El reto mayúsculo de Biden: que los Estados Unidos estén unidos de verdad

Los analistas de todo el mundo coinciden en que es el principal reto que afronta el país y, por correlación, la política mundial en 2021, porque mucho prosigue dependiendo de la seguridad y la sensatez

Los analistas de todo el mundo coinciden en que es el principal reto que afronta el país y, por correlación, la política mundial en 2021, porque mucho prosigue dependiendo de la seguridad y la sensatez de quien ocupe el Despacho Oval. Por ejemplo, los expertos de la consultora estadounidense Eurasia Group charlan de un desafío-marco: Biden debe gobernar un país donde aproximadamente la mitad de la población lo considera un presidente ilícito o, poco poco, sospechoso: hasta 74 millones de votantes apostaron por Trump el 3-N. 

El CIDOB (Barcelona Centre for International Affairs) coincide en sus claves para este nuevo año en que Biden debe enfrentarse a las altas esperanzas que crea su llegada a Washington pero, asimismo, a la “frustración” de todos quienes no lo deseaban de presidente. Hay que acordarse que es el más votado de la historia mas que, en resumen, no levanta pasiones y debe el cargo a una movilización sin precedentes. Los votantes sacaron el champán más porque se iba Trump que porque llegaba Biden. 

“Eso es lo primero: no olvidar que está ahí por un movimiento más contra que a favor, que el lote que pisa es desequilibrado, que ha contado con apoyos mas no con afectos y que esos tienen la posibilidad de cambian cualquier ocasión. Si olvida la realidad de su base, no podrá ser válido. Si la tiene presente, eso calará en sus políticas y serán integradoras, sea por convencimiento o por miedo”, sintetiza el americanista Sebastián Moreno

Entre las materias que, a su juicio, debe emprender de inmediato como grandes bloques cita la covid-19, el desempleo, la carencia de oportunidades económicas, el racismo enquistado, las dudas sobre la “eficiencia y legitimidad política del sistema en EEUU”. “Un trabajo intensamenta en esas áreas asistirá a cerrar brechas”, sostiene. 

Biden, en una entrevista en la CNN, reconoció que tiene 4 crisis abiertas que debe enfrentar “ahora”: el coronavirus, la recesión económica, la desigualdad racial y la urgencia climática. Y que lo primero que iba a emprender -si la crueldad no se le cuela por enfrente- es sentarse con los estados para establecer “pautas nacionales” para actuar contra la pandemia y también inyectar dinero en los centros de salud “desbordados” y en los planes de vacunación. 

¿Recompone eso un nuevo proyecto de sociedad? Moreno dice que sí, “porque todos necesitamos salud, dinero y empleo, respeto y también igualdad y un planeta que nos dure”. Mas “hay que tener precaución”, profundiza, y “dividir los problemas del tablero políticos de los inconvenientes recurrentes de los ciudadanos”, lo contrario que ha hecho Trump. Puede serle sencillo andar teniendo mayoría en el Senado y el Congreso pero, advierte, “mejor que no la use como rodillo o sepa disimularlo”. “Debe existir un esfuerzo presidencial por regenerar consensos sociales básicos, por liquidar los muy, muy altos escenarios de polarización, incluso con mayorías”, concluye. 

“Trump ha alejado a los norteamericanos, pero yendo a la raíz, los inconvenientes son similares, da lo mismo la piel o el acento. La pobreza en áreas despobladas blancas o en los suburbios negros de las costas hay que resolverlos, por servirnos de un ejemplo, y lo mismo pasa con el consumo desaforado de opiáceos. Atajas lo grave, que es universal, y eso trabaja”, añade Van Jones, comentarista de CNN, activista por los derechos humanos adelante de REFORM Alliance y antiguo asesor del expresidente Barack Obama.

“En una sociedad cuerda, el dolor común debe conducir a un propósito común. Y el propósito común debe conducir a proyectos y soluciones comunes. Ese tipo de adelanto es posible, pero solo si los estadounidenses aplicados de todas y cada una de las tradiciones políticas unen fuerzas para enfrentar el mal agudo en nuestra sociedad: el virus, la crisis de adicción, la pobreza, el sistema de justicia roto, por denominar ciertos”, señala.

Son “retos considerables” los que encara Biden, que no saldrán adelante, dice, “sin cooperación, construcción de consenso y compromiso”. El nuevo presidente siempre fué popular precisamente por su aptitud de lograr acuerdos con el contrincante, fué uno de los más importantes negociadores demócratas con los republicanos y sus amistades en la bancada contraria son bien conocidas. 

No vale el “nosotros contra ”, resalta Jones, sino hay que “invertir en una alternativa” para todos. “Esa opción brotará de un género de populismo positivo, destinado a la solución, que ponga la realidad sobre el tribalismo, los resultados sobre la oratoria y la multitud sobre el partidismo”, concluye. Charla, resumiendo, de “humanidad”, de “verdad” y “seguridad basada en hechos”.

Del dicho al hecho

El diagnóstico se ve claro, mas el inconveniente es el de qué manera. Biden llega con las espadas en prominente de parte de los seguidores de Trump y hay que ver si el trumpismo, lejos de disolverse, se rearma o se transforma, bien sosteniendo el poder en el Partido Republicano, bien fundando una exclusiva fuerza política. Le puede dar varios problemas y ponerle muchas piedras en el camino. 

Está por ver, también, el efecto que la desinformación y las novedades falsas tienen entre la población aún muy movilizada en pos de Trump y la más templada, pero que no comulga con Biden a pies juntillas. 

La crueldad, sobre todo, es el aspecto de mayor inestabilidad, irrealizable de predecir, complicado de impedir. Deberá tener cordura y templanza si le toca emprender hechos como los de esta semana, con derramamiento de sangre. 




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