¿Proseguiré protegido con la vacuna si hay nuevas mutaciones del coronavirus?

Por Narcisa Martínez Quiles La última detección de mutaciones en el coronavirus SARS-CoV-2 causante de la presente pandemia covid-19 está provocando alguna incertidumbre en relación a la efectividad de las vacunas usadas en la presente

La última detección de mutaciones en el coronavirus SARS-CoV-2 causante de la presente pandemia covid-19 está provocando alguna incertidumbre en relación a la efectividad de las vacunas usadas en la presente campaña de vacunación. ¿Seguirán siendo funcionales? Antes de contestar precisamos pensar sobre una sucesión de cuestiones.

De qué manera detectar una mutación

Las mutaciones son cambios en la secuencia del material genético en relación a la secuencia original (Wild-type, salvaje). En este caso sería la secuencia hallada en los primeros aislados del virus que proceden de humanos infectados inicialmente en Wuhan (China), que fue publicada para toda la comunidad científica.

Las mutaciones se advierten mediante secuenciación. Esta técnica deja leer el material genético como en un código de los que aparecen en las series televisivas (ACUGGCCCUUACG…). Así hasta completar las precisamente 30 000 letras (nucleótidos), ya que los coronavirus tienen un único fragmento de ARN (ácido ribonucleico) de entre 26 a 32 Kb.

Por lo tanto, para detectar las mutaciones se debe leer la secuencia completa y cotejarla con la del virus de origen. Esto supone que tiene que existir una recurrente monitorización de la secuencia del virus de parte de laboratorios perfeccionados.

Sólo algunas de las mutaciones son iguales

Los virus ARN experimentan mutaciones como consecuencia de fallos que suceden cuando se replican y copian su material genético. Son fallos subjetivamente frecuentes. Por lo tanto, tenemos la posibilidad de preveer que aparecerán muchas otras mutaciones.

No obstante, por medio de estudios anteriores, por servirnos de un ejemplo en el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), se conoce que la mayor parte de las mutaciones en los virus son negativas. Es lo que se conoce como disminución del fitness del virus (aptitud de hacer todos sus procesos para completar un período infectivo).

“La mayoría de las mutaciones no generan cambios significativos. Sin embargo, un porcentaje pequeñísimo puede producir una mejora del ‘fitness’ viral, haciéndolo más eficiente en algún aspecto”

O sea, la mayoría de las mutaciones no generan cambios significativos o bien son perjudiciales para el virus. Sin embargo, un porcentaje muy pequeño puede ocasionar una optimización del fitness viral, haciéndolo más eficiente en algún aspecto esencial. Por poner un ejemplo, la capacidad infectiva (más grande transmisión) o aptitud patogénica (más grande virulencia).

Por otra parte, hay que tener en cuenta que una sola mutación, a no ser que produzca un cambio drástico en el accionar del virus (viable pero muy improbable), no se estima que origine una exclusiva variación o bien cepa, sino que son varias las mutaciones necesarias. Por eso hemos tardado en oír la presencia de nuevas variantes, como las detectadas en Reino Unido o en África.

¿De qué forma trabajan las vacunas recientes?

Tanto la vacuna de Pfizer como la de Actualizada son vacunas génicas que están fundamentadas en ARN mensajero (ARNm). Este tiene dentro la información que se requiere para producir parte de la proteína espícula del coronavirus SARS-CoV-2.

La proteína espícula es la que une al receptor en nuestras células (principalmente ACE2, de angiotensin-converting enzyme 2) permitiendo la entrada del virus y, por lo tanto, la infección.

Esta vacuna utiliza un revestimiento con lípidos para que el ARNm entre en las células del sistema inmunitario, llamadas “células comunicadoras de antígeno”, fundamentalmente las células dendríticas.

El ARNm producido sintéticamente se parece a nuestro RNA. Esto provoca que no active demasiado la maquinaria de nuestro sistema inmunitario innato, pues si no fuese así, lo degradaría al descubrir que es un ARN viral. Así, se logra que el ARNm pase inadvertido y acabe produciendo la proteína espícula dentro de las células.

Esa proteína va a ser fragmentada en trozos más pequeños (péptidos) que se unen a las moléculas de histocompatibilidad de clase I y clase II. Estas las enseñan en la área de las células dendríticas (presentación) a 2 géneros de linfocitos, los catalogados linfocitos T CD8+ y linfocitos T CD4+, respectivamente.

En este momento, se activa la respuesta inmunitaria adaptativa y se generarán linfocitos citotóxicos y las tan deseadas células productoras de anticuerpos (células plasmáticas distinguidas de los linfocitos B activados específicamente), etc actores.

Los anticuerpos pueden denegar la entrada del virus a las células y actúan como etiquetas que ayudan a otros elementos y células del sistema inmunitario a eliminar el virus (neutralización).

Los linfocitos citotóxicos son capaces de remover a las células inficionadas por el virus, evitando que se produzca nueva prole, pero a costa de generar cierto daño a nuestras propias células.

Figura sobre el funcionamiento de las vacunas / Narcisa Martínez. 
Figura sobre el funcionamiento de las vacunas / Narcisa Martínez. 

¿Voy a estar protegido ante nuevas mutaciones?

Como se ha citado, la vacuna ARNm de la proteína espícula hace que el sistema inmunológico advierta diferentes fragmentos de la misma (péptidos). Por tanto, si se genera una mutación, lo más posible es que afecte a entre los fragmentos de esa proteína y no a todos.

Es decir, la mayor parte de la respuesta inmunológica específica no se vería afectada. Más allá de que es cierto que hay péptidos inmunodominantes que generan respuestas inmunológicas más poderosos, y es posible que si la mutación perjudica a un péptido inmunodominante tenga más grande repercusión.

“Si se produce una mutación, lo más posible es que afecte a uno de los extractos de esa proteína y no a todos. O sea, la mayoría de la respuesta inmunológica concreta no se vería afectada”

Seamos optimistas y pensemos que en un corto plazo de tiempo no es muy probable que se muestre una variante del virus frente a la cual no estemos protegidos con las vacunas recientes. Si esto ocurriera, debido al proceso relativamente simple de producción de las vacunas fundamentadas en ARN, se podría rápida y con eficacia pasar a producir ARNm tal cual aparezca en la novedosa variación (mutado). Esto implicaría una nueva campaña de vacunación.

Este artículo fue anunciado originalmente en The Conversation




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