de las intranquilidades planteadas son noticias antiguas y ya desacreditadas, propagadas en la era de las comunidades por gente no especialista. 

El HuffPost UK ha pedido a una bióloga, la Dra.Jennifer Rohn, una opinión contrastada:

1) Las vacunas no alteran el ADN

Una peculiaridad de la pandemia de coronavirus que completamente nadie vio venir es que muchas de las siguientes teorías de conspiración y falsedades podrían estar alimentadas hasta por personas influyentes.

Algunas de han sostenido razonamientos como este, absolutamente falso y sin ni solo una prueba que lo respalde. En verdad, es físicamente imposible.

Comencemos con algunos términos clave.

El ADN es una molécula extendida que tiene dentro nuestro código genético único (nuestros genes). Rige el desarrollo, desempeño, crecimiento y reproducción de las proteínas en las células de nuestro cuerpo.

El ARN es similar en composición mas su trabajo es hacer las instrucciones codificadas en nuestro ADN a fin de que nuestras proteínas sepan cómo actuar. Lo hace de tres formas, entre las cuales es accionar como mensajero entre el ADN y nuestras proteínas. En esta función, se llama ARN mensajero (ARNm). En el momento en que su trabajo está hecho, desaparece.

Las vacunas que están construyendo Pfizer y Moderna son vacunas de ARNm y usan parte del ARN de Covid-19 para mencionarle a nuestras células que produzcan antígenos.

Estos antígenos luego son reconocidos por el sistema inmunológico y lo preparan para batallar el coronavirus.

Fundamentalmente, si bien el ARN y el ADN interactúan, el ARN no puede mudar nuestro ADN. Solo funciona en una dirección, indicando a las proteínas de nuestras células cómo deben comportarse.

“Simplemente no es físicamente viable”, sentencia Rohn.

Entonces, ¿de dónde viene la iniciativa de que puede cambiar nuestro ADN? Rohn cree que podría deberse a que la gente confunden las vacunas con la terapia genética.

“La terapia genética es algo absolutamente diferente. Es donde se toma algo de ADN, se lo pone en un virus y está diseñado para entrar en las células y corregir los inconvenientes ”, argumenta.

La terapia genética es una técnica en fase de prueba que se ha usado con cierto éxito contra la fibrosis quística y ciertos cánceres. Mas no tiene relación con las vacunas, de qué manera se desarrollan o bien de qué forma funcionan.

2) Si puede vacunarse, realmente debería

Hay varias cosas a tomar en cuenta:

En primer lugar, no todo el mundo puede vacunarse. Posiblemente las personas que se someten a determinados tratamientos médicos o bien aquellas con ciertos sistemas inmunitarios no logren recibir una vacuna de forma segura.

De este modo, dependen de que la población generalmente se vacune, desarrolle inmunidad colectiva y, por lo tanto, estén protegidos indirectamente del Covid-19.

La segunda cosa a tener en cuenta es que la inmunidad colectiva para una enfermedad generalmente se consigue cuando se vacuna entre el 70% y el 90% de la población.

3) Las vacunas no tienen dentro tejidos de fetos

No, no es cierto. No hay tejido humano en absoluto en una vacuna.

“Nunca pondría tejido humano en una vacuna porque podría provocar una reacción inmunológica que no se quiere”, enseña Rohn.

Ciertas células usadas en la investigación de laboratorio se derivan de células madre conseguidas hace décadas de abortos. A lo largo de los años, estas células se reproducen constantemente y ofrecen una composición genética consistente para realizar investigaciones sobre vacunas.

“Hay líneas celulares que empleamos en el laboratorio todo el tiempo que se derivan de células madre”, afirma Rohn. “Ciertas de ellas tienen 50 años y son una parte fundamental del arsenal de investigación. No es como si pidiésemos abortos para investigarlos”.

“Incluso la Iglesia Católica firmemente anti-aborto se pronounció a favor de las vacunas siempre desarrolladas utilizando semejantes líneas celulares”, expone.

4) Las vacunas no causan autismo

Esta falsa creencia es previo a la vacuna Covid, mas de alguna manera persiste a pesar de que no hay absolutamente ninguna evidencia que la respalde.

“Verdaderamente no sé qué más puedo mencionar”, remata la bióloga.

5) Sí, la vacuna se desarrolló rápidamente, pero eso no significa que no sea segura

Terminamos con algo que no califica como teoría de la conspiración, pero es un malentendido que puede aclararse con un poco de ciencia.

Es indiscutible que las vacunas contra el coronavirus se han desarrollado a una velocidad sin precedentes. El récord previo era de cuatro años, en el momento en que se distribuyó la vacuna contra las paperas en la década de 1960.

“En la mayoría de los casos, transporta 10 años y en esta ocasión 10 meses, conque, evidentemente, la multitud se va a preguntar si se han tomado atajos”.

Resumiendo, la respuesta es no. En lugar de flexibilizar los estándares de seguridad, la velocidad con la que se han desarrollado las vacunas Covid se debe al dinero y el esfuerzo sensacionales invertidos en el inconveniente.

Y no estábamos haciendo un trabajo desde el princípio.

“Hubo una enorme cantidad de trabajo preliminar en estos prototipos, por lo cual nos equivocamos rápidamente desde la perspectiva de la investigación”, afirma Rohn. “Los juicios reales están tomando mucho tiempo y ahí es donde no se compromete nada.

“Ningún ente regulador de buena reputación aprobará esto sin una serie completa y triunfadora de ensayos clínicos”.

Si bien la necesidad inmediata de la vacuna significa que los efectos a largo plazo de la vacuna no se tienen la posibilidad de conocer todavía, es increíblemente improbable que haya algún efecto secundario misterioso y dañino que solo se lleve a cabo evidente más adelante.

Esta noticia fué traducida de la versión inglesa del HuffPost UK.




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