¿Aquí puede pasar algo como lo del Capitolio de los EEUU?

ROBERTO SCHMIDT vía Getty ImagesSeguidores de Trump en el interior del Capitolio tras asaltarlo.  El ataque al Capitolio de los Estados Unidos… ¿puede darse en España, a la visión del deterioro y la polarización del

El ataque al Capitolio de los Estados Unidos… ¿puede darse en España, a la visión del deterioro y la polarización del Congreso de los Diputados? Pues depende. Si seguimos con la agresividad, las acusaciones de Gobierno ilícito o bien los insultos, el pasto para el éxito de los populismos está servido y no son descartables episodios violentos. Si el Gobierno no frena la penetración de Vox en las distintas fuerzas de seguridad −Policía, Guardia Civil y Ejército− llevamos números a fin de que nos toque en el sorteo algún episodio contagioso como los vistos en las últimas horas en la democracia más asentada del planeta, con perdón para los británicos.

En verdad, algunos de los consultados para este artículo −todos han pasado por el Congreso de los Miembros del congreso de los diputados o bien están en aún− como el ex convergente catalán y ex PdCat Carles Campuzano, el ex- ministro socialista Jordi Sevilla, o el habitual Guillermo Mariscal, etc, recuerdan que en Cataluña, en el momento en que Artur Pero debió recurrir al helicóptero para llegar a la sede parlamentaria, el episodio tenía connotaciones similares. Solo que entonces no fue el propio president quien deseó dinamitar el sistema, como hizo Trump.

Pero la derecha y la extrema derecha han ido más lejos. Han relacionado ese asalto con la convocatoria de rodea el Congreso en la investidura de Rajoy en 2016, cuando la queja respondía a un enfrentamiento entre las izquierdas. Ese razonamiento es una más de las trampas y falsas verdades que se están utilizando. Lo tiene muy claro Antonio Hernando, por esos días portavoz del PSOE y, por consiguiente, defensor de la abstención que haría a Rajoy presidente.

“Yo estaba dentro del Congreso aquel día. De hecho, circunda el Congreso fue convocado por Tenemos la posibilidad de contra la dirección del PSOE en funcionalidades, que defendió la abstención a fin de que Rajoy fuera elegido presidente. era el portavoz y defendí esa abstención. ¿Qué bobada es esa de Vox y PP −Abascal y Egea− de que es lo mismo que lo del Capitolio? Aquella fue una acción de la izquierda contra la izquierda”, recuerda Hernando, que rememora vivamente aquel día de finales octubre de 2016. El movimiento circunda el Congreso ya había nacido en el mes de septiembre de 2012, pero la verdadera repercusión tuvo lugar en aquella investidura de Rajoy. En el final de aquella tarde, los periodistas fuimos presentes de de qué manera sus señorías −más que nada las de derechas− salieron por la puerta de atrás e incluso algunos modificaron pantalones de raya por vaqueros y ellas tacones por deportivas, para confundirse entre la gente. Ni indicio de los apedreamientos que afirma Teodoro García Egea. Ni de ningún lesionado por semejantes pedradas.


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Circunda el Congreso


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Pese a la estupefacción del planeta frente a las imágenes en Washington, Hernando es optimista. Mantiene que una acción como la que hemos presenciado en el ataque al Capitolio “aquí no puede pasar”. “Lo digo enserio”, insiste, “ni arrastrados por los populismos de Vox o los de Podemos. Pienso que aquí hay mucha fortaleza institucional y no se puede ofrecer un asalto de esas características”.

No obstante, la presidenta de su partido, Cristina Narbona, no oculta la preocupación colosal que tiene. Como todos, pasó parte de la noche frente a la televisión y siguiendo las comunidades, y esta mañana, “a la vista de las respuestas de la extrema de derecha y de alguna derecha del PP (alude a Santiago Abascal y a Egea), es para que estemos muy preocupados”. Y en líneas afines actúa entre los miembros del Gobierno de Pedro Sánchez, que considera que no es comparable el rodea el Congreso con lo que ha sucedido en USA: “Ha habido un inconveniente de seguridad, así sea por tolerancia o bien insuficiencia. se encontraba dentro de la Cámara el día de las manifestaciones y ni me enteré, no tuve inconvenientes para entrar ni para salir, ni se interrumpió la sesión. Las fuerzas de seguridad españolas cumplieron su función”. 

Ya en tiempos de Eduardo Dato, Canalejas y De la Cierva, eran habituales las manifestaciones alrededor del Congreso mientras que se desarrollaban las sesiones, como el propio Azorín y los medios de la época narraron en los comienzos del siglo XX. Nuestro Canalejas censuró en alguna ocasión desde la tribuna el elevado empleo de la fuerza para disolver a los participantes de la manifestación. Nada que ver entonces ni ahora con los hechos instigados por Trump en sus últimos días como presidente. 

Campuzano es menos negativo, quizá por todo cuanto ha vivido ahora en Cataluña. Mas “el deterioro de las bases del sistema democrático y del respeto al adversario y a las reglas de la democracia, es muy grave. Estoy leyendo las memorias de Obama y ahora con Sarah Palin en 2008 y el Tea Party se asentó la retórica del odio. Eso va cuajando y tiene consecuencias aquí, como en todas partes”.

Para el economista y exministro Jordi Sevilla, contrastar el episodio del ataque a la sede del poder parlamentario norteamericano con aquello de circunda el Congreso, es poco menos que una estupidez. O una maldad lanzada en este contexto de las fake news. “Lo que ha pasado en el Capitolio es un intento de subvertir el orden constitucional, y lo que pasó en aquel circunda el Congreso fue una queja genérica. Diferente es lo de Cataluña, en el momento en que a Mas hubo que sacarle en helicóptero. Aquí, eso podría pasar si se hubiera seguido llamando okupa y presidente ilegítimo a Pedro Sanchez”.

Con todo, Sevilla es optimista porque piensa que “esto le saldrá mal a Trump”. “Va a ser procesado y ha perdido la oportunidad de ser candidato republicano dentro de cuatro años, y ha dado a los demócratas algo que no tenían desde hace cierto tiempo, la Casa Blanca, el Congreso y el Senado. Y un gesto importantísimo, las compañías cotizadas mostrándose en contra el ataque en el The New York Times”, apunta.  Por todo ello, el exministro es de quienes piensa que en este 2021 recién estrenado, las democracias se marchan a fortalecer y “será el comienzo del fin de los populismos, tanto de izquierdas como de derechas”.

En oposición al optimismo de Sevilla y las reservas de Campuzano, la diputada de Más Madrid Inés Sabanés comienza la reflexión con la misma palabra que Narbona: preocupación. “Me preocupa que se han puesto a llevar a cabo comparaciones con rodea el Congreso y es un dimensionamiento irreal. Quien hace eso revela ignorancia o algo peor”. Para la señoría del partido de Errejón, el PP y Ciudadanos han perdido la posibilidad de censurar con rotundidad el acto, y aunque Casado ha sido más institucional, no tapa a sus compañeros.

La duda profunda de Sabanés viene de que “la extrema derecha ha lanzado mensajes inquietantes aquí y no han culpado el asalto como tal”. “Pienso que Europa nos protege y el mismo Estados Unidos. Tras lo de ayer, el postrumpismo lo tiene difícil. Mas si las democracias no rebajan las acusaciones de ilegítimo a los seleccionados de manera democrática, va a ser difícil cambiar. Con todo, lo de ayer es una seria observación. Va a marcar un punto de cambio en el contexto europeo de las democracias y en Estado Unidos. Habrá que poner límites a los insultos y a las novedades falsas para no continuar en esa senda y poder proteger las democracias”, enseña. 

El popular Guillermo Mariscal considera que “los populismos llevados al radical, desembocan en intentos de agredir el sistema democrático y a abandonar el consenso por la utilización de la fuerza”, como vimos ayer por la noche. Y lo que más cercano a eso le resulta fue “cuando en el parlamento de Cataluña tuvieron que salir en helicóptero”. 

Quedan doce días para que Biden llegue a la Casa Blanca. Van a ser muy largos, y en ese tiempo, en ello coinciden la mayor parte de los consultados, habrá mucho más tiempo para poder ver las reacciones de la derecha y la extrema derecha de este país en frente de los últimos intentos que realice un personaje como Donald Trump, el primer presidente de la crónica de su país que ha amado dinamitar el sistema desde dentro, el corazón mismo. El sentir general entre nuestros políticos es que eso no podría pasar aquí. Tampoco nadie habría soñado que veríamos las imágenes instagrameables del Capitolio, con un estilismo que parecía premeditado, y en rincones tan icónicos del Congreso americano.   


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Manifestantes pro Trump irrumpen en el Capitolio


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