Por qué no es buena idea dejar sin la segunda dosis a quienes se han vacunado saltándose el protocolo

En los últimos días se han sucedido las noticias de responsables políticos y otras autoridades que, saltándose el plan de vacunación que prioriza por el momento a las personas que viven en residencias de ancianos

En los últimos días se han sucedido las noticias de responsables políticos y otras autoridades que, saltándose el plan de vacunación que prioriza por el momento a las personas que viven en residencias de ancianos y a los profesionales sanitarios, han recibido la primera dosis de la vacuna contra la COVID-19 antes de lo que les correspondería.

Ante esta situación, se plantea la duda de qué hacer con la segunda dosis que es necesaria para una inmunización completa según los protocolos aprobados por la Agencia Europea del Medicamento y que indican los fabricantes de las vacunas: ¿debe aplicarse, a pesar de haber recibido la primera dosis cuando no les correspondía? ¿O habría que negarles esa segunda dosis? Esto último es lo que ha anunciado Ximo Puig, presidente de la Comunidad Valenciana.

Es necesario administrar la segunda dosis en el periodo establecido

Fernando García López, epidemiólogo y portavoz de la Asociación Madrileña de Salud Pública, explica a Maldita Ciencia que, por muy censurables que sean estos comportamientos, «una vez que se ha inyectado la primera dosis, es necesario administrar la segunda dosis a su debido tiempo, 21 días en el caso de la vacuna de Pfizer-BioNTech y 28 días en el caso de la de Moderna». No hacerlo así, continúa, sería reducir la eficacia de la vacunación y por tanto supondría una vacunación fallida y «se dificultaría el poder alcanzar la inmunidad colectiva».

Sin embargo, García López reconoce que habría circunstancias excepcionales en las que cabría replantearse la situación: «Si en España se planteara una situación de escasez y hubiera que escoger quiénes reciben la segunda dosis a su tiempo y quiénes la demorarían unas semanas, en ese caso las personas que estaban dentro de los colectivos preferentes para vacunación tendrían preferencia sobre quienes se han saltado la cola, por razones obvias», pero añade que estos últimos tendrán que recibir la segunda dosis antes o después siempre que haya disponibles.

El epidemiólogo, profesor en la Universidad de Alcalá y miembro de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), Pedro Gullón, también señala a Maldita Ciencia que hay que seguir con el protocolo: «se debería dar la segunda dosis en el periodo establecido. Eso es lo que se testó en los ensayos clínicos y eso es lo que está aprobado».

Es el mismo argumento que defiende Víctor Jiménez Cid, catedrático de Microbiología de la Universidad Complutense de Madrid y tesorero de la Sociedad Española de Microbiología (SEM): “Lo que está aprobado por las agencias de medicamentos [para la vacuna de Pfizer, que se está aplicando por el momento] en base a los ensayos clínicos son dos dosis. Para lograr la inmunización total con la eficacia del 95% se necesitan las dos dosis”.

¿Es un peligro la resistencia a la vacuna si sólo se administra una dosis?

Preguntado sobre la posibilidad de que una inmunización con una sola dosis favorezca que el virus se haga resistente a la vacuna, Jiménez Cid no cree que ocurra porque este coronavirus no muta mucho. “La nueva variante británica tiene algunas diferencias en la espícula pero cuando generas anticuerpos frente a un virus, el anticuerpo no reconoce una sola zona de la espícula sino varias y probablemente la vacuna sea eficaz contra esta variante y otras que vengan. Además, al ser vacunas de ARN, sólo habría que cambiar la secuencia que se inyecta si la inmunidad de la vacuna actual es burlada por el virus. No creo que sea un problema”.

En cambio, el virólogo del Instituto de Salud Carlos III Pepe Alcamí señala a Maldita Ciencia que “una dosis insuficiente puede generar una inmunidad parcial y el escenario más preocupante es que niveles de anticuerpos neutralizantes bajos no permitan bloquear al virus” pero lo sometan a una presión selectiva insuficiente que genere «variantes de escape», es decir “mutaciones que le permiten escapar a los anticuerpos inducidos por la vacuna. Sería como tomar un antibiótico tres días en lugar de los siete pautados. Esto generaría variantes ‘resistentes’ al antibiótico o, en este caso, a la vacuna”.

José Manuel Bautista también plantea la hipótesis de que si la respuesta inmunitaria no es eficiente con una dosis, el coronavirus “pudiera infectar a más personas y escapar a la inmunidad por mutaciones en la proteína de la espícula. Me parece arriesgado modificar las condiciones del ensayo experimental”.

El profesor del CSIC Santiago F. Elena especializado en la evolución de virus explica a Maldita Ciencia que “si una dosis confiriese una respuesta inmunitaria débil, o sólo la indujese en un porcentaje de los vacunados, de manera que en este tipo de personas, el virus» todavía sería capaz de reproducirse se facilitaría la aparición de «mutantes de escape» que fuesen resistentes a la vacuna.


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