El concierto de Año Nuevo más atípico: música en una sala vacía y aplausos telemáticos

ASSOCIATED PRESSThe Vienna Philharmonic Orchestra, bottom and the Vienna Boys’ Choir, top, perform during the traditional New Year’s concert at the golden hall of the Musikverein in Vienna, Austria, Friday, Jan. 1, 2016. (AP Photo/Ronald

La música da esperanza y eso es lo que desea transmitir el Concierto de Año Nuevo con su ilusionado música de la saga de los Strauss. Después de un 2020 aciago, el 2021 empezará a ritmo de vals y cargado de buenas promesas.

Pero la pandemia impone restricciones: la música resonará el 1 de enero en un auditorio vacío, ya que las limitaciones sanitarias en Austria, en pleno tercer confinamiento, previenen que haya público en la Salón Dorada del Musikverein.

No habrá público, pero sí aplausos. Gracias a un programa informático, la orquesta podrá escuchar en unos altavoces las ovaciones y el agradecimiento de algunos miles de espectadores que seguirán el recital desde casa.

Esta edición del clásico Concierto de Año Nuevo, la número 81, va a estar dirigida por el profesor italiano Riccardo Muti, lo que lo convertirá en la batuta viva que más ocasiones ha dirigido el recital.

El profesor italiano solo está ahora tras leyendas de la filarmónica como Clemens Krauss, Willi Boskovsky y Lorin Maazel.

Un concierto a la promesa

Tocaremos este año dando un mensaje de esperanza. Tenemos que tener esperanza”, aseguró Muti a lo largo de una rueda de prensa este martes para argumentar los datos del concierto más visto del mundo.

Para Muti, un Musikverein sin música el 1 de enero hubiera sido “como una tumba”. Por eso, más allá de que se llegó a plantear suspender el concierto, siempre se apostó por festejarlo para publicar al mundo un mensaje de promesa, resaltó el napolitano.

El director, que el año próximo cumple 80 años y 50 de relación con la Filarmónica, reclamó la música como nexo de unión entre los ciudadanos de europa.

“Los músicos han unido más a Europa que los políticos”, aseguró el director, quien hizo alusión al poder de la música para emocionar más allá de lenguajes y fronteras.

En la misma línea, el presidente de la Filarmónica de Viena, Daniel Froschauer, sostuvo que anular el concierto hubiese enviado “un mensaje horrible” a un mundo necesitado de nuevas ilusiones.

Por contra, celebrar el recital “va a ser una señal efectiva y de promesa” para el resto del mundo, resaltó el violinista.

“Nos sentimos muy agraciados, y muy causantes con el privilegio (de celebrar el recital)”, explicó Froschauer, recordando a otros músicos que no saben cuándo podrán volver a tocar.

Por eso, los organizadores y los interpretes cumplen con unas medidas de seguridad muy estrictas para lograr formar parte en el evento: para ingresar en el Musikverein es requisito hacerse una prueba de covid todos los días, y aún de esta forma es obligación usar una mascarilla FFP2 fuera del escenario.

Un Ballet con acento español

Por segundo año consecutivo -una novedad para el Concierto de Año Nuevo-, el español José Carlos Martínez ha sido el encargado de idear la coreografía para las representaciones de ballet que se emitirán durante algunas de las proyectos del concierto.

Las piezas han sido grabadas previamente, y tienen como escenario el Palacio Liechtenstein y la Looshaus en Viena.

La radiotelevisión pública austríaca ORF va a ofrecer la emisión directamente a 90 países con un enorme despliegue técnico para garantizar la más calidad de sonido viable.

Se calcula que incontables millones de personas seguirán el concierto directamente, conque, más allá de que para los músicos va a ser un año muy distinta por la sepa de público, para quienes empiecen el año a ritmo de vals frente a la televisión puede ser una vivencia cercana a la de siempre.

7.000 aplausos telemáticos

La sepa de público en la sala va a impedir que Muti dirija las palmas con las que tradicionalmente se acompaña la histórica Marcha de Radetzky, que marca el fin de fiesta.

Por desgracia, la tecnología no pudo arreglar ese vacío. Los 20 segundos de retardo entre el instante en el que alrededor de 7.000 personas graban sus aplausos desde su hogar y su emisión en el auditorio hacen irrealizable que la conocida pieza de Johann Strauss suene como tiene por costumbre.

“Por primera vez escucharemos la Marcha de Radeztky tal y como está escrita”, bromeó Muti, quien hizo alusión a que en las partituras de Strauss no hace aparición ese acompañamiento.

Los aplausos del público sí sonarán al término de la primera mitad y al terminar la conocida marcha para cerrar un Concierto de Año Nuevo diferente, en el que podrán ser participantes personas de todo el mundo.

El sistema de registro telemático para lograr aplaudir directamente estaba al principio concebido para que se apuntaran unas 2.000 personas y ocupar de esta forma de forma simbólica los asientos libres que va a haber en la Sala Dorada, pero al poco tiempo se superó el número pensado.

“Debimos cerrarlo en 7.000, porque no sabíamos si el sistema podría aguantar a más gente”, ha asegurado el director de la ORF, Alexander Wrabetz.

¿Dónde verlo?

Se va a poder ver directamente en más de 90 países de todo el mundo.

En España, va a dar comienzo en TVE y RNE y se prologará a lo largo de más de dos horas, hasta las 13.45 horas aproximadamente.




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