Por qué razón a los republicanos también les interesa destituir a Trump

BRENDAN SMIALOWSKI/AFP vía Getty ImagesDonald Trump, en una imagen del 11 de noviembre de 2020 en Arlington, Virginia (EEUU). En solo una semana, el Capitolio estadounidense fué testigo del asalto de cientos de exagerados violentos, de

En solo una semana, el Capitolio estadounidense fué testigo del asalto de cientos de exagerados violentos, de la sesión más larga y turbulenta para garantizar una victoria electoral, y del segundo impeachment a un mismo presidente, Donald Trump.   

Lo primero y lo segundo fue alentado por el presidente saliente, y acatado por un lado importante del Partido Republicano. Lo tercero, el proceso de impeachment, fue impulsado por los demócratas, y no sólo hizo historia por ser la primera vez que un presidente era sometido dos veces a juicio político, sino por ser la vez que más representantes de un partido votaban a favor de reprobar a su líder.  

Este miércoles, diez congresistas republicanos se sumaron a la bancada demócrata para aprobar el impeachment a Donald Trump en la Cámara de Representantes. Algunos lo han comunicado antes y fueron muy duros con su presidente. “Nunca ha habido una traición más grande de parte de un presidente a su cargo y a su juramento de la Constitución”, denunció el martes Liz Cheney, la ‘número tres’ del Partido Republicano dentro de la Cámara. “Todo cuanto ocurrió fue obra de Trump”, dijo la congresista.

Cheney no pretende renunciar, como sí han hecho una sucesión de altos cargos de la Administración Trump, mas tanto sus palabras y su voto como la cadena de renuncias en la Casa Blanca demuestran que parte del Partido Republicano se ha cansado de mantener a su líder, y podría ver en la destitución una forma de liberarse de él en el futuro, ya que el impeachment lo inhabilitaría para ocupar cargos públicos. 

A Trump se le ha dado mucho oxígeno desde noviembre hasta la actualidad, y esto ha encendido la llama que terminó en el ataque al Capitolio

“Durante estos 4 años, los republicanos han comprado un coste. Permitieron poner a un outsider en lo más prominente en lugar de que Trump sacara adelante la agenda del Partido. Pero con lo que ocurrió en este momento, muchos se preguntan si están prestos a realizar los pagos ese precio”, enseña Carlota García Encina, investigadora principal de Estados Unidos y Relaciones Transatlánticas del Real Centro Elcano.

El asalto del pasado día va en contra de la ortodoxia republicana”, apunta. “Los republicanos se jactan de ser el partido de la ley y el orden, y en este momento hay muchos que se sienten coléricos. Hay división, hay tensión, ha habido dimisiones… mas, por otra parte, llegan tarde y prosiguen siendo pocos”, reconoce. “A Trump se le dió mucho oxígeno desde noviembre hasta ahora, y esto ha encendido la llama que acabó en el ataque al Capitolio”.

“El mazazo definitivo al trumpismo”

Con el impeachment a Trump, que todavía debe votarse en el Senado, el Partido Republicano podría de alguna manera redimirse; mejor aún, les libraría de que Donald Trump volviese a presentarse en 2024, como ahora ha dejado caer en alguna ocasión. De todo el proceso, “esto es lo que les resulta más atractivo a los republicanos”, opina García Encina.

“Podría ser el mazazo definitivo al trumpismo”, coincide José Ángel López, instructor de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales de Comillas ICADE, que sabe que a un sector de los republicanos esta estrategia les parezca “atrayente”. “Depende del cálculo que hagan las construcciones del Partido Republicano; si de verdad los poderes fácticos tienen el temor de que Trump se presente a las selecciones de 2024, a lo mejor les atrae reprobar al mandatario para anular esa oportunidad”, apunta.

“Los republicanos viven con temor a recibir un comentario de Trump o un tuit que los desacredite, debido al poderoso control que ejercita sobre sus fieles”, explicaba el analista S. V. Dáte en un artículo del HuffPost estadounidense. “A nivel local y estatal del partido, los activistas republicanos más veteranos se han visto obligados a abandonar y han sido reemplazados por personas fieles a Trump. El Comité Nacional Republicano se ha convertido en una rama del negocio familiar de Trump y en un benefactor para sus hijos”, apunta. “Por el momento no es un partido, es una secta”, describe Joe Walsh, un excongresista republicano que se presentó como contrincante de Trump para la candidatura del 2020.

El Partido Republicano por el momento no es un partido, es una secta

Con el impeachment, ese problema podría desaparecer. Sin embargo, la posición del Partido ahora mismo es “muy compleja”, asegura López. “Por un lado, debe situarse ajeno de Trump, mas no puede omitir que muchos de los millones que votaron al Partido Republicano en el mes de noviembre lo hicieron porque apoyaban los postulados de Trump y probablemente no habrían votado si no fuese por él”, sostiene.

Donald Trump obtuvo 74 millones de votos en las selecciones del pasado mes de noviembre, siete millones menos que su contrincante, el candidato demócrata y ahora gobernante del país elegido Joe Biden, pero once millones más que hace 4 años, en el momento en que el magnate se presentó por vez primera.  

“O el Partido cambia o bien lo va a tener complicado”

“Trump es mucho más popular entre los votantes que entre el establishment republicano”, afirma Carlota García Encina, que, simultáneamente, cree que las tendencias de voto de los jóvenes no presagian nada bueno a los republicanos si pretenden seguir por el camino actual.

“El Partido tiene que discutir a dónde quiere ir. O cambian o más adelante lo van a tener muy difícil”, vaticina.  

Este punto de cambio, marcado por la insurrección trumpista, por el impeachment y por la derrota electoral, puede ser la excusa idónea para que el partido haga “limpieza” y reclame su independencia de Trump.

El partido debe hacer limpieza general y reconstruirse desde los cimientos

“El partido debe hacer limpieza general y reconstruirse desde los cimientos. La lealtad se ha convertido en el requisito básico y eso ha permitido que gente que no está cuerda ni cualificada ascienda a los peldaños más altos”, comentaba un expolítico republicano desde el anonimato a la edición estadounidense del HuffPost. “Hasta que no arreglen eso, no creo que el Partido Republicano merezca estar en el poder”.

“Trump ha conseguido anular la figura del Partido Republicano, lo ha fagocitado absolutamente. Ahora es primordial que el Partido articule un discurso político e ideológico más allá de Trump. Debe emprender otro rumbo si quiere volver como estaba”, coincide José Ángel López.

No todos y cada uno de los republicanos desean destituirlo

Ernesto Pascual, instructor de los Estudios de Ciencias Políticas de la UOC, no es tan optimista con las pretensiones de “limpieza” del Partido Republicano. “No todos los republicanos desean destituir al todavía presidente. Hay una facción del Partido que ha vivido y vive muy cómoda a la sombra de Trump”, dice. “Donald Trump les permitió conseguir una gran base electoral y gobernar el país durante 4 años, cuando el Partido estaba a la deriva”. 

Al mismo tiempo, Pascual entiende que la élite republicana, o parte de ella, quiera desmarcarse de lo ocurrido en el Capitolio. “Es una característica que acostumbra darse con los golpes de Estado errados. Cuando la élite ve conminada su seguridad personal, abandona inmediatamente al líder que apoyaba”, ilustra. “Cuando han visto la dimensión del ataque del miércoles, cuando vieron que había militares y policías implicados, y que los manifestantes pretendían secuestrar a gente, la élite republicana ha dicho ‘hasta aquí’”, detalla el profesor, que, sin embargo, cree que ese ‘hasta aquí’ llega demasiado tarde.  

Hay una facción del Partido que ha vivido y vive muy cómoda a la sombra de Trump

Entre los republicanos que reprueban a su líder se distinguen varios conjuntos. Están los más protocolarios, como el vicepresidente Mike Pence y el líder de la mayor parte en el Senado, Mitch McConnell, que han apoyado religiosamente a Trump estos años mas no están prestos a cruzar líneas anticonstitucionales y a declarar inválida la victoria democrática de Biden. Están los que, abiertamente, han condenado a Trump tras el asalto, y este miércoles votaron en pos del juicio político. Y también están los que no votaron para no significarse, pero distribuyen el veredicto.

“Ciertos republicanos se han asustado al notar hasta dónde llegó su Partido con la extrema derecha, y están dispuestos a romper con ello”, reconoce Pascual. “Hay una facción republicana que siempre ha existido, y que ahora tomó más peso, que quiere volver a valores más antiguos, desescalar la polarización, dejar a un lado las fake news y la confrontación directa con el Partido Demócrata”, cuenta.

“Por norma general, desean que Trump se vaya, mas no se desean llevar a cabo ver por si las moscas el dragón revive y termina presentándose en 2024”, sostiene el profesor. “Quizás se despeje más su camino cuando Biden tome posesión el miércoles y la gente se dé cuenta de que Trump está fuera, de que no los va a poder cesar”, añade.

Asimismo están los republicanos con aspiraciones a ser aspirantes en 2024, a los que les atrae o bien quitarse de encima el peso de Trump, o retomar el terreno abonado y ‘adueñarse’ de los votantes a los que el presidente dejará huérfanos. 

El Senado tiene la última palabra

En cualquier caso, depende del Partido Republicano decidir “si vuelve a las raíces o bien si sigue pensando en el electorado de Trump”, apunta Pascual. “Si se impone el espíritu democrático y constitucional en el partido, votarán por el impeachment”, afirma. 

Todo lo mencionado quedará reflejado en el Senado, encargado de discutir y votar el juicio político en este momento que la Cámara de Representantes le dió luz verde. Esa será “la prueba de fuego”, afirma José Ángel López.   

Y no va a ser fácil. El líder de la mayoría, Mitch McConnell, se ha negado a convocar una sesión de emergencia en la Cámara Alta para abordar el juicio político a Trump. La Cámara no se reunirá de manera previsible hasta el próximo miércoles 19 de enero, justo un día antes de la toma de posesión de Biden, con lo que el impeachment se retrasaría. 

seguramente va a haber más senadores que miembros del congreso que voten en pos del ‘impeachment’

Para que el juicio político salga adelante, 17 miembros del senado republicanos deben votar a favor. No es imposible, pero sí muy difícil. “Antes era recurrente que miembros de uno o bien otro partido votasen a favor de proposiciones del partido opuesto, mas ahora no. Ahora hay republicanos que no votarán nunca lo que apoya un demócrata”, comenta Carlota García Encina. No obstante, matiza, esta “polarización” se da más en la Cámara de Representantes y no tanto en el Senado, y esa puede ser la partida de los demócratas, sumado a la gravedad de los hechos que han causado el impeachment (debemos recordar: Trump incitó a la insurrección el 6 de enero).

Hasta ahora, 2 senadoras republicanas se han mostrado favorables a respaldar el impeachment, y se estima que también lo realice Mitt Romney, que ya votó contra Trump en el mes de febrero de 2020, en su primer juicio político. Tambise especula con que el propio McConnell, fiel escudero de Trump hasta hace muy poco, podría ofrecer la estocada a su líder en esa votación.

“Probablemente va a haber más miembros del senado que congresistas que voten a favor del impeachment”, presagia Carlota García Encina. “Aunque llegar a los 17 va a ser complicado”. 


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La Guarda Nacional, desplegada en el Capitolio durante el ‘impeachment’


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