El inicio de la Edad Idiota

SAUL LOEB via Getty ImagesSeguidores del presidente Donald Trump durante el ataque al Capitolio.  Hubo un tiempo en el que el individualismo era una concepción seria sobre la condición humana. Vale, siempre tuvo un tufillo

Hubo un tiempo en el que el individualismo era una concepción seria sobre la condición humana. Vale, siempre tuvo un tufillo rancio a burguesía y protestantismo. Siempre estuvo claro que, tras su épica del alma autodeterminada y la-libertad-para-lo-que-me-resulta conveniente, se disimulaba la justificación de la explotación y los permisos hereditarios. Mas los principios que inspiraron la Declaración de Independencia de los Estados Unidos no eran ninguna tontería ni se pueden despachar en tres tweets y esta visión del humano particular como el principio y el objetivo de casi todo ha dado frutos expepcionales en disciplinas como la antropología, la filosofía o, claro, la psicología.

El individualismo —el romanticismo, la ensaltación del , la apología de la distingue, la mismidad ensimismada— era una de las dos grandes formas de contestar a las cuestiones sobre la naturaleza humana y tenía sólidos y bien elaborados argumentos a su favor. En la cita anterior la palabra más importante es “era”.

Porque ahora no lo es. Pudimos ver esta semana al tataratataratataranieto de Jefferson accediendo en el Capitolio: era el que llevaba unos cuernos y una piel de bisonte en la cabeza. El tataratataratatarabuelo del tío que puso los pies sobre la mesa del despacho de Nancy Pelosi podría ser Benjamin Franklin. La distingue entre Lincoln y Trump es la diferencia entre lo que pides en Aliexpress y lo que te llega a casa.

Lamentamos informarles de que en 2021, en el mundo de las fake news, las redes sociales, la elección personal de los pronombres, las ensaladas adaptadas de los Starbucks y los transespecie, el individualismo por el momento no es más que una idiotez. Quizá siempre lo fue en su sentido etimológico, mas ahora cabe incorporarle con igual precisión su sentido habitual. Y el ataque al Capitolio de nuestro día de Reyes bien pudiese servir como el jalón cronológico que los historiadores empleen el futuro para datar una nueva época histórica. Llegada de Colón a América: inicio de la Edad Moderna. Revolución Francesa: inicio de la Edad Contemporánea. Ataque al Capitolio: inicio de la Edad Idiota.

No tengo claro si el individualismo clásico ya llevaba dentro suyo el esperpento narcisista histriónico al que ha llegado y sólo era cuestión de tiempo que se manifestara. O quizá Trump y el del bisonte son el resultado de derivas coyunturales, claramente similares con las nuevas tecnologías, que no se previeron en el plan original.

A partir de un preciso tamaño, las tecnologías se vuelven ideologías y en este momento nos encontramos siendo usados por las comunidades tanto como son usadas por nosotros. El algoritmo, ese que nos hace tanta felicidad cuando suena en Spotify precisamente la canción que queríamos oír en ese instante, es exactamente el mismo que ha conseguido que incontables ciudadanos —en principio, no más tarados de lo que nos encontramos o bien yo— escalen los muros del Capitolio con el automatismo propio de los walking deads.

Ya es sin importancia el impeachment, la vigésimo quinta enmienda o bien el bloqueo de Twitter. El trumpismo ha llegado a la sociedad de la cual formamos parte para quedarse y la cosa solo puede ir a peor.




Source backlink

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *