Siete mitos sobre la vacuna del coronavirus que no te tienes que pensar

Ninguna de las dos vacunas que han llegado a España (la de Pfizer y la de Moderna) contienen virus vivos que puedan provocar la Covid-19. Así que no es posible contraer la enfermedad si no

Ninguna de las dos vacunas que han llegado a España (la de Pfizer y la de Moderna) contienen virus vivos que puedan provocar la Covid-19. Así que no es posible contraer la enfermedad si no hay coronavirus.

Este mito aún persigue a otras vacunas, como la de la gripe. Bastante gente se niegan a vacunarse de la gripe porque creen que van a contraerla, mas, en realidad, esa vacuna sólo tiene dentro virus desactivados o “fallecidos”.

Los síntomas que varias personas desarrollan al recibir una vacuna, como la de la gripe o bien la de la Covid-19, si bien coincidan parcialmente con los de sus respectivas patologías, no son lo mismo. Son sólo los resultados consecutivos comunes del organismo ante cualquier vacuna.

“Lo que vas a sufrir es una respuesta inmune, así que sí, te dolerá el brazo y quizás hasta poseas algo de fiebre unos días, mas es una buena señal: significa que tu cuerpo está reaccionando y vas a estar bien protegido después”, asegura Yancey.

Mito 3: la vacuna te puede modificar el ADN

Ámbas vacunas están desarrolladas con ARN mensajero. Esta tecnología adiestra a las células del organismo para crear proteínas Spike inocuas como las que se encuentran en la área del SARS-CoV-2. Eso genera una respuesta inmune que crea anticuerpos y asegura contra la Covid-19.

Esto no significa que interactúe con el ADN de las personas.

“Una preocupación que oigo bastante es que esta vacuna pueda perjudicar al ADN, y entiendo que hagan esa asociación con el ARN”, acepta Nicole Iovine, jefe de epidemiología del Hospital Universitario de Florida. “No obstante, existen varios fundamentos por los que algo de esta forma no puede suceder”.

Para comenzar, el ADN está protegido por una membrana que evita que sea atravesado con facilidad. Además, “este ARN solo penetra hasta entre las capas exteriores de nuestras células, el citoplasma, en ningún caso llega al núcleo, de modo que no posee ingreso al ADN”.

Asimismo hay que recordar que este ARN mensajero no permanece un largo tiempo en nuestras células, añade Iovine.

Mito 4: las vacunas de coronavirus ocasionan infertilidad

Que las embarazadas y las madres lactantes aparezcan en el conjunto 14 de 15 de la población para la vacunación no supone que la vacuna no sea segura para . De hecho, aparecen en la lista porque también a ellas se les sugiere la vacuna. Simplemente, todavía no hay ensayos específicos que hayan analizado los efectos de la vacuna en ese grupo de población, no por falta de confianza en esta vacuna, sino más bien porque es así como se hace siempre en todos los ensayos clínicos con algún prototipo de vacuna.

Los expertos también aseguran que no hay completamente ningún indicio de que la vacuna cause infertilidad. Hablamos de una mentira habitual de los activistas antivacunas, no solo con ésta en concreto, afirma Yancey.

En verdad, esta vacuna es muy importante para las madres y sus bebés.

“Un aspecto del que se está hablando muy poco es de los potenciales provecho que tendría en los fetos”, apunta Linda Eckert, obstetra-ginecóloga y experta en patologías infecciosas. “Es esperable que ciertos anticuerpos le lleguen al feto a través del cordón umbilical y le faciliten una más grande protección, y lo mismo con la leche de la mamá”.

Mito 5: no es necesario que te vacunes si ahora pasaste la patología

Los Centros de Control y Prevención de Patologías estadounidense (CDC) dictan que quienes se hayan recuperado de la Covid-19 (y no tengan problemas médicos que les no permita vacunarse) deberían poder ingresar a la vacuna, si bien la reinfección sea increíblemente rara durante los primeros cinco meses.

Esto se origina por que todavía no se sabe con seguridad cuánto dura la inmunidad adquirida ni de qué manera de robusta es. En cambio, sí que hay pruebas de que la vacuna brinda una elevada protección.

“Al vacunarte, tu sistema inmunitario se concentrará en contestar a ese agente de afuera que es clave en el coronavirus. Por eso generas una respuesta inmune tan intensa contra el patógeno preciso y de ahí que las personas que pasaron la patología asimismo tienen la posibilidad de beneficiarse de esta vacuna”, explica Iovine.

Mito 6: al vacunarte, por el momento no puedes comunicar la patología

Las dos vacunas estadounidenses contra el coronavirus necesitan 2 dosis y un período entre medias para ser totalmente funcionales: la de Pfizer requiere 21 días entre ámbas dosis y la de Actualizada, 28. E incluso tras la segunda dosis, la inmunidad no es instantánea, por lo cual nadie debe bajar la guardia al recibirlas.

Además, todavía no está claro si las vacunas previenen la transmisión. Lo único que se conoce con certeza es que ambas son muy eficientes en el momento de evitar que la persona inficionada desarrolle síntomas graves, de modo que es posible que un individuo vacunada contraiga la enfermedad sin síntomas y la transmita sin darse cuenta. De ahí que es tan sustancial seguir llevando mascarilla, lavándonos las manos con cierta frecuencia y sosteniendo las distancias de seguridad.

Mito 7: está habiendo varios casos de efectos adversos graves

Las situaciones de resultados perjudiciales graves han hecho que cunda el pánico y han corrido como la pólvora en internet, y no sólo entre los antivacunas. Sin embargo, el porcentaje de efectos negativos con relación a el número de vacunas administradas es extremadamente bajo.

A finales de diciembre, los CDC contabilizaban 21 casos de reacciones alérgicas graves de un total de 1,8 miles de individuos que habían recibido la vacuna de Pfizer. Por eso en este momento a algunos alérgicos se les ha advertido de este viable riesgo.

“Identificada la causa, en este momento la oportunidad de sufrir una reacción alérgica grave sería de menos de una entre un millón, mientras que la oportunidad de fallecer por la Covid-19 es de 1 entre 30, y la oportunidad de desarrollar secuelas a la larga, de 1 entre 10”.

Como se dijo antes, sufrir síntomas leves tras cualquier vacuna es normal. De generarse reacciones alérgicas graves, lo más probable es que fuera en los primeros minutos, cuando el tolerante todavía está (o habría de estar) en observación.




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