Carta a los reyes… o bien mejor al presidente y vicepresidente

Susana Vera / ReutersPedro Sánchez y Pablo Iglesias, en una imagen del archivo.  Estas semanas se hicieron muchas artículos y cartas a los reyes, pero a mí el cuerpo me solicita escribir más a los

Estas semanas se hicieron muchas artículos y cartas a los reyes, pero a mí el cuerpo me solicita escribir más a los que mandan de verdad.

Bastante hemos leído y escuchado sobre monarquías para gastar más golpes de teclado en una cuestión que ya hemos discutido los ciudadanos, pero no lo han discutido en condiciones quienes deben llevarlo a cabo, que son los políticos.

Nuestro presidente del Gobierno y vicepresidente son los que me encantaría que llegaran a leer lo que vengo a contarles a los 2.

Pedro y Pablo se han esforzado en sobrellevar la crisis más fuerte que hemos sufrido, con un coronavirus que ha dado al garete con varios objetivos de crecimiento y con muchos sectores de la economía… pero las principales víctimas han sido los ciudadanos.

La administración de la pandemia a nivel mundial fué penosa, y a toro pasado tenemos la posibilidad de decir lo que nos parezca, pero en febrero de 2020 NADIE sabía lo que venía, o se hubiesen cerrado fronteras y encerrado a la población rápidamente. Quizás Díaz Ayuso y Boris Johnson, con Trump no lo hubieran hecho.

La lectura de la gestión se la dejo a otros, pero con relación a los efectos de esta pandemia, deseo poner el foco en un área que ha comprado a mi entender sobre todos: los emigrantes.

Aquellos que vivimos fuera tenemos amigos emigrantes como que en pleno encierro en España perdían familiares, sus padres o bien sus abuelos, sin poder despedirse de . Llegaban a llevar a cabo malabares para intentar viajar a tiempo, y en algunas ocasiones jamás se materializaba el viaje debido a la agilidad a la que la COVID se llevaba a sus familiares.

Muchos pasaron la pandemia apartados, solos en un país que no es el suyo y sin familiares o amigos cerca para empujarlos.

Muy simple tenían haber mejorado lo que habían hecho los gobiernos de Mariano Rajoy…

Hemos conocido casos de crueldad doméstica, que golpeaba a todos los integrantes de las familias gracias a la suma de encierro, falta de trabajo, falta de amigos próximos que logren contribuir a sacar de casa a las familias perjudicadas…

Trabajadores que súbitamente pasaron a ser desempleados y en algunas ocasiones no llegaron a poder gozar del furlough (equivalente a los ERTE). Se lanzaba a la precariedad a muchos compatriotas en un país que había sido la vía de escape para reencontrarse con la oportunidad de trabajar otra vez.

Las aupairs, en su difícil situación de limbo legal al no haber contratos, asimismo a lo largo del principio de la pandemia vieron de qué manera en muchas familias, al estar los progenitores haciendo un trabajo desde casa, no necesitaban su ayuda y con la excusa del coronavirus les pedían que se fueran de las casas y se buscaran otro hosting y trabajo… exactamente en el instante que menos chances para ello existían.

Faltaron vuelos, faltaba dinero para pagar los vuelos, y más allá de que es cierto que desde el Gobierno se fletaron vuelos desde distintos países, en ocasiones podrían haber sucedido antes. Los vuelos se organizaban de manera privada, como sucedió en Irlanda, con organizadores particulares que llegaron a encargarse de fletarlos, o bien en Países Bajos, lugar desde donde se organizaron buses de vuelta.

En la segunda ola y frente a la campaña navideña que sería la oportunidad de ver a la familia, súbitamente, y con la protección sanitaria como explicación, se empezó a reclamar pruebas, de entrada solo PCR, para poder tomar el avión o ferry. Esta medida, naturalmente, volvió a castigar como es costumbre a los que menos tienen, y se dejaba en manos de compañias privadas de Reino Unido que extorsionaran tanto como quisieran a los ciudadanos que necesitaban volar a España.

Había alternativas, sí. Una cuarentena en su casa quizás, o bien pruebas rápidas en el campo de aviación de llegada, o bien quizás que en julio y agosto no se hubiesen abierto de par en par nuestras puertas a los turistas.

Pero para el Gobierno los emigrantes somos los “otros”. No hay nada en la acción política del Gobierno que evidencie atención hacia nosotros.

Solo Sara Vilá Galán, miembro del senado de En Comú Podem, presentó por tercera vez una ley que pudiera solucionar el inconveniente de la nacionalidad, pero se puso a un lado para sacar la Ley de memoria democrática (muy precisa), sin incluir en esta propuesta todos y cada uno de los casos que exigimos que se reparen. Hay tiempo para cerciorarse de que la propuesta de ley de descendientes se lleva al Congreso.

Exactamente las mismas ganas que se enseñaron en muchas facetas de este Gobierno, varios nos encontramos esperándolas para con el colectivo emigrante

La Ley de eutanasia es muy necesaria y vanguardista, y los pactos para ayudar a la población trabajadora a lo largo de estos meses difíciles se vieron como un gesto necesario de solidaridad y generosidad para evitar el padecimiento que otros gobiernos eligieron infligir en nuestra ciudadanía en crisis precedentes.

¿Y el voto rogado?

Nos dicen que todos los partidos están a favor de derogarlo y se votó una petición en el Senado en febrero, para aprobar en un plazo de seis meses. Todos los partidos a favor, menos una banda que no merece la pena ni denominar.

¿Y el Consejo General de la Ciudadanía De españa en el Exterior?

Desde verano de 2018, no nos reunimos en pleno, señores Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Ni en 2019, ni durante 2020, y las excusas, si bien en 2020 son claras y entendibles, en 2019 se nos ninguneó y no se nos escuchó, y las leyes que los políticos aprobaron en este caso no se cumplen con el pleno y asambleas de comisiones anuales.

El 30 de diciembre de 2020, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Popular y Migraciones rindió cuentas y se ve encantado con lo logrado… mas el colectivo emigrante no hace aparición ni una sola vez en este comunicado.

Muy simple tenían haber mejorado lo que habían hecho los gobiernos de Mariano Rajoy, con una Fátima Báñez que no aparecía por pleno alguno y en cuyos ordenes ni se propusieron sacar el voto rogado. 

Exactamente las mismas ganas que se han mostrado en muchas facetas de este Gobierno, muchos estamos esperándolas para con el colectivo emigrante. Queremos que sean proactivos y muestren que en algo se diferencian de los gobiernos previos… ¿o bien todos los políticos son iguales?




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