El Supremo afirma que una cláusula hipotecaria negociada no puede ser poco transparente

Susana Vera / ReutersSede del Tribunal Supremo, en La capital de españa.  El Tribunal Supremo ha acordado que si un cliente negoció una cláusula de un contrato hipotecario no cabe apelar a la carencia de

El Tribunal Supremo ha acordado que si un cliente negoció una cláusula de un contrato hipotecario no cabe apelar a la carencia de transparencia, y entonces el cliente queda deslegitimado para denunciarla.

La sentencia conocida este martes y fechada en el último mes del año se suma a dos emitidas en noviembre, en las que el Supremo avalaba los pactos entre numerosos usuarios y su entidad para reducir la cláusula suelo que contenía su hipoteca, si bien declaraba nula la renuncia a emprender acciones legales que contenían los documentos al comprender que abarcaba cuestiones ajenas a las pactadas.

En la sentencia popular el día de hoy, acepta los elementos presentados por la Caja Rural de Aragón Sociedad cooperativa de Crédito (Bantierra) contra el fallo de la Audiencia Provincial de Zaragoza, y concluye la falta de legitimación de los usuarios.

Se trata del caso de un matrimonio que se subrogó un préstamo de 183.000 euros que la promotora de una vivienda tenía con Bantierra, crédito que eligieron novar a través de su ampliación hasta 195.000 euros.

Se pactó un interés fijo del 2,75 % hasta el 3 de marzo de 2011, y a partir de entonces un interés variable (euríbor a un año más un diferencial del 1,40 %, así como un suelo del 2,75 % y un techo del 12 %; posteriormente, en 2013, el suelo quedó fijado en 1,75 % tras llegar las dos partes a un convenio.

Con la firma de las novedosas condiciones los usuarios renunciaron “expresamente a toda acción reclamatoria sobre la cláusula suelo”, reconociendo que habían sido informados, antes de la firma del documento, de la presencia de la cláusula suelo, de sus consecuencias y de las oscilaciones del euríbor.

Tanto la primera instancia como la Audiencia Provincial de Zaragoza dieron la razón a los usuarios, mas ahora el Tribunal Supremo ha atendido los razonamientos de Bantierra y concluye que ambas partes firmaron un contrato privado por el que el banco accedió a achicar el suelo y los clientes, que en ese instante podían ejercitar la acción de nulidad de la originaria cláusula suelo, renunciaron a dicho ejercicio.

Desde la plataforma de abogados Reclamador lamentan esta “nueva zancadilla a los hipotecados que firmaron esos pactos con su banco para quitar la cláusula suelo de su préstamo, rechazando entonces iniciar acciones judiciales posteriores para reclamar”.

No cabe olvidar que esos acuerdos banco-cliente únicamente suponían remover la cláusula suelo o rebajarlo, no recobrar el dinero que hasta entonces habían comprado de sobra, señalan los abogados. 




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