El Banco Mundial alarma: si se retrasa la vacuna, el desarrollo económico se quedará a medias

Steve Parsons – PA Images vía Getty ImagesUna de tantos establecimientos cerrados a consecuencia del coronavirus La economía mundial crecerá un 4% en 2021 y un 3,8% en 2022, tras sufrir una contracción del 4,3%

La economía mundial crecerá un 4% en 2021 y un 3,8% en 2022, tras sufrir una contracción del 4,3% en 2020, suponiendo que la distribución inicial de las vacunas contra la covid-19 se amplíe a lo largo del año, según las últimas proyecciones del Banco Mundial, que advierte de que, caso de que los contagios prosigan aumentando y se retrase la distribución de vacunas, la expansión del PIB global se limitaría al 1,6%.

Por otra parte, en un ámbito optimista, con un control exitoso de la pandemia y un desarrollo de vacunación más rápido, el desarrollo mundial podría acelerarse hasta cerca del 5%, apunta la institución.

Según el escenario base de la institución, el PIB de las economías avanzadas, que sufrió una caída del 5,4% en 2019, medrará este año un 3,3% y se acelerará en 2022 al 3,5%, en tanto que en la situacion de las economías emergentes y en desarrollo el PIB crecerá un 5% en 2021 y un 4,2% en 2022, después de la contracción del 2,6% estimada en 2020.

Entre las economías más desarrolladas, el Banco Mundial prevé que Estados Unidos registrará una expansión del 3,5% en 2021 y del 3,3% en 2022, tras retroceder un 3,6% el año pasado. A su vez, la zona euro, para la que estima una contracción del 7,4% en 2020, rebotará un 3,6% en 2021 y un 4% en 2022.

De su lado, entre las economías emergentes, el Banco Mundial adelanta un desarrollo del PIB de China del 7,9% en 2021 y del 5,2% en 2022, tras lograr capear la crisis del Covid-19 mejor que el resto de países, con un desarrollo del 2% en 2020.

En la situacion de la India, las previsiones de la institución apuntan a un choque del PIB del 5,4% este año y del 5,2% el siguiente, después del desplome del 9,6% estimado para 2020.

En su informe ‘Perspectivas económicas mundiales’, la institución alerta del peligro de que el impacto de la pandemia amenaza con deprimir la actividad económica y los capital en el transcurso de un periodo prolongado y señala al control de la propagación de la Covid-19 y la garantía de una distribución rápida y amplia de las vacunas como primordiales prioridades políticas en un corto plazo.

Asimismo, para impulsar la recuperación económica, el Banco Mundial demanda a las autoridades facilitar un ciclo de reinversión destinado a lograr un desarrollo sostenible que dependa menos de la deuda pública.

Como ocurrió en el pasado con otras crisis graves, se estima que la pandemia deje resultados perjudiciales de extendida duración en la actividad mundial, apunta la institución, para la que es probable que la desaceleración del desarrollo mundial sosprechada para el próximo decenio empeore gracias a la falta de inversiones, el subempleo y la disminución de la fuerza de trabajo en muchas economías destacadas.

“Si la historia puede servir de referencia, la economía mundial se dirige hacia un decenio desalentador en materia de crecimiento, salvo que los responsables de la formulación de políticas pongan en marcha reformas extensas que mejoren los elementos impulsores para un crecimiento económico equitativo y sostenible”, advierte.

En este sentido, afirma que las autoridades responsables de las políticas económicas “tienen que seguir manteniendo la restauración”, pasando gradualmente del acompañamiento a los capital a las políticas de fomento del crecimiento.

“Más allá de que la economía mundial se ve haber entrado en una restauración moderada, los encargados de la formulación de políticas se enfrentan a retos enormes al intentar asegurar que esta restauración mundial, aún frágil, cobre impulso y siente las bases de un desarrollo robusto”, afirmó David Malpass, presidente del Conjunto Banco Mundial.

“Para superar los impactos de la pandemia y contrarrestar los causantes adversos que afectan las inversiones, es requisito dar un gran impulso a la mejora del entorno empresarial, aumentar la elasticidad del mercado de trabajo y de productos, y reforzar la transparencia y la gobernanza”, añadió.

Además, asimismo va a ser necesario abordar las fragilidades financieras de muchos de esos países, puesto que la crisis del crecimiento afecta a los presupuestos de los hogares y los balances de las empresas vulnerables, advirtió Carmen Reinhart, vicepresidenta y primera economista del Banco Mundial.




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